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ABNEGACIÓN.
La llamada, de Clemente Alejandrino acá, Epistola de Bernabé, es un breve escrito, de no fácil calificación li- teraria, tan sorprendente por su doctrina como por su estilo; tan extraño, hablando a la moderna, por su fon- do como por su forma, si de estilo y forma cabe hablar donde no hay apenas corrección gramatical. Si puede afirmar un conocedor tan excelente de la retórica anti- gua como Norden 1 que el autor de la Epistola Barnabae pertenece al dominio de la mentalidad y estilo helénico (lo que, en conjunto, le niega a San Pablo) y que de cuando en cuando trata de construir artificiosos perío- dos; nada más revuelto, empero, mada,. por ende, más opuesto al genio de la lengua y del pensar griego que la mayor parte de los períodos del supuesto Bernabé. A la verdad, la primera (¡y no sólo la primera!) lectura de este extraño escrito resulta sobremanera fatigosa y su versión es verdadera obra de abnegación literaria. Pa- sar de una página de prosa clásica (y no digamos de unos hexámetros de Homero), en que por la nitidez de la idea y precisión de la palabra, por la armónica dis- posición de los elementos todos de la oración, por el contraste con que un pensamiento se opone y realza al otro, por aquel juego maravilloso de las partículas, tan ágiles, finas y varias, gala de la lengua griega, puede de- cirse que cada frase y cada período es una obra perfecta de arte; pasar, digo, a este desbarajuste de palabra y oraciones mal trabadas, que se arrastran y desencajan como cuerpo sin esqueleto, es, en verdad, poner a prue- ba la paciencia y la buena voluntad de cualquier media- no helenista. “Es muy posible—escribi la vez primera que publiqué la versión de esta epístola, primera tam-
“3 Die Antike Kunstprosa, Y, p. 500,
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bién, quizá, en castellano—que el cristiano lector es- .
pañol tope en mi versión con tal o cual trozo que le pa- rezca que siga todavía en griego; mas sin juramento me podrá creer que mi deseo fué ponérselo en castellano y, si no lo logré, fué, sin duda, porque yo no escribí esta carta, sino que me atuve religiosamente, como pide y exige mi humilde oficio de trujimán, a lo que dan de sí las palabras que, mal o bien, engarzó entre sí su autor primero.”
Hoy no diría ya otro tanto, sino que espero que el lector encuentre mi versión, elaborada con mejores ayu- das que la primera, para la que no conté con ninguna, clara y nítida en el fondo y pasablemente flúida en la forma, y aun que termine, a poco que se familiarice con ella, por cobrar interés por una óbra que lo tiene por más de un concepto.
INTERÉS.
Porque si es cierto que para facilidad de inteligencia y curiosidad del leyente preferiríamos una redacción más atiidada, ya que no ática, resulta, por otro lado, muy interesante encontrarse en lengua griega con un produc- to absolutamente átechnon, con una obra totalmente aje- na a la estilización a que automáticamente queda some- tido cuanto cae bajo mano helénica; obra, sin embargo, en que, a despecho de toda ausencia de forma, sentimos palpitar auténticamente la vida como agua clara bajo las. arenas. Esto, cierto, vale tanto como decir que esta carta, como toda o casi toda la primitiva literatura cris- tiana, no pertenece en realidad a la literatura ; pero ello no 65 ninguna desgracia. Este doctor cristiano, quien- quiera que él fuere, alejandrino o de otra tierra, obis- po tal vez misionero, de los que echaban los cimientos de comunidades nuevas y seguían luego su camino en busca de nuevas tierras y nuevas almas, o ya simple
fiel curioso de las cosas de Dios y dotado del carisma.
profético, es decir, de aquella peculiar gracia de hablar con alto fervor de espíritu para edificación de la Iglesia, siente necesidad de comunicar parte de sus especulacio- nes a una o varias comunidades cristianas por donde él ha pasado y a las que dirigió varias veces su palabra. Edificado en otro tiempo de su fervor y virtud, y sin- tiendo, sin duda, que les amenaza grave peligro de par- te de doctores judaizantes que miran aún atrás con nos- talgia de lo definitivamente abandonado; apartado aho-
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ra de ellos, toma su pluma o estilo y, a la buena de Dios, sin orden riguroso ni trabazón demasiado rigida en los razonamientos, saltando constantemente de la especula- ción a la exhortación, de lo teórico a lo práctico, les ex- pone su sentir sobre puntos varios de la vida cristiana, y muy señaladamente sobre la relación de la' religión nueva con la antigua alianza. De ahí, a despecho de lo incorrecto de la forma y pesadez del estilo, el encanto de la espontaneidad, que tan rara vez se da en la lite-- ratura griega, en que todo está sometido a. norma y ley: a número y medida en la época clásica, y a férula del rhétor en la época del autor de la Epistola Barnabae.
TESTIMONIOS.
La antigúedad cristiana, que no tenía, afortunada- mente, nuestros escrúpulos literarios, profesó alta esti- ma a esta Epístola, y el hecho mismo de que moderna- mente se la viniera a descubrir formando parte de un códice del Antiguo y Nuevo Testamento (el Sinaítico), nos indica que se trata, como en el caso de la Didaché y del Pastor de Hermas, de uno de aquellos libros que anduvieron rondando'el canon de los divinamente inspi- rados antes de que éste se fijara definitivamente. Indi- cios de ella se encuentran en el Pastor de Hermas, en San Justino y en San Ireneo; pero ninguno de ellos cita el nombre de Bernabé”. El primero que habla de Ber- nabé como autor de la Epistóla es Clemente Alejandri- no, quien parece profesarle devoción particular, sin duda porque le considera como uno de los anillos por los que la gnosis de que el Alejandrino es maestro, se enlaza, a través de los Apóstoles, con el Señor que se la revelara:
“En el libro VII de las Hypotyposeis—dice Eusebio—- nos cuenta Clemente «acerca de Santiago, por sobrenom- bre el Justo, lo siguiente: Después de su ascensión, el Señor transmitió la gnosis a Santiago, por sobrenombre el Justo, y a Juan y a Pedro, y éstos a los demás Após- toles, y los Apóstoles a los setenta discípulos, de los que uno fué Bernabé” (HE IM, 1-4). Ὁ
1. 1
3 Compárese Pastor, Vis, 1II, 4, 3, con Barn.. XIX, 5; Mand., 11, 4, con Barn,, XIX, 11. Estos pasajes son comunes con la Didaché y no pue- de decidirse de quién depende Hermas, posterior que es a uno y otro escrito.
En cuanto a San Justino, οἵ. Dial., XL, y Bara,, VII, 6, 8. San Justino interpreta los dos machos cabríns de Lev. 16, 7, como figura de la doble venida de Jesucristo,
Ireneo, 4dv, haer,, 1V, 17, 6, y V, 28, 3, con Barn,, II, 10, y XV, 4.
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El mismo Eusebio nos informa que en el libro, hoy perdido, de las Hiypotyposeis, que podríamos verter por Esbozos, Clemente dejó narraciones abreviadas, para decirlo en una palabra, de todas las escrituras inspira- das, sin omitir las discutidas, la carta de Judas y las de- más católicas, la de Bernabé y la llamada Revelación o Apocalipsis de Pedro*. Por donde se ve que Clemente pone la Epistola Barnabae en la categoría de Escritura
* inspirada (ἑνδιάθηκος γραφῇ) y de la que no teme extrac- tar largamente, sobre todo en sus Stromateis o Tapi- ces *, El maestro de la gnosis ortodoxa, aquel puro inte- lectual, de indudable estirpe helénica, que buscó y puso el ápice de la perfección cristiana en el superior co- nocimiento (γνῶσις) de la verdad revelada, consideró sin duda a Bernabé por su legítimo antecesor. Entre el maestro alejandrino del siglo III y el para nosotros des- conocido maestro cristiano de la Epístola, que fué muy probablemente también alejandrino, existía una secreta afinidad espiritual. Nada lo demuestra mejor que este pasaje de los Stromateis :
“Mas la fe nos aparece como la primera inclinación a la: salud, tras la cual el temor, la esperanza y la peni- tencia, adelantando a una con la continencia y la pa- ciencia, nos conducen a la caridad y al conocimiento. Con razón, pues, el apóstol Bernabé:
De aquella parte —dice—que yo he recibido, he teni- do empeño en escribiros brevemente, a fin de que, jun- tamente con vuestra fe, tengáis completo conocimiento. Ahora bien, ayudadores son de nuestra fe el temor y la paciencia, y aliados núestros, la largueza de alma y la continencia. Ahora bien, como estas virtudes testén fir- mes constantemente en lo que atañe al Señor, alégranse a par de ellas la sabiduría, la inteligencia, la "ciencia, οἱ conocimiento (Barn., 1, 5, y II, 2). j
“Ahora bien—comenta Clemente—, como las virtu- des antedichas sean elementos del conocimiento (o gno- 518}, concede que la fe es la más elemental y no menos necesaria al gnóstico que la respiración para la vida. Mas así como no podemos vivir sin los cuatro elementos,
3 Las ARO “esbozos”, eran breves notas de comentarios a pa- sajes escogidos de toda la Escritura. La obra fué vertida nombre de Adumbrationes. Eusebio (HE VI, 14) conservó os τατος tantes fragmentos, que pueden verse, junto con algunos de la versión latina, en EP 439-42; cf. ALTANER, Patrologie, p. 117. ὑποτυπώσεις Εν 500 ΠῈΣ O ΡΟΣ ET Alejandrino son: Paid., 11 "10 Ἶ ; Stromi, IL, 6, 7, 18. 20 tPG 8, A ᾿ 1021); πα Ὁ μῶν δὴ; de € 8, 965,. 969, 1006, 1021) ;
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así tampoco podemos alcanzar la gnosis sin la fe. Esta es, pues, la base de la verdad” *,
Si es cierto que el pseudo-Barnabas no da todavía a la palabra y concepto de gnosis el alcance que la darán los Padres alejandrinos, y más bien la limita a la pecu- liar interpretación alegórica de que luego hará amplio alarde en su Epístola, no puede tampoco dudarse de que aquí hallamos por vez primera la formulación clásica de aquella aspiración cristiana, jamás extinta y jamás ex- tinguible, de alcanzar, a par de la fe, base de la verdad, perfecta gnosis o superior conocimiento de las verdades de la fe, si bien para el cristianismo auténtico—el de Ber- nabé como el de Clemente—lo esencial no es la ciencia, sino las virtudes, con la fe a la cabeza, un ejército de otras que militan a su lado, y la caridad como ápice y término de todas.
No obstante esta veneración que profesa Clemente a quien tiene por apóstol depositario de la gnosis del Se- ñor, todavía se permite alguna leve crítica sobre lo que Bernabé afirma sobre la hiena (X, 7), que dice cambiar en el año de sexo, convirtiéndose una vez en macho y otra en hembra, Aun admitiendo el alejandrino—;¡ cómo no!—la interpretación alegórica de la prohibición mosai- ca de no comer liebre ni hiena, no cree pueda haber fuer- za de pasión capaz de cambiar la naturaleza del animal. Notemos, sin embargo, que aquí, aun aludiendo eviden- temente al pseudo-Barnabas, la veneración que profesa a su escrito le impide nombrarle en punto de censura.
El instinto gnóstico—helénico, pudiéramos igualmen- te decir—le lleva a Clemente a transcribir, en un texto lleno de interés, la deprecación del último capítulo de Barn. (XXI, 5). Dice el Stromateis :
“Así, pues, los que opinan o estiman que la Ley pro- duce temor, junto con una perturbación perversa, ni son ágiles para entender ni, en verdad, comprendieron la Ley. Porque el iemor del Señor da la vida. Mas el que yerra será afligido en trabajos que no considera la cien- cia (Prov. 19, 23) 5. Y, a la verdad, misticamente Ber- nabé:
Que Dios—dice—, que domina el mundo universo, os conceda sabiduría, inteligencia, ciencia, conocimiento de sus justificaciones, paciencia. Convertios, pues, en disci- pulos de Dios, inquiriendo qué quiera Dios de vosotros, y haced que sedis hallados en el día del juicio.
5 Strom,, II, 6. 6 Los Setenta dicen: El temor del Señor para vida al varón; mas el
que no teme, morará en lugares que no visita la “gnosis” o ciencia (Prov, 19 (25), 20). Arriba sigo la versión latina de Strom, por POTTER,
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Por la gnosis—prosigue Clemente—-los llamó hijos del amor y de la paz (XXI, 9)”. .
Tras las huellas de su maestro Clemente siguió el otro grande, máximo alejandrino, Orígenes, que llevó su veneración por la Epistola Barnabae hasta citarla como EsTritura 8. Y la toma por autoridad para sentar su doc- trina sobre los ángeles:
“Lo mismo declara Bernabé en la Epístola, cuando
dice que existen dos caminos, uno de la luz y otro de las
tinieblas, a los que afirma presidir determinados ánge--
les: sobre el camino de la luz, los ángeles de Dios; so- bre el camino de las tinieblas, los ángeles de Satanás” ?.
Por la refutación de Orígenes se conjetura que Celso, uno de los paganos de los primeros tiempos que sintie- ron alguna curiosidad por los documentos del cristianis- mo, siquiera vertieron sobre ellos su odio fanático o su desdén retórico, debió de conocerla, y de uno de sus más extraños pasajes debió de tomar objeción contra los Apóstoles:
“Se escribe, en efecto—dice Orígenes— , en la Epísto- la católica de Bernabé, que Jesús escogió a sus Apósto- les, que eran inicuos sobre toda iniquidad...” o,
Eusebio, que escribió su Historia de la Iglesia a co- mienzos del siglo IV, conoció también, ciertamente, la Epistola Barnabae, pero lejos está de participar del en- tusiasmo de los doctores alejandrinos, pues la'pone de- cididamente en el número de las escrituras - espurias νόθοι, juntamente con los Hechos de Pablo, el Pastor de Hermas, el Apocalipsis de Pedro y la llamada Doctrina de los Apóstoles 11,
Entre los latinos debió de correr también autorizada la Epístola. Tertuliano la conoce y emplea alguna vez 1%, y San Jerónimo es probable que la leyera. En su comen- tario sobre Ezequiel (23, 19) dice:
Vitulum autem qui pro nobis immolatus est et non-
7 Strom., ΤΊ, 20,
8 In Rom., 1, 24 (PG 14, 866).
% De principiis (περὶ ἀρχῶν), LIL, 2, 4.
1» Comtra Cels., 63, ñ
12 Eus., HE IIL, 25, 4; sin embargo, en HE VI, 13, 6
A , , , , γᾷ , , , , vi, 14, ᾽ Epístola se cuenta entre las Escrituras antilegómenas comñtdis o τ das por Clemente Alejandrino, Un antilegómenon, como es sabido, era un A a ἘΠΕ ΝΗ y A rechazaban como inspirado. De hecho
ὰ n. ánda a vueltas e ibr iversal-
mento al on libros que luego entraron universal-
* En Adv. Marc,, ΤΙΙ, 7, se vale de Barn VII 3 y Adv, 1ud., XIV (PL IL 640). A
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 735
nulla scripturarum loca et praecipue Barnabae Epistola quae habetur in scripturis nominat.
Si no se trata de una referencia de segunda mano, sorprende que en Adbv. Pel, II, 1, atribuye San Jerónimo a San Ignacio Mártir (otra prueba más de que no le co- noció directamente) el texto sabido de Barn. V, 9, sobre la iniquidad de los Apóstoles. De su breve nota en De viris ill., VI, nada puede colegirse: ¡Barnabas Cyprius qui et Ioseph levites cum Paulo gentium apostolus ordinatus (Atc. 13, 1 ss.), unam ad aedificationem Ecclesiae perti- nentem Epistolam composuit quae inter aprocryphas Scripturas legitur.
A partir del siglo IX, ya no se habla de esta epís- tola y se llega a ignorar su existencia. Todavía Nicéforo de Constantinopla, historiador bizantino, había puesto la carta de Bernabé entre los libros del Nuevo Testamen- to, cuya autoridad fué discutida 13, Pero ya mucho antes es muy significativo el silencio de San Atanasio, que no menciona en su Epistola festalis la carta de Bernabé en- tre las lecturas edificantes. Quizá ya por entonces se sen- tía lo exagerado de la actitud del autor frente al Antiguo Testamento y la poca consistencia de su interpretación alegórica. ἶ
Comoquiera que sea, copiada la Epistola por mano reverente a par del texto sagrado del Antiguo y Nuevo Testamento en el famoso Codex Sinaiticus del siglo IV, allí durmió, en la cima del Sinaí, en el convento de San- ta Catalina, sueño de secular olvido, hasta que vino a sacudir su polvo y sueño de siglos el afortunado descu- bridor moderno Tischendorf. El descubrimiento del Co- dex Sinaiticus, uno de los más sensacionales de la Edad Moderna, se llevó a cabo en tres etapas o fechas: 1844, 1845 y 1859, en que se dió con la parte más notable **, En el siglo XI (año 1056) la transcribía también un notario constantinopolitano en el mismo manuscrito que nos ha conservado la Didaché, descubierto en 1875 por el me-
13 “Nicephorus CP. in fine Chronographiae suae Epistolam Barnabae posuerat inter libros novi Testamenti quiktus contradictum fuit, ut patet ex Anastasii Bibliothecarii versione” (ex Gallandi Bibliotheca, 1, p. 114).
Δ Como es notorio, el Codex Sinaiticus contiene todo el Antiguo y Nuevo Testamento, la Epistola Barnabae íntegra (21 capítulos) y parte notable del Pastor, de Hermas: las cinco visiones y los mandamientos I-V, 3-5. Conservado en otro tiempo en la Biblioteca Imperial de San Petersburgo, pasó luego al British Museum, El códice fué publicado en facsímil por 'K, LAKE: Codex Sinaiticus Petropolitanus: the New Testa- ment, the: Epistle of Barnabas and the “Shepherd” of Hermas; new re- produced in facsimile (Oxford 1911),
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736 PADRES APOSTÓLICOS
tropolitano Th. Bryennios, y conservado actualmente en la Biblioteca patriarcal de Jerusalén 15.
VERSIONES Y EDICIONES.
A la verdad, también éstas—las versiones y edicio- nes—pertenecen al capítulo de testimonios, pues atesti- guan la larga vida y amplia difusión de la Epístola en los tiempos antiguos y en los modernos. Aparte dos capítu- los (XVIII-XX) de una versión siríaca 15, existe una ver- sión latina de la Carta, siquiera se conserve incompleta, pues le faltan los cuatro últimos capítulos (XVIN-XXD), es decir, toda la segunda parte, en la que el pseudo-Ber- nabé adapta mal que bien la Doctrina de los dos cami- nos Y,
A partir del siglo XVII, las ediciones se sucedieron unas a otras: Usher, en 1044 (destruída por un incen- dio); Dom Ménard (publicada por D'Achery), en 1645; Isaac Voss, con colación de nuevos manuscritos, en 1646; Cotelier, en 1672; Lemoyne, en 1685; Leclerc (Clericus), en 1698; Russell, en 1746; Gallandi; en 1765; Hefele, en 1839; Dressel, con -apoyo de nuevos manuscritos, publi- có la menos incorrecta en 1857. :
Todas estas ediciones quedaron invalidadas al descu- brir Tischendorf en 1859 el famoso y ya mentado Codex Sinaiticus, en que por fin se halló integro el texto de la Epístola. Tischendorf dió a pública luz su hallazgo, pri- mero en San Petersburgo (1862) y luego en Leipzig (1863). En el Codex Sinaiticus se fundan las ediciones críticas que se suceden en los años siguientes: Dressel, 1863; Volkman, 1864; Hilgenfeld, 1866; Miiller, 1869; Gebhardt, 1875. En este año, Th. Bryennios descubre el códice que contenía la Didaché, San Clemente Romano y la Epistola Barnabae, y este descubrimiento es punto de partida de nuevas ediciones y trabajos críticos por par-
1% Existen otros siete códices más, que van del siglo ΧΙ al xvI; tres en la Biblioteca Vacticana, uno en la Casanatense, otro en la Nacional de Nápoles, otro en la Laurenriana, de Fiorencia, y otro en la Nacional de París, Su descripción puede verse en A, CASAMASSA, 0. C., pp. 78-90.
16. Se conserva esta versión en la Biblioteca Universitaria de Cam- bridge, Cod, syr.. Add. 2023 del siglo XI11. Cf, BAUMSTARK en Oriens Christiamis, neue Serie, II (1912), pp. 235-240.
11 La versio latina se conserva en un ms. del siglo x, actualmente en la Biblioteca Imperial de San Petersburgo. En él fundó Ugo Ménard su editio princeps, publicada tras la muerte de Ménard por D"Aschery en 1645. Otra edición fué. preparada por Heer en 1908; ct. J. M. BELR, Die Versio Latina des Bernabascriejfes wnd ihr Verháltnis gur altlateimischen Bibel, (Freiburg in Br, 1908), ᾿
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 137
te de Hilgenfeld, Harnack, Funk y otros muchos. El úl- timo venido a mi conocimiento es el de T. Klauser, en la reedición del fasc. 1 del Florilegium Patristicum: Doc- trina duodecim Apostolorum, Barnabae Epistola. ¡Re- censuit vertit adnotavit Theodorus Klauser... Bonnae. MCMXL.
SÍNTESIS Y COMENTO.
Pero, sin duda, es hora ya de que nos entremos por el texto mismo de la Epístola, y el lector hará bien en acompañarnos en una primera ojeada al contenido ge- neral de ella, condición previa a la inteligencia de los varios problemas que hemos de plantear y, en la medida que se nos alcance, resolver. El autor saluda a sus des- tinatarios, como a “hijos e hijas”, con el χαίρειν griego, y a par con la paz semítica o, si se quiere, paulina, “en el nombre del Señor que nos ha amado”. ¿No hay ya aquí una síntesis anticipada de lo que va a ser toda la Carta: la proclamación de la suma novedad que el Se- ñor trajo a la tierra al venir a prender el fuego de su amor en ella? Este saludo, además, nos pone evidente- mente ante una auténtica carta (recordemos, por ejem- plo, que falta en el Discurso a Diogneto, porque no lo es), si bien no estará de más repetir que, en el sentir antiguo, la epístola se prestaba maravillosamente como molde convencional para cualesquiera materias, aun filo- sóficas y científicas, que en ella podían holgadamente tratarse. Las más grandes Epístolas paulinas, tratados honda y largamente elaborados, responden a este con- cepto antiguo de la carta, y en este terreno no tuvo el Apóstol que innovar nada. Por el mismo caso, la Epis- tola Barnabae, que continuó la tradición paulina, ha po- dido ser calificada como un tratado apologético Adversus iudaeos y también como una plática familiar dirigida a un auditorio cristiano. Sin embargo, no sería lícito de- ducir de ahí que el autor se siente totalmente desligado de sus destinatarios, y componga en frío, en la forma y molde convencional de la carta, un tratado sobre las re-
_laciones entre la antigua y nueva religión, una especie
de anticipo del De spiritu et lege agustiniano. El autor conoce a quiénes escribe, y ha ejercido muchas veces en- tre ellos (λαλήσας πολλά) el ministerio de la palabra. Alé- grase, sobre toda ponderación, del fruto espiritual que Dios ha cumplido en ellos, y quiere ahora, en la au- sencia, completar su obra con esta carta, “a fin—dice—
24
e
738 PADRES APOSTÓLICOS
Ἧ ἀπο AS con la fe, tengáis cabal conocimien- e ,ω δ)
Este cabal y superior conocimiento, esta gnosis, com- pañera y aun complemento de la fe, es para el pseudo- Barnabas la interpretación alegórica del Antiguo Testa- mento, cosa que él supone ha de ser, para sus leyentes o auditores, fuente de espiritual alegría. No les hablará, sin embargo, como maestro, sino como uno de ellos, y aun llegará a llamarse escoria y basura suya. Mas, a la verdad, de un maestro se trata (y este título nos lleva derechos a la escuela catequética de Alejandria), y la misma reiteración de las protestas de humildad no pa- recen tener otro propósito que velar el recóndito gozo que en él producen sus hallazgos exegéticos, gozo, por lo demás, que él quiere personalmente transmitir a sus hijos e hijas en la fe. Al final de una de las más sor- prendentes interpretaciones alegóricas en que pulula la Epistola, exclama el doctor exégeta, con el regusto del propio hallazgo:
“Sábelo Aquel que puso en nosotros la dádiva ingé- nita de su doctrina: nadie aprendió jamás de mí pala- bra más genuina; mas yo sé que vosotros sois dignos de ello” (IX, 9).
Trátase en el pasaje aludido de la aplicación, hecha a Jesús y a la cruz, de aquellos trescientos dieciocho hombres que, según el Génesis (17, 23), mandó circun- cidar Abraham; aplicación que se funda en el hecho de que el número dieciocho se expresa o representa en grie- go por la letra gota (1) y por la eta (H), que resultan ser las primeras letras del nombre de Jesús en griego (lasous), y el trescientos por la letra tau (T), figura “en que la cruz habrá de tener la gracia”.
En posesión, pues, de esta maravillosa clave, que ha- brá de revelarle los más recónditos secretos del Antiguo Testamento, el autor, del capítulo ἢ al XVIII, emprende animosamente su tarea, a la verdad demoledora, apli- cando la interpretación alegórica como un corrosivo de la letra y de la historia, que queda reducida a una apa- riencia fantasmal, a una mera sombra, sin cuerpo. que la proyecte, de la realidad cristiana a que el Señor, an- ticipadamente, miraba. Dios está harto de sacrificios de animales, no quiere más sangre y sebo de toros y ma- chos cabríos y no puede aguantar más sábados y novi- lunios,
Todo eso está anulado, “a fin de que la nueva ley de nuestro Señor Jesucristo, que no está sometida al yugo de la necesidad, tenga una ofrenda no hecha por mano
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PASAS
de hombre” (1, 5-7). El verdadero sacrificio para Dios es un corazón contrito; olor de suavidad, un corazón que glorifica a Aquel que le plasmó. Tampoco quiere el Señor el ayuno que se le ofrece, pues no es ése el ayuno acepto que Él se escogió, sino evitar toda maldad, seña- ladamente la opresión del pobre y desvalido, y uSar de misericordia con el prójimo:
“Parte tu pan con el hambriento y, si ves a un des- nudo, vístele; recoge en tu casa a los sin techo y, si ves a un humilde, no le vuelvas el rostro ni te apartes de los que llevan tu misma sangre” (III, 1-4).
Es aquí muy de notar que, en su ataque al ritualis- mo judío, el doctor cristiano encuentra sus armas en el arsenal de los profetas, pues fué gloria, y no menguada, del profetismo hebraico, haber preludiado, contra la fá- cil religión del rito externamente cumplido, la religión en espíritu y en verdad que el Señor había de venir a enseñarnos, aunque hay gentes que se empeñan eterna- mente en no aprenderla **.
Un paréntesis de exhortación: el escándalo sumo está próximo, aquel de que habló Henoch; alusión vaga, por cierto, al libro apocalíptico judío que lleva ese nom- bre; se está cumpliendo la profecía de Daniel sobre la sucesión de diez reyes, tras los cuales vendrá otro rey pequeño, que humillará de un golpe a otros tres. “Deber vuestro—dice el autor—es entender.” Si los cristianos primeros, a quienes se dirige, cumplieron ese deber, no lo sabemos; a los modernos, como adelante veremos, se les ha hecho más que medianamente difícil entender quiénes hayan sido esos diez reyes y quién el otro suce- sor que derriba de un golpe a tres más (IV, 1-6).
El doctor cristiano se indigna de que haya quien diga que la Alianza pertenezca a aquéllos (es decir, a los ju- díos, a quienes alude siempre despectivamente por el de- mostrativo, jamás por su nombre) y a nosotros.
La Alianza es nuestra; en cuanto a aquéllos, si es cierto que Moisés la recibió de manos de Dios en el mon- te Sinaí, la perdieron de todo punto volviéndose a la ido- latría, y el propio Moisés la hizo pedazos, juntamente con las tablas de la Ley, escritas por el dedo de Dios, “a fin de que la Alianza de su amado Jesús fuera sellada en nuestro corazón en lá esperanza de su fe” (IV, 6-9). Afirmar otra cosa es añadir pecados a pecados, como
18 Sobre este importante aspecto de la misión o predicación proféti- ta, cf. Chistus, Manual de historia de las religiomes, trad. esp, (Barcelo- na, 1929, pp. 801 y ss.).
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hacen, por cierto, algunos que no profesan el arriscado extremismo del autor de la Epístola.
᾿ Intercálase otra exhortación a resistir, “cual con- viene a hijos de Dios”, a las últimas pruebas (IV, 4-14), y se entra a tratar de la pasión del Señor. Es un denso capítulo (el V), que habremos de analizar luego amplia- mente.
Notemos aquí tan sólo cómo ni por un momento ol- vida el predicador cristiano el contraste entre los dos pueblos: el Señor sufrió para purificarnos con la asper- sión de su sangre; vino a la tierra para prepararse un pueblo nuevo; mostró con su predicación y milagros su amor a Israel; pero, en definitiva, su venida colmó la medida de los pecados de quienes habían perseguido de muerte a sus profetas y habían de dársela a Él mismo conforme estaba profetizado y prefigurado. Y viene se- guidamente todo un derroche de citas escriturarias ver- daderamente aturdidor (V, 12-14, y VL 1-7).
_ Olvidado un tanto de la pasión, el autor se pone a interpretar en tono homilético, y a través de la maraña de nuevos textos y citas, las palabras de Moisés: Entrad en la tierra que.mana leche y miel, para concluir: Luego nosotros somos a quienes introdujo en la tie- rra buena. ¿Qué quiere, pues, decir la leche y miel? Quiere decir que el niño se cría primero con miel; luego, con leche. Así también nosotros, criados con la fe de la AS la palabra, viviremos dueños de la tierra” Lamentamos no ver apenas nada claro, ni en la ale- soria ni en su interpretación. La pasión estuvo prefigu- rada en el Antiguo Testamento. La -hiel y vinagre con que fué el Señor abrevado en la cruz, las ve el autor re- presentados en cierto rito que él dice conocer pero que nu consta en la sagrada Escritura. Y es que el pseudo- Barnabas se permite libertades con el texto sagrado, que a la verdad, nos sorprenden y aun escandalizan en un intérprete de la palabra divina. Tipo de Jesús son los dos machos cabríos de Lev. 16, 5, de los que uno se in- mola por los pecados de los propios sacerdotes, y otro cargado con los de todo el pueblo, es arrojado al desier- to. Este, justamente, el cargado de pecados, maldecido escupido y acribillado a pinchazos por todo el pueblo es la figura más directa de Jesús, a quien un día recono- ceran con estupor y espanto:
“¿No es éste aquel a quien nosotros crucificamos un
día, después de haberle despreciado, punzado y escupi-
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do? Verdaderamente, éste es el que entonces decía que era el Hijo de Dios?” (VIT, 9). y
Mas no solamente representan a Jesús los cabrones sacrificados, sino que cada circunstancia del sacrificio tiene su peculiar sentido. Así, la lana de púrpura que se le pone entre los cuernos y luego se arroja entre un zar- zal, es figura de Jesús propuesta a la Iglesia:
“Porque al modo que quien quiera coger la lana pur- púrea tendrá que sufrir mucho a causa de las espinas, y sólo a fuerza de tribulación se apoderará de ella, asi—ha- bla ahora Jesús mismo—los que quieran verme y alcan- zar mi reino, tienen que asirme pasando por la tribula- ción y el sufrimiento” (VII, 11).
La novilla roja que en Núm. 19, 2, se manda inmolar fuera del campamento y con cuya sangre se rocía la tienda del testimonio, es también interpretada típicamen- te: “La novilla es Jesús...” (VII, 2). Y seguidamente, en un alegorismó desenfrenado, se va aplicando punto por punto cada pormenor del sacrificio (pormenores, por cier- to, de que no habla el texto sagrado) a personas o hechos del Nuevo Testamento y aun del Antiguo, pues el hecho de que los siervos o ministros que rocían sean tres, es “tes- timonio de Abraham, Isaac y Jacob, pues éstos fueron grandes ante Dios” (VIII, 4). Todas estas cosas, así cum- plidas, son para nosotros claras; mas para “aquéllos son obscuras, pues no han oído la voz del Señor” (VITI, 7). Es decir, Israel es incircunciso de oído y de corazón, y toda la gloria que ponen en la circuncisión de la car- ne es pura ilusión, pues no es eso lo que el Señor quiere al imponer el mandato de la circuncisión, sino que un ángel malo los engañó. Al pseudo-Barnábas le parece irri- sorio (como al autor de la Apología πρὸς Διόγνητον ) que pueda fundarse en un sello o marca carnal la alianza de Dios ton su pueblo, pues, según eso, árabes, sirios y egipcios y diversos sacerdotes de ídolos que practican también la circuncisión, pertenecerían, por el mismo he- cho, al pueblo escogido de Dios. ¿Que Abraham man- dó circuncidar a trescientos dieciocho. hombres de su casa? Muy bien; pero ello.es un puro símbolo de Jesús (mm? =-18) y de su cruz ( τ᾽ = 300).
Simbólicamente también, y del modo más original, interpreta el doctor alejandrino las prescripciones del Levítico y Deuteronomio sobre animales puros e impu- ros. Dios no habla para nada en todo eso de comer o no comer, sino que Moisés habló en espíritu, es decir, mís- tica, alegóricamente; y uno por uno va nuestro exégeta interpretando los animales impuros, y muy seriamente
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se nos explica qué haya de entenderse por la prohibición sobre el cerdo, el águila y otras aves de rapiña, peces como la morena, pólipo y sepia; la liebre, la ardilla y la hiena. Comprender estos símbolos es una gracia, y Da- vid la cifró también en el salmo primero, cuando dijo: : “Bienaventurado el varón que no fué a consejo de impíos, al modo que los peces dichos andan por el fon- do del mar; ni se detuvo en camino de pecadores, al modo de algunos que ¡parecen temer al Señor y pecan como el cerdo; y no se sentó en silla de pestilencia, al modo como las aves rapaces se sientan para la rapiña.”
Y lo mismo se diga de los animales limpios, de que la ley permite comer. :
_“Dice, además, Moisés: Comed de todo animal de pe- zuña partida y que rumia, ¿Qué quiere eso decir? El que toma el alimento conoce al que le alimenta, y, descan- sando_sobre él, parece alegrarse, Bellamente lo dijo mi- rando el mandamiento. ¿Qué quiere, pues, decir? Jun- taos con los que temen al Señor, con los que meditan en su corazón el mandato de la palabra que recibieron, con los que hablan las justificaciones del Señor y las guar- dan, con los que saben que la meditación es obra de ale- sría, con los que rumian la palabra del Señor...” (Χ, 11).
Bello pensamiento este último, siquiera nos llegue por .
tan remotos arcaduces- alegóricos. Nada de eso entendió el pueblo judío; nosotros lo entendemos, pues para eso circuncidó el Señor nuestros oído y corazón (X, 12).
El Señor tuvo interés en manifestarnos anticipada- mente los símbolos y figuras de la cruz y del bautismo. El bautismo no será aceptado por Israel que había de abandonar al Señor, fuente de agua viva, y se cavará para sí pozos de muerte (XI, 1-2). En cambio, en el sal- mo primero se nos habla—;¡y cuán bellamente l—del ár-
bol plantado a par de las corrientes de las aguas, de ᾿
hoja perenne y que da fruto a su debido ti
o tiempo. Doble símbolo de la cruz y del bautism ἱ 1 lo μον y o, que el predicador in-
" “Bienaventurados los que, confiando en. 1
: .en-la cruz, h bajado al agua; porque el galardón, dice, ha de ser Ἢ tiempo oportuno: “Entonces—dice—lo pagaré.” Ahora pues, lo que dice; Su hoja no caerá, quiere decir que toda palabra que saliere de su boca, dicha en fe y caridad, será Ὡς ici y esperanza de muchos” (XI, 8)
; o mismo aquel otro río que viera el rofet - quiel correr a la derecha, y del que salían eto e boles, cuyo truto, comido, daba vida eterna:
Esto quiere decir que nosotros, bajamos al agua lle-
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 743.
nos de pecados y suciedad y salimos fructificando en nuestro corazón, pues llevamos en nuestro espíritu el te- mor de Dios y la esperanza en Jesús. Y el que comiere —dice—de su fruto, vivirá para siempre, quiere decir: El que oyere estas cosas que hablamos y las creyere, vi- virá eternamente” (XI, 11). :
Símbolo, otrosí, de la cruz fué Moisés con sus brazos levantados mientras el pueblo combatía (XII, 2-3), y. la serpiente de bronce que hizo también él mismo—él, que pusiera precepto a su pueblo de no tener por Dios ima- gen fundida ni esculpida — para mostrar con ella una figura de Jesús: “Aquí tienes otra vez, también en estos símbolos, la gloria de Jesús, pues en Él está todo y para Él es todo” (XII, 7).
Los judíos habían de decir que Jesús es hijo de Da- vid. No; ni siquiera “hijo del hombre”, como Él miste- riosamente se designó a sí mismo, quiere este maestro cristiano que se le llame al Señor, sino pura y simple- mente Hijo de Dios. Y no le faltan textos escriturarios para probarlo, más o menos amañados a su intento (XII, 8-11).
Nuevamente se plantea el ploblema de los dos pueblos: el primero, según el tiempo, es el judío; el segundo, el cristiano. Ahora, el segundogénito es el primero, como lo prueban los. ejemplos, típicamente interpretados, de Esaú y Jacob, de Efraín y Manasés. Conclusión:
“Mirad sobre quiénes ha puesto Dios el símbolo de. que este pueblo (el cristiano) es el primero y heredero : de la Alianza. Ahora, pues, si también se acordó de él por Abraham, tenemos lo acabado del conocimiento. ¿Qué le dice, pues, a Abraham cuando, por haber creído, fué constituído en justicia? He aquí que te he puesto, Abra- ham, por padre de las naciones que creen en Dios por el prepucio (XII, 1-7).
La comparación se funda ahora en el modo como se estableció una y otra alianza. En medio de un desafo- rado alegorismo, aun le asalta al pseudo-Barnabas algún leve escrúpulo histórico, que bien pronto se desvanece. ¿Dió Dios al pueblo judío la Alianza que prometiera a sus padres? Diósela, ciertamente, al entregar a Moisés las tablas de la Ley, escritas por el dedo de su mano; pero ellos, al volverse al culto idolátrico, se hicieron in- dignos de ella, Muy de otra manera se establece la nue- va Alianza: Moisés fué un criado; mas Jesús, que es el Señor, hizo de nosotros pueblo de su herencia por me-
dio de su pasión y muerte:
“Y se manifestó el Señor—dice la Epístola en su im-
744 PADRES APOSTÓLICOS
placable dualismo——para que “aquéllos”, por una parte, se consumaran en sus pecados, y nosotros, por otra, re- cibiéramos la Alianza por medio del Señor Jesús, que la hereda; por Jesús, digo, que fué justamente preparado . para establecer con su presencia una alianza entre nos- otros por su palabra, después de rescatar de las tinieblas nuestros corazonés, consumidos ya por la muérte y en- tregados al extravío de la iniquidad, Y, en efecto, escri- to está cómo su Padre le pone mandamiento de que, des- pués de redimirnos de las tinieblas, se preparara para sí un pueblo santo...” (XIV, 4-6).
El sábado, uno de los firmes quicios sobre que gira el judaismo todo, se disipa también, como leve penacho de humo, al soplo impetuoso del espiritualismo del exé- geta cristiano. Transcrita una larga serie de textos, .con- cluye así:
“Mirad cómo dice: No son los sábados presentes los para mí aceptos, sino aquel que yo he hecho, en el cual, imponiendo descanso a todas las cosas, haré principio de día octavo, es decir, principio de otro mundo, y ésta es también la causa por que nosotros celebramos con ale- gría el día octavo, en que también Jesús resucitó de en- tre los muertos y, después de manifestarse, subió a los cielos” (XV, 8-9). :
Y he aquí, finalmente, el último golpe asestado al ju- daismo: toda su veneración por el templo fué un bur- do error, que apenas los diferenció de los paganos, que se imaginaban tener a sus dioses encerrados entre las paredes de sus templos. Existe, ciertamente, un templo de Dios, gloriosamente edificado en el nombre del Señor. ¿De qué manera? Hela aquí:
“Antes de que creyéramos en Dios, la morada de nues- tro corazón era corruptible y flaca, como templo verda- deramente edificado por mano de hombre, pues estaba lleno de idolatría y era casa de demonios por hacer nos- otros lo que era contrario a Dios. Sin embargo, será edi- ficado en el nombre del Señor: Atended que el templo del Señor se edifique gloriosamente. ¿De qué manera? Recibido que hubimos el perdón de nuestros pecados, y confiando en el Nombre, nos convertimos en nuevos, fun- dados otra vez desde el principio. Por eso, Dios habita e PAN en nosotros como en su morada...” (XV,
- INTRODUCCIÓN A LA CARTA DÉ BERNABÉ 75
ALEGORISMO EXTREMADO.
Aquí termina la primera parte de la Epístola; parte que, aun abundando en exhortaciones prácticas, tiene en su conjunto carácter doctrinal y especulativo y tiende al establecimiento de aquella gnosis que se. anuncia al co- - mienzo de la carta como coronamiento de la fe,
La primera cuestión que suscita este rápido bosque- jo es si esta doctrina, tan implacablemente aplicada, esta gnosis que se cifra en la inteligencia alegórica del Anti- guo Testamento, puede proceder del Bernabé histórico, compañero y discípulo de San Pablo, Es decir, que debe- mos plantearnos el problema de la autenticidad de la Epistola Barnabae; autenticidad calurosamente defendi- da por algunos hasta los umbrales de los tiempos mo- dernos—la antigiedad cristiana, desde Eusebio en ade- lante, no apuntó la más leve duda **—, pero unánime- mente rechazada por la crítica contemporánea.
Los indicios contra la autenticidad son:varios y muy graves. Ante todo, este alegorismo exagerado, de que he- mos visto sólo algunas muestras. Quería el autor que los cristianos no fueran, como prosélitos, a estrellarse en el escollo de la Ley de “aquéllos” (III, 6); y no hay duda que él logra que todo peligro desaparezca desde el momento en que el escollo queda convertido en leve es- puma alegórica, totalmente inofensiva. El exégeta, efec- tivamente, ha ido demasiado lejos y ha sobrepasado con creces el pensamiento de San Pablo, otro gran partida- rio del espíritu que vivifica contra la letra que mata. Un leve paso más y chocamos con un auténtico y duro es- collo, la flagrante herejía de Marción, que rechazaba de plano todo el Antiguo Testamento, como obra de un Dios duro y severo, conocedor sólo de la Ley y la justicia—un Dios jurídico—, distinto del Dios del Evangelio, revela- do por Jesús, padre misericordioso y lleno de manse- dumbre. El pseudo-Barnabas no dice tanto, si bien su afirmación de que un ángel malo engañó, “birló”, pu- diéramos traducir el verbo griego, a los judíos para que entendieran el precepto de la circuncisión en sentido car- nal (IX, 4), pudiera haber sido jubilosamente acogido por cualquier marcionista radical. Lo curioso es notar cómo partiendo de puntos diametralmente opuestos——de
Ls Ma AN:
1% He aquí algunos nombres de defensores de la autenticidad: Voss, Dnm- pin, Cave, L3 Nourry, Galland, Rosenmuller, Schmidt, Gieseler, Henke, Rórdam, Franke. Alzog, Móhler, Freppel, Fesler, Nirschi, etc, Citados en DTRC s, v, Barnadé (Epitre de).
“πο...
746 PADRES APOSTÓLICOS
un literalismo estrecho y cazurro el armador póntico y de un alegorismo desenfrenado el éxégeta de la Episto- la—ambos llegan casi al mismo absoluto resultado de eliminar el Antiguo Testamento. Sin embargo, el pseudo- Barnabas no traspasa los linderos de la ortodoxia, y no es inoportuno recordar que ninguno de los antiguos Pa- " dres que le leyeron sintieron en este terreno el más leve escándalo ni le opusieron objeción de cuenta. Jamás se hubiera él lanzado a las audaces consecuencias dualísti- cas de Marción. Lo que hace el doctor alejandrino (y éste es el único indicio que tenemos para adscribirle a la gran ciudad y a la escuela exegética que allí floreciera, con Filón a la cabeza, y a la que darán luego lustre y esplendor los grandes nombres de Clemente y Orígenes) es extremar un procedimiento de interpretación bíblica que, si bien autorizado por el ejemplo mismo de Jesús, que señaló en Jonás una figura de su resurrección y en la serpiente de bronce del desierto otra de su exaltación en la cruz; practicado luego por los Apóstoles, por San Pablo particularmente, que lo toma de las escuelas ra- bínicas de su tiempo; acéptado, en fin, y ampliamente explotado por la Iglesia en su liturgia y por los Padres en la exégesis, con miras a la edificación de los fieles, exige, sin embargo, extraordinario tino en su manejo, so pena de convertir la historia bíblica en una fantas- magoría 2%, Cuando San Pablo dice en pasaje célebre, de amplia exégesis alegórica, que bien pudiera ser eco de “alguna de sus homilias: Haec autem omnia in figura (τυπικῶς)) contingebant illis (1 Cor. 10, 11), no quiere, en modo alguno, decir que todos los hechos de la histo- ria del pueblo de Dios por el desierto no les acontecie- ran también—y ante todo—en la realidad. Realidad era, evidentemente, para San Pablo el pueblo que caminaba por el desierto, la nube que le guiaba, el mar que atra- vesara, la piedra de que saltó el agua, siquiera todo ello se levante a significar otra realidad lejana—el bautismo,
la eucaristía, Cristo Jesús mismo: Petra autem erat Cris-'
.tus—, velada a los mismos que la proyectaban, como
larga sombra en su andar por el desierto. Y lo mismo '
digamos sobre otro también célebre pasaje de interpre- tación alegórica paulina (Gal. 4, 21), en que los dos hi-
oi
2% El sentir de la Iglesia en esta debatida cuestión está expresado en esta declaración de la Pontificia Comisión de re biblica, litt. 22 augus- ti 1941: Sensus spiritualis seu typicus, praeterquam quod fundari debeat super litteralem probandus est sive ex usu Domimi nostri apostolorum aut hagiographorum sive ex usu traditionali SS. Patrum et Ecclesiae speciali- ter im sacra liturgia, quía lex orandi lex credendi,
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 747
jos de Abraham, uno nacido de la esclava y btro de la libre, se convierten en figuras de los dos Testamentos, el antiguo, de esclavitud, y el nuevo, de gracia y liber- tad: Quae sunt per allegoriam dicta ( ἀλληγορούμενα), Sin perjuicio, naturalmente, que fueran antes per historiam dicta.
En conclusión, y viniendo al autor de la Epístola, si cabe trasponer al orden espiritual la idea del templo de Dios y afirmar muy afirmado que el alma del justo es la verdadera casa y templo de Diós, ello no empece que el construído a cal y canto no fuera también del agrado y voluntad de Dios. Y el hecho de que la ley y, en gene- ral, toda la economía del Antiguo Testamento, sombra de los bienes. por venir (Hebr. 10, 1), quedara invalidada al llegar aquellos bienes y la realidad de la nueva Ley y nueva Alianza, no le quita su razón de ser en su pro- pio tiempo, justamente como etapa de preparación de esa misma gozosa realidad cristiana.
Mas todo esto que ahora nos parece tan claro, no lo era tanto en el momento en que escribió el διδάσκαλος alejandrino, cuando la Iglesia no había tomado todavía —o digamos, no había tenido ocasión de manifestar ofi- cialmente —su posición definitiva frente a la antigua Ley; posición media de divino equilibrio, que se desta- ca más claramente y se fija para siempre de manera in- equívoca cuando surgen las posiciones extremas: la del mero alegorismo alejandrino o la condenación radical del marcionismo.
La Epistola Barnabae pertenece, con sus exageracio- nes, al período de transición, y justamente por ello nos ofrece tan vivo interés. Por ella vemos que, a los co- mienzos del siglo II, no obstante la doctrina clara de San Pablo, no siempre le era fácil a un cristiano venido del paganismo orientarse en la línea histórica que continua- ba el cristianismo y sentirse a par distinto y heredero de la antigua religión de Israel, ¿Qué duda cabe que a más de un lector del Antiguo Testamento, sobre todo si la lectura se hacía con ojos impregnados de las suaves visiones del Nuevo, hubieron de inquietarle, en los pri: meros tiempos, las antítesis que llevaron a despeñarse en la herejía al armador de Sinope? El pseudo-Barnabas da su solución a un problema que debía de angustiar a más de un espíritu, solución que parece tomar por lema la famosa palabra de San Pablo: La letra mata, el espí- ritu vivifica (2 Cor. 3, 6). Y, por su parte, exhorta a los suyos: “Hagámonos espirituales, convirtámonos en tem- plo perfecto de Dios...” (IV, 11). Y como espirituales
748 PADRES APOSTÓLICOS
— pudiera concluir — entendamos espiritualmente la le- tra misma, a la que se le mella así su aguijón de muerte.
Pero hay que tener presente, sobre todo, que esta car- la no nace de unos ocios de especulación, en que tran- quilamente se plantea y resuelve un problema de exége- sis o punto doctrinal cualquiera, por de elevado interés que se le suponga. La Epistola Barnabae es un escrito de combate, que fué reclamado por una necesidad apre- miante y concreta. Hay unas o varias comunidades que están en riesgo de someterse otra vez al yugo de las ob- servancias judaicas, como lo estuvieron los gálatas de San Pablo poco después que les hubo éste predicado el Evangelio, la noticia buena de su liberación por la gra- cia y el espíritu; hay quienes equiparan cristianismo y judaísmo y afirman que la Alianza pertenece por igual a judios y cristianos; en fin, tras la predicación apostó- lica, tras la muerte del Señor, que selló con su sangre la nueva Alianza y se preparó su pueblo nuevo, los hi- jos del amor y de la alegría, aun parece hay cristianos que quieren estrellarse—o se les quiere más bien estre- llar—contra el escollo de la ley mosaica. El doctor ale- jandrino corta por lo sano: no hay tal Alianza común; se acabaron los sacrificios, ritos y el templo mismo. Todo hay que entenderlo alegórica o espiritualmente. En un sentido más radical y extremado, el pseudo-Barnabas pa- rece decir con San Pablo: Ya ni la circuncisión es nada, ni tampoco el prepucio, sino una nueva creación... Y la paz y la misericordia sobre cuantos caminan por esta regla y sobre el Israel de Dios (Gal. 6, 15-16).
BERNABÉ.
Ahora bien, ¿pudo hablar, pudo sentir así el Bernabé de los Hechos de los .Apóstoles? Bernabé es una de las más amables figuras de ese gran retablo primitivo de los orígenes de la Iglesia que nos pinta la mano maestra y divinamente movida de San Lucas. Distinguido por su generoso fervor entre los primeros fieles, hijo de conso- lación por su palabra ungida y férvida, a él cabe la glo- ria de haber tomado de la mano a Saulo, hecho de lobo cordero, y presentádole ante la Iglesia, aterrada todavía por el reciente recuerdo de su fiereza; él, que presintió todo el valor de la milagrosa conquista, fué quien eficaz- mente le recomienda a los Apóstoles (Act. 9, 26). Ber- nabé, otrosí, recibe de los propios Apóstoles la misión altísima de inspeccionar y dirigir el ingreso de la genti-
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 749
lidad en la Iglesia por la ancha puerta abierta gloriosa- mente en Antioquía, y otra vez alarga su mano a Tarso y trae de allí, para la grande obra entre las naciones, al que, por antonomasia, había de ser llamado Apóstol de ellas (Act. 11, 22).
Figurando, juntamente con Saulo, entre los profetas y doctores de la Iglesia de Antioquía, ambos son sepa- rados, por imperativo del Espíritu Santo, para la obra de apostolado entre los gentiles a que los destina, y con Pablo marcha, efectivamente, Bernabé a pregonar el Evangelio a Chipre, su patria, donde logra para Jesu- cristo la gloriosa conquista del procónsul Sergio Paulo, que parece ser quien regala su nombre al hasta enton- ces Paulo, y en lo sucesivo Pablo, Apóstol de Jesucristo.
Bernabé acompaña a Pablo en la primera larga mi- sión por tierras de gentilidad, donde contempla, con jú- bilo mezclado de estupor, cómo los incircuncisos fuer- zan las puertas de la Iglesia y sienten el gozo de la li- beración en Jesucristo, no sin que la suspicacia de los viejos celadores y observantes de la Ley se alarme y pon- gan el grito en el Evangelio y sus heraldos. Celébrase la reunión o concilio de Jerusalén, donde Pablo y Bernabé son figuras preeminentes, y donde Pedro pronuncia su palabra memorable: ¿A qué tentáis a Dios tratando de imponer sobre el cuello de los discípulos un yugo que ni nuestros padres πὶ nosotros tuvimos fuerzas para llevar? (Act. 15, 10). Tesis literalmente paulina, victoria de los predicadores de la libertad frente a la ley. Pablo y Ber- nabé—y con ellos la gentilidad que ellos tuvieron la glo- ria de evangelizar los primeros—habían triunfado.
Y, sin embargo, en el incidente de Antioquía, relata- do en Gal. 2, 11, hallamos a Bernabé al lado de San Pedro en el momentáneo y quién sabe si justificado opor- tunismo ante las exigencias o consideración de los judai- zantes. Es un dato interesante para juzgar del carácter de Bernabé, hijo de consolación y amigo, sin duda, tam- bién de la paz y conciliación benévola antes que de las decisiones tajantes y arrebatadas de San Pablo*”:, Esta diferencia de carácter los lleva a la separación definitiva con motivo de la disensión acerca de Juan Marcos (Act. 15, 39). Desde este momento, Bernabé se pierde en la niebla histórica, sólo atravesada por algún rayo de pia-
dosa y tardía leyenda.
ἦι Recuérdese, por ejemplo, su dura y no traducible pafabra contra 105 propios judaizantes partidarios de la circuncisión: Utinam et abscindan- tur quí vos conturbant (ἀποκόψονται, Gal. 5, 12), Era quizás el ardor de los primeros tiempos de apostolado. ᾿
750 PADRES APOSTÓLICOS
_ Realmente, un auténtico discípulo de San Pablo, que si practica la exégesis alegórica, no negó jamás la reali- dad histórica del Antiguo Testamento ni la utilidad tem- poral de la Ley y sus instituciones en su función de pe- dagogo o ayo durante la menor edád del heredero, no hubiera llegado al extremo alegórico o al desdén y des- precio a que llega el autor de la Epístola. Un apóstol, por otra parte—y Bernabé recibe plenamente este título— no hubiera emitido el extraño y mal fundado juicio de la carta (V, 9), calificándolos de “inicuos sobre toda ini- quidad” y cifrando en ello una prueba de la divinidad del Señor, “que no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores”.
Finalmente, la cronología impide la identificación pues es altamente inverosímil (en la hipótesis más pro- bable sobre la fecha de la composición de la carta, abso- lutamente imposible) que Bernabé, seguramente más viejo que Pablo (los licaonios le identificarán con Zeus, quizá por su venerable aspecto frente al más juvenil de Pablo, que pasa por Hermes, Act. 14, 11), viviera toda- vía por las fechas en que, aun los que más la. retrotraen ponen la composición de la Epístola.
El enigma aquí lo constituye la unanimidad de la tra- dición antigua. Hasta Dom Ménard, que dudó y que deci- didamente negó la autenticidad bernabiana, el nombre de Bernabé estuvo en quieta posesión del título de autor de ella. Eusebio y San Jerónimo la dan decididamente por no canónica, pero ninguno apunta duda sobre au- tenticidad. El enigma creemos se desvanece si se consi- dera el papel que Bernabé desempeña junto a Pablo en los orígenes de la Iglesia y el espíritu o tendencia de la carta pseudo-bernabiana. ¿Qué cosa más natural que poner el nombre de Bernabé, representante del univer- salismo y libertad paulina, a la cabeza de un escrito que con tan inusitada energía afirmaba la superioridad de la nueva economía sobre la antigua hasta dejar atrás el pensamiento mismo. de San Pablo? Estas atribucio- nes, muy frecuentes en la antigitedad, no significan es- píritu falsario, sino que son un recurso admitido sin grande escrúpulo (hoy no lo toleraríamos) para dar auto- ridad a un escrito o a una doctrina. En realidad, no cabe dar mayor alcance al nombre de Bernabé en el rótulo
e Epistola que al de los doce Apóstoles en el de la aché.
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 751
SEGUNDA PARTE.
Del capítulo XVIII al XX cambia el tono y la mate- ria. El autor, con elementalísima transición, pasa, como el otro predicador, de la primera a la segunda parte, “a otro conocimiento y a otra doctrina”, que no es sino una larga y seca enumeración de preceptos y prohibiciones, encuadrados en la manida comparación de los dos cami- nos, siguiendo paso a paso los primeros capítulos de la Didaché.
Sin embargo, los que allí eran camino de la vida y de la muerte, aquí se convierten en caminos de la luz y las tinieblas, “presididos por ángeles de Dios y ángeles de Satanás; y, sobre todo, lo que en la Didaché forma un cuerpo vivo de exhortaciones y preceptos con una uni- dad interna y un fin claro de catequesis previa al bau- tismo, aquí se ha convertido en un mal zurcido de reta- zos, conforme se le venían a la memoria y pluma del es- eritor. Esto solo basta para demostrar que es el pseudo- Barnabas quien depende de la Didaché y que no puede pensarse en la relación inversa”.
El último capítulo, finalmente, es una exhortación, hecha con calor de apóstol, a un auditorio que induda- blemente le es muy caro al predicador, a la práctica del bien, pues está próximo el día en que todo perecerá jun- tamente con el malvado: “Cerca está el Señor y su re- compensa.” El predicador no se olvida de sí, y pide por gracia un recuerdo de parte de sus fieles “hijos del amor y de la paz”, mientras meditan las enseñanzas que les ha transmitido en su Epístola. El, por su parte, rue- ga a Dios les conceda “sabiduría, inteligencia, ciencia, conocimiento de sus justificaciones, paciencia”, súplica,
por cierto, bien intelectual y en consonancia con el fin primero de la carta: aunar la fe con el perfecto conoci- miento.
Un bello saludo cierra la carta: “Adiós, hijos de la caridad y de la paz. El Señor de la gloria y de toda gra- cia sea con vuestro espíritu.” :
2 Sobre la cuestión de la relación entre Didaché y Epistola Barnadae, cf. ΤῊ, KLAUSER, en Florilegiwm. Patristicum, fasc. 1 (1940), pp. 8-11. BARDENHEWER, en Geschichte der altohrislicher Literatur. I, p. 106, es- cribe: “Muy verosilmilmente, por no decir indubitablemente, la fuente y modelo de la segunda parte fué la Didaché en. sus primeros capítulos”.
752 PADRES APOSTÓLICOS
NOVEDAD Y ALEGRÍA.
Tal es este escrito, extraño a primera faz y difícil en su primera lectura, con el que terminamos por encariñar- nos. De pasada hemos notado ya parte de su fondo, pero sólo o principalmente en lo que tiene de combativo de la antigua Ley. Este aspecto, sin embargo, con ser intere- sante, lo es sólo con interés histórico; más alto, vivo y permanente nos lo ofrece el sentido cristiano de toda la Epístola. Precisamente porque se sitúa con tanto denue- do frente a la vieja Ley, el autor siente con intensidad sin igual la novedad radical que es el cristianismo, “la nueva Ley de Nuestro. Señor Jesucristo, no sometida al yugo de la necesidad” (II, 6). :
Por entre toda la maleza alegórica, las ideas de nove- dad, de creación y plasmación nueva por la fe y la gra- cia de Jesucristo; las de espíritu, de amor y alegría, bro- tan por doquiera como flores vivas y frescas de un alma que se siente, tras la liberación por Jesucristo, renacida a vida nueva y divina. He aquí una buena síntesis del cristianismo que nos revela la Epístola:
“Tres son los decretos ( δέγματα ) del Señor: la espe- ranza de la vida, principio y fin de nuestra fe; la justi- cia, principio y fin del juicio; el amor de la alegría y re- socijo, testimonio de las obras de la justicia” (II, 6).
Llevar la alegría a los suyos es fin reiteradamente expresado por el autor de la Epístola; alegría que no ha de abandonar al cristiano a despecho de la maldad de los tiempos y la acción del Adversario, dueño del mun- do. Esta alegría tiene sus raíces en las grandes realida- des cristianas: somos herencia del Amado del Padre, Je- sús, que selló con su sangre su Alianza en nuestros co- razones por la esperanza que nos da su fe (IV, 8). Si su venida al mundo puso el colmo a los pecados de quienes - no quisieron recibirle, a nosotros sus llagas nos dieron vida y por su muerte se adquirió un pueblo nuevo. So- mos, pues, “hijos de la alegría”, como somos también
“hijos del amor y de la paz”, y sólo por haber acuñado.
tan bellas frases merece el autor nuestro honor y gra- titud. ¡Alegría, caridad, paz! ¿No son ésos tres de los más preciados frutos que se alimentan de la savia y jugo más sabroso del Espíritu? E
Y aquel ver, finalmente, por doquiera a Jesús y a 51 cruz, siquiera sea en el espejismo, muchas veces falso, de la alegoría, no puede menos de ser rasgo simpático para toda alma ejercitada en aquella segunda vista que
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 753
dan sólo los ojos iluminados del corazón para ver efec- tivamente en todo a Aquel por quien y para quien fué hecho todo.
Vencida la primera dificultad del estilo informe, y con un poco de arte para sacar la flor de entre el mato- rral alegórico que la ahoga, esta carta puede todavía, como en los tiempos de Clemente Alejandrino y Oríge- nes, servirnos de lectura edificante y ser parte a reno- var la alegría de nuestra juventud cristiana, recordán- . donos con saludable insistencia que somos pueblo nue- vo, hijos de la alegría, de la caridad y de la paz, como somos, por calificación evangélica, “hijos de la luz”.
FECHAs.
Réstanos examinar la fecha de composición de la
" Epistola. La que se asigna por los doctos oscila entre
los años 96-98 y los de 130-134, La diferencia, no des- preciable, depende de la interpretación que se dé a los capítulos IV y XVI, únicos que ofrecen, algún indicio cronológico. Tratemos de plantear, al menos, con clari- dad el problema, ya que no haya grandes probabilida- des de resolverlo.
En el capítulo XVI se habla del templo y se recuer- da el vaticinio de Isaías 49, 17: He aquí que los que han destruido este templo, ellos mismos lo edificarán. “Lo cual—comenta el autor—se está cumpliendo. Pues por haber ellos hecho la guerra, fué destruído el templo por sus enemigos, y ahora ellos y siervos de sus eriemigos lo reedificarán” (XVI, 3-4).
Esta reedificación hay que referirla, según Harnack, al intento de Adriano, hacia el año 130, de construir sobre las ruinas de Jerusalén la nueva ciudad Elia Ca- pitolina y levantar sobre el derruído templo del Dios de Israel otro a Jove Capitolino 2. El intento imperial, como es sabido, sublevó los dispersos restos de Israel. Surgió un nuevo Mesías, Simón-bar-kocheba, quien, bajo la di- rección del famoso rabino Aquiba, proclamó la guerra santa. Esta duró tres años (132-135) y terminó con la derrota judía y la ruina de la ya devastada Palestina, que “quedó—dice Dión Casio—casi totalmente yerma”. Adriano llevó adelante su proyecto, y sobre el solar del antiguo templo de Jahvé se alzó otro a Júpiter, y allí se
23 Cf. τόν Casio, Historia romana, LXIX, 12, y HARNACK, Die Chro- nologie der altchr. Lit. bis Eusebius, Í (Leipzig, 1897), pp. 423-427.
754 PADRES APOSTÓLICOS
colocó también, para horror y abominación del fiel is- raelita, la estatua del propio emperador. Durante esta reconstrucción (νυν) se escribe la Epístola, cuando se está realizando el vaticinio de Isaías de que los mismos que en el año 70 destruyeron el templo lo están cons- truyendo ahora por mano de sus esclavos y hasta de los mismos judíos prisioneros,
A, esta interpretación, que parece obvia, se objeta que
en el capítulo XVI no se habla del templo de Jerusalén sino del templo espiritual de Dios, que puede ser la Igle- sia misma:
_“Inquiramos si hay un templo de Dios, Sí, lo hay allí donde Él quiere hacerlo y perfeccionarlo. Porque está escrito: Y sucederá, cumplida la semana, que se edi- ficará el templo de Dios gloriosamente en el nombre del Señor (Dan. 9, 24). Hallo, pues, que hay un templo. Aho-
ra bien, ¿cómo se edificará en el nombre del Señor” (XV, .
9-1).
_ Y viene ahora la aplicación al templo espiritual de Dios, que es el alma en que Él mora. Mas ya se ve que esta aplicación no invalida los datos sobre la destruec- ción y reedificación del templo material anteriormente anotados.
A decir verdad, la interpretación de Harn : tanto, la fijación de la fecha hacia el 134-35, So que ΠῚ a hacen al texto, sin que, por lo demás el lenguaje nada nítido del pseudo- j Ἕ o da Pp | o-Barnabas permita di
No así.si los apoyos cronológicos se buscan en el e. IV. El autor exhorta allí a inquirir largamente sobre la si- tuación presente del mundo para hallar lo que nos pue- de salvar; y, tal vez como fruto de sus propias indaga- ciones, nos comunica que está ya próximo “el escándalo consumado” de que nos habla Henoch, y que se están cumpliendo las profecías de Daniel, o una_sola, expresa- da de dos formas: Diez reinos reinarán sobre la tierra, y tras ellos se levantará un rey pequeño que humillará de un golpe a otros tres reyes (Dan. 7, 24). Y en otra for- ma: Y vi la cuarta bestia, mala y fuerte, y más feroz que todas las otras bestias de la tierra, y que de ella brota- ban diez cuernos y de éstos otro pequeño, como un reto- ño, y cómo éste humilló de un golpe a tres de los cuer- nos mayores (Cf. Dan. 7, 7). Según esto, el pseudo-Bar- nabas escribiría, bajo un undécimo emperador romano pequeño por añadidura, cuerno nacido como un retoño, que humilla, sin embargo, de un solo golpe a otros tres grandes emperadores. La dificultad está en atar bien estos
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 755
" dos cabos: que el emperador sea undécimo y que humille
a otros tres. El undécimo emperador, según el orden de la historia, es Domiciano, que ocupa el Imperio del 14 de septiembre del 81 al 18 de septiembre del 96. ¿Pero cómo aplicarle el otro dato profético de humillar de un golpe a otros tres emperadores? ?*, E
En vista de ello, el P. M. d'Herbigny ?* vió en Ves- pasiano el emperador aludido, pues éste, en efecto, sur- ge de la vida del soldado y ve cómo desaparecen, poco menos que de un golpe, en el espacio de meses, tres emperadores: Galba, Otón y Vitelio (confróntese la lis- ta). El tropiezo está aquí en que Vespasiano no puede computarse como el undécimo emperador. si no es con- tando a partir de Julio César, que no tuvo jamás este título, y de Marco Antonio, que lo tuvo todavía menos.
A la búsqueda, pues, de otro emperador a quien pe-
.garle lo mejor que se pueda las profecías daniélicas ci-
tadas por pseudo-Barnabas. “Este emperador — dicen ahora críticos muy autorizados—es Nerva, en cuyo rei- nado—del 18 de septiembre del 96 al 25 de enero del 98— debió de ser escrita la asendereada Epistola Barnabae.” A la verdad, mucho pesan en pro de esta opinión los nombres de Hilgenfeld, Funk y Bardenhewer; sin em- bargo, todavía tienen que componérselas como pueden para esquivar alguna notable dificultad. Nerva es el duo- décimo emperador, sucesor de Domiciano; mas para el pseudo-Barnabas es el undécimo, pues escribiendo en Egipto, como puede darse por seguro, y en ambiente ale- jandrino, Vitelio, que no fué reconocido en Egipto como cabeza del Imperio 25, no entra en cuenta. Nerva, además, al desentenderse, por el puñal asesino, de Domiciano, humilló de un golpe la dinastía entera de los Flavios, que había estado representada por tres grandes emperado- res: Vespasiano, Tito y Domiciano”.
Ἢ He aquí la lista de los emperadores: 1, Augusto (1 julio de 23 a. de J. C.-19 agosto del 14 d. de 1, C.); 2, Tiberio (19 agosto del 14-16 marzo del 37); 3, Calígula (16 marzo del 37-24 enero del 41); 4, Clau- dio (25 enero del 41-1% octubre del 54); 5, Nerón (13 octubre del 54-9 junio del 68); 6, Galva (9 junio del 68-15 enero del 69); 7, Otón (15 enero del 69-25 abril del 69); 8, Vitelio (25. abril del 69-21 diciembre del 69); 9, Vespasiano (1 julio del 69-24 junio del 79); 10, Tito (4 junio del 79-13 septiembre del 81); 11, Domiciano (14 septiembre del 81-18 septiembre del 96); cf. W. LIEBENAM, PFasti consulares Imperii romani (Bonn, 1909), pp. 103-106; R. CAGNAT, Cours d'epigraphie latine (Par rís, 1914), pp. 179-192. (Nota del Ῥ. CASAMASSA, O. C., P. 91.)
25 Cf Recherches de science religieuse; ἃ (1910), pp. 417-443, 540-566; IV (1913), pp. 402-407. Cayré, en su Précis de Patrologie, p. 76, dice sobre la opinión de d'Herbigny : “Rien dans l'épitre ne s'y oppose”.
2% Hecho atestiguado por Tácito, Historiae, II, 79-82,. y SUETONIO, Vespasianus, 6. e
22 (f, Funk, Die Zeit des Barnabasbriefes, en “Kirchengeschichliche Abhandlungen und Untersuchungen”, 11 (Paderborn, 1899), pp. 77-108.
756 PADRES APOSTÓLICOS
Las opiniones, como se ve, son varias, y el discreto.
lector puede optar por la que más le plazca. En favor de la época de Adriano pudiera notarse un indicio in- terno no hecho valer hasta ahora: la dureza del ataque contra el judaísmo y, concretamente, contra la circun- cisión, que nos recuerda el también violento ataque del Discurso a Diogneto o Apología de Cuadrato, pronuncia- da muy verosímilmente en Atenas a presencia del em- perador Adriano, declarado enemigo de la circuncisión judaica. :
Docma.
Dogmáticamente, la riqueza de la Epístola es consi- derable. Lo primero: que salta a la vista es la profusión de textos de la Escritura, que la convierten en taracea o mosaico de ellos, en su inmensa: mayoría del Antiguo Pestamento.. Las citas se hacen ordinariamente por la versión de los Setenta; pero el autor parece tener tam- bién presente alguna vez el texto hebreo, caso bien nota- ble en un doctor alejandrino 38, Del Nuevo Testamento, aparte numerosas alusiones, se citan tres pasájes literal- mente: la 1 Petri, 1, 17, donde se dice que el Señor juz- gará al mundo sin miramiento de personas (= Barn., IV 12); el Evangelio de San Mateo, sobre los muchos lla- mados y pocos escogidos (Mt, 20, 16 = Barn., IV, 14) y el pasaje donde el Señor dice que no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores (Mt. 9, 13 = Barn., V, 9) que el pseudo-Barnabas aplica a los Apóstoles, “inicuos o pecadores sobre toda iniquidad”.
.. A los libros canónicos se añaden otros no canónicos citados, sin embargo, como escritura. Tal el famoso li- cre de Henoch eb XVI, ὅ ---. Enoch 86, 56, 66, más la alusión nominal de Barn., IV, 3), y el 4 .
XII, 1 = 4 Esdras ὅ, 5). o O
El hecho no puede sorprendernos, pues en el momen- to en que el pseudo-Barnabas escribe, no estaba todavia
28 El P. Casamassa examina estos dos ej : EP : 8 d jemplos: en Barn., VI, 2-3, el rol se refiere a Is, 28, 16: He aquí que yo echaré en los cimientos de ión una piedra, de nvucho valor, escogida, angular, preciosa..., y el que crea en ella, vivirá para stempre. Las ultimas palabras: el que crea en ella, vivirá para siempre, están tomadas del texto hebreo, pues los Se- na leen: χαὶ ὁ πιστεύων οὐ μὴ καταισχυνθῇ. ᾿ Ὁ, Barn., XV, 3, se cita Gen, II, 2: ... Y las terminó ¿ti ᾿ , 9, Dn, 11, 2: ... ϑ en el día sépti- mo, y descansó en él y los santificó. Ahora bien: los Setenta ἀπε ἢ AL A pero San Jerónimo advierte que pro die sexto in ebraco habe ém septimam (HirBr., Liber hebrai ἢ z Casma οτος carum quaestionum in
INTRODUCCIÓN ἃ LA CARTA DE BERNABÉ 757
definitivamente fijado el canon escriturario, y ya hemos visto que el mismo caso se repite en varios otros Pa-' dres 29, Sobre el método de interpretación que el pseudo- Barnabas emplea y los extremos lindantes con la hetero- doxia a que le conducen, queda dicho bastante; mas ello no empece a la fe que el autor profesa en la autoridad suprema y divina de todo dicho de la Escritura. Ella es, en definitiva, norma de obrar y luz de verdad. Sólo que los judios, engañados en una ocasión por un ángel malo y llevados siempre de su espíritu carnal, apegado a la letra, no entendieron ni lo uno ni lo otro. La Escritura viene a ser—como en algún caso concreto dice el autor— una parábola del Señor:
“¿Qué quiere, pues, decir: A la tierra buena que mana leche y miel? Bendecido sea nuestro Señor, hermanos, que ha puesto en nosotros sabiduría e inteligencia de sus secretos. Porque el profeta dice aquí una parábola del Señor. ¿Quién la entenderá, sino el sabio e inteligente y que ama a su Señor?” (VI, 10).
Por tal, seguramente, se tiene el autor. Interpretados más adelante alegóricamente los mandamientos sobre animales puros e impuros (interpretación absolutamente discutible), nuestro predicador cristiano concluye:
“Mirad cuán bellamente legisló Moisés. Mas ¿por dón- de podían aquéllos considerar o entender estas cosas? Nosotros, empero, entendiendo justamente los manda- mientos, hablamos como quiere el Señor. La razón jus- tamente porque circuncidó nuestros oídos y corazones es para que entendamos estas cosas” (X, 12).
El doctor cristiano pudo resbalar por la peligrosa pendiente alegórica; mas que el Antiguo Testamento no puede ser entendido sino a la luz de la fe en Cristo, prin- cipio es que sentó ya el Apóstol San Pablo cuando dijo que el velo que cubre el Antiguo Testamento y oscurece el corazón de los judíos cuando leen a Moisés, no se le- vanta sino por Cristo (2 Cor., 3, 12). Y hablando en ge- neral, frente al judaísmo carnal, el maestro alejandrino tiene razón, y proclamarlo cuando podía haber quienes no percibieran con suficiente claridad la línea divisoria que trazan entre ambos Testamentos los brazos de la Cruz, fué obra de valor y digna de encomio.
39 Tanto el Libro de Henoch como el IV de Esdras son apocalipsis ju: díos; el primero, en sus partes más antiguas, probablemente de Ja época de los Macabeos (160 a, de J. C.); y el segundo, de fines del primer si- glo cristiano. El Libro de Henoch ha sido publicado en el Corpus de Ber- lín por JoH. FLEMMING y L. RADERMACHER (Leipzig, 1901); y el IV de Esdras, por B. VioLET, en el mismo Corpus (1910), En la Vulgata se im-
758 PADRES APOSTÓLICOS Puras ota E KKXK—A τ A a a -.-
. JESUCRISTO,
La Epistola Barnabae, como queda repeti tado, se escribe a una cormidad cristina aa naza serio peligro Judaizante. Ello explica sobre qué pun- tos de la doctrina de fe insiste particularmente el autor y ante todo, sobre la divinidad y trascendencia de Jesu- cristo, autor de la nueva Ley, creador del pueblo nuevo fundador de la nueva Alianza. Este rasgo acerca la Epis- tola Barnabae a la magna carta paulina ad Hebraeos 89 Es natural que los judaizantes se llenaran la boca con el nombre de Moisés, el amigo a quien Dios habla cara a Cara, por quien transmite la Ley y establece la Alian- za con su pueblo: “pero Moisés—dice Bernabé como dijera antes el autor de la carta a los hebreos—no pasa de ser un criado fiel en la casa de Dios” (Hebr., 3, 5) como criado recibió las tablas de la ley para entregarlos al pueblo (XIV, 4). Jesús, en cambio, es el Hijo, el Ama- do por excelencia 2, por el que Dios Padre se preparó el pueblo que había de creer con sencillez y al que habí ES antemano. de revelarle todas las cosas para que τ ir da τς a ἘΔ ΓΈΒΕΥ en la ley de aqué- 11, 6). 110 es el Señor que nos ἢ (1, 1); el Señor de todo el universo De la ao el que ha de venir en breve a tomar a ic ἐπ ως es la congregación de sus fieles (IV, 3); el ama- : Ae di pida INE en nuestro corazón en la a 1 , 9). Juez de vivo el Señor juzgará al mundo sin tamiento Ὁ as adn E dra según sus obras (IV 12). No se Ι ristiano en sus pecados, como. si el 11 miento le asegurara la elección, no sea incio ἡ ἢ : que el príncipe δον ΤΥ, DON de él y le arroje lejos del reino del Se- El Señor preexiste a la creación del mundo ΠΆΡΗΙ Dios Padre en aquel misterioso plural del τα ΤῊΝ ὉΠ απ al hombre a nuestra imagen y semejanza (Barn ᾿ , 9, y Gen. 1, 26). La importancia de este pasaje (y más
prime, como una especie de apéndi j inspi de Esdras, Sobre el carácter de Sin γε βονον rl de μι δον
τ : it Ϊ en boga en los primeros siglos cristianos, τϑρδες Lab ς e al
al Jésus Christ... (1927), Pp. 265-6 GAR ΠΆΡΕΙ ΠΕΣ relación, entre la Epistol y ad MA por ΡΤ τε en ΤῊ 35 ΚΓ Το; AO Ὁ Cf. Eph. 1, 6: “Para alabanza de la gloria a graci E a gloria de s nos agració en su Amado”. La Vulgata traduce: ἧς ¿llecta fino. den la
>
Wie el ἤγαπημενος pierde algo de su relieve y sabor.
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DR BERNABÉ 729
adelante VI, 12, el autor insiste sobre él), en que tan ní- tidamente se afirma la trascendencia del Hijo, ha sido magistralmente puesto de relieve por el más ilustre his- toriador del dogma de la Trinidad:
“Es la primera vez—dice Lebreton **—que encontra- mos en la historia de la Teología trinitaria este texto, que tan a menudo será luego invocado en ella. Antes que los cristianos, los judios habían notado este pasaje de
- Gen. 1, 26, y varios de entre ellos habían visto ahí una
orden dada por Dios a los ángeles o a la sabiduría. Filón había mezclado a esta exégesis judaica un recuerdo pla- tónico: el dios del Timeo delega a los dioses secundarios el cuidado de crear los seres inferiores (Timeo, 41 c); de este modo—piensa Filón—Dios llamó a sus potencias a colaborar con Él en la creación del hombre, y de esta suerte lo que hay de bueno en la naturaleza humana vie- ne de Dios sólo, y sus defectos son imputables a los co- laboradores imperfectos. Este rasgo de interpretación filónica lo ha tomado, como tantos y tantos otros, de préstamo el pseudo-Bernabé. El préstamo era legítimo y, mediante una transformación indispensable, esta exé- gesis resulta fecunda. Esta transformación tenía, en todo caso, que hacerse, y varios escritores no se cuidaron bas- tante de ello. Como sus antecesores judíos, vieron en la palabra sagrada una orden dada por Dios a ministros inferiores; a los ángeles, dirá Orígenes y el autor de la Altercatio Simonis et Theophili; a los dioses .secunda- rios, dirá el autor de las Recognitiones clementinas *. La mayoría sabrá evitar estos errores y, comprendiendo que la creación es obra exclusivamente divina, interpretarán estas palabras como dirigidas por el Padre a su Hijo, o también al Hijo y al Espiritu Santo. Mas esta misma in- terpretación no carecerá siempre de peligro; más de una vez, el recuerdo de la vieja exégesis judaica le dará un color subordinaciano: el Hijo aparecerá demasiado se- ' mejante a aquellos ministros inferiores, ángeles o dioses, que imaginaran Filón y los rabinos. En el curso de esta historia encontraremos y discutiremos unos y otros tex- tos; por ahora evitaremos hacer caer la responsabilidad de ellos sobre Bernabé. Su interpretación es muy pru- dente; atribuye al Padre la iniciativa de la creación del hombre, hace colaborar en ella al Hijo, y todo eso lo ve
82 Histoire du dogme de la Trinité, II, p. 338.
33 ORÍGENES, In lo., XIII, 49, p. 278; cf. Huer, Origeniana: PG 17, 816; Altercatio Simonis et Theophili, 11, 9; Recogn., ΤΊ, 39 (nota de Lebreton).
760 PADRES APOSTÓLICOS
a
en el texto del Génesis: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra. Nada hay aquí—concluye Lebreton—- que la teología tenga que desaprobar.”
La fuerza de la polémica le lleva en esta afirmación de la filiación divina de Jesús a negarle su condición de hijo de David, y su título de hijo del hombre. no propia- mente su naturaleza humana. Ante todo, el "autor arre- gla un texto del Exodo, de modo que en él se diga que
el Hijo de Dios arrancará de raíz en los últimos días
la casa de Amalec” (X, 17, 14), y concluye:
“He aquí de nuevo a Jesús, no hijo de hombre, sino Hijo de Dios, aunque manifestado por figura (mbr) en la carne...” (XI, 10). La expresión evangélica de “hijo del hombre”, escogida por Jesús en parte para velar y en parte también para expresar su dignidad mesiánica, o no era ya entendida o se prestaba a mala inteligencia en los días de Bernabé **. Como quiera, él prefiere el título claro de Hijo de Dios y, recordando, sin duda, la escena e (Mt. 22, 43), y aun, según su costumbre, so- E IÓ, el doctor cristiano escribe a renglón se-
“Ahora bien, como habían de decir ue Cri 1) de David, el mismo David, temiendo y na e travío de los pecadores, profetiza así: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi derecha hasta que ponga a tus ene- migos por escabel de tus pies. Y, a su vez, Isaías dice de esta manera: Dijo el Señor a mi Cristo Señor, a quien tomé de la mano para que le obedezcan las naciones y haré pedazos la fortaleza de las naciones. Mira cómo Da- vid le llama Señor y no le llama Hijo” (XII, 10, 11)
La Didaché nos había también permitido percibir un eco de la misma polémica antijudaica en aquel grito que la comunidad lanzaba a la venida eucarística del Señor: dd rd de Dios de David! (X, 6).
1ora bien, este Hijo de Dios, Señ ᾿ preexistente a la creación, se ΟΣ δῶ ne y en ella sufrió y murió clavado en una cruz. La en-
a pr pi y ce cumplido su oficio.” Todavía entre λὸ os, E, ada, en sus traducciones popúulares ἃ _ngé- lico, vierte filiws hominis por el “hijo de la Virgen” E a
as
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 761
carnación y redención son los dos grandes quicios de la religión cristiana y, como sabemos bien por San Pablo, los dos grandes tropiezos, piedras de escándalo de judíos y helenos, de quienes pedían milagros o buscaban sabi- duría. Bernabé, a ejemplo de Pablo, sabe predicar a Je- sucristo crucificado y no se arredra ante el escándalo de la cruz. Encarnación y pasión adquieren extraordina- rio relieve en la teología del pseúdo-Barnabas, y alguna de sus ideas preludia las luminosas especulaciones sobre el Verbo encarnado de los siglos de oro. El Hijo de Dios (a quien, sin embargo, el autor no da jamás el nombre de Logos, como pudiera esperarse de un alej andrino) tuvo que venir en carne, pues de otro modo los hombres no hubieran podido resistir con vida el esplendor de su glo- ria, siendo así que no son capaces de mirar de hito en hito los rayos del sol, destinado que está a perecer y obra que es de la mano de Él (V, 10).
Esto no podía ofrecer dificultad demasiado seria a la fe del cristiano. Mas ¿cómo el Señor, que lo es del mun- do entero, que asiste con su Padre a la creación del hom-
. bre, pudo sufrir de manos del mismo hombre? El doc-
tor alejandrino trata de calmar esta inquietud de sus fieles, y en unos periodos de lo más enmarañado inten- ta exponer los fines de la encarnación y pasión:
“Los profetas, que de Él tenían la gracia, con miras a Él profetizaron. Él, empero, sufrió a fin de destruir la muerte y mostrar la resurrección de entre los muertos, pues era menester que se manifestara en la carne, a fin de cumplir a los padres la promesa y, preparándose Él mismo para sí un pueblo nuevo, mostrar, estando sobre la tierra, que juzgará una vez que Él mismo hiciere la resurrección...” (V, 6-7).
Respecto al pueblo de Israel, con su venida, su pre- dicación y sus milagros, le mostró su amor excesivo (ὑπερηγάπησεν ); mas como, en definitiva, le habían de rechazar y dar la muerte, su venida hábia de poner el colmo a sus pecados:
“Luego el Hijo de Dios vino en carne a fin de reca- pitular lo acabado de los pecados de quienes persiguic- ron de “muerte a los profetas. Para esto, pues, sufrió. Dice Dios, en efecto, que su llaga viene de ellos: Guando hirieren a su propio pastor, entonces perecerán las ove- jas de su rebaño (Zach. 13-7).
La pasión del Señor fué ampliamente profetizada y prefigurada. Si el pseudo-Barnabas fué un presbyteros, como cabe suponer, bien podemos pensar que más de una vez comentaría homiléticamente ante sus fieles la
762 PADRES APOSTÓLICOS
profecía de Isaías, cara a la primitiva Iglesia, y que ex- presamente menciona:
Fué llagado a causa de nuestras iniquidades y debili- tado por causa de nuestros pecados; por su llaga fuimos nosotros curados. Fué conducido como oveja al matade- ro y como cordero mudo estuvo delante del que le tras- quila (Is. 53, 5-7; Barn., V, 2). Y así de otros numerosos textos proféticos, que debían ser, como decía San Agustín, aceite sobre el fuego en la meditación del misterio sumo de Cristo por parte de los primeros cristianos, ya fueran OS de la palabra divina, ya sencillos oyentes de ella:
“El, empero, quiso padecer de este modo; porque era preciso que padeciera sobre el madero, pues dice el que profetiza sobre Él: Perdona a mi alma de la espada y traspasa mis carnes con un clavo, pues los pecados de los malvados se han levantado contra mi. Y otra vez dice: He aquí que he puesto mi espalda para los azotes, y mis mejillas para las bofetadas, y mi rostro puse como roca: firme” (V, 18-14), ᾿ :
Los símbolos o figuras de la pasión que halla el autor en el Antiguo Testamento son muy numerosos, y su in- terpretación forma parte no pequeña de su gnosis, moti- vo de gratitud y alabanza al Señor:
; “Luego deber nuestro es dar sobre toda medida gra- cias al Señor, que nos dió a conocer lo pasado, nos ha hecho sabios en lo presente y no nos dejó en ignorancia acerca de lo por venir...” (V, 3). Y más adelante, con re- ferencia especial a la pasión:
“Luego entended, hijos de la alegría, cómo el Señor bueno nos lo ha manifestado todo de antemano, para que sepamos a quién tenemos deber de alabar entre ac-
ciones de gracias. Si, pues, el Hijo de Dios, siendo Se- ñor y juez futuro de vivos y muertos, padeció para que su llaga nos vivifique a nosatros, creamos que el Hijo E no pudo sufrir sino por causa nuestra” (ΝΠ,
El Señor fué abrevado en la eruz con vinagr 1 (Mt. 27, 34). El hecho estaba ya de Antena E rado; la lástima es que el rito que el pseudo-Barnabas toma por símbolo no figura en el texto sagrado. Pues si es cierto que se manda un ayuno al pueblo (Lev. 23, 29) y Se amenaza con exterminio a quien “no se afligiere”
hada se dice de lo otro que el autor dice: Y coman del macho cabrio que se ofrece en el ayuno por todos los pecados. Atended cuidadosamente. Y coman los sacerdotes solos y todos el intestino sin lavar con vi-
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 763
nagre. ¿Para qué? Pues a mí, que he de ofrecer mi carne por los pecados de mi pueblo nuevo, me habéis de abre- var con hiel y vinagre; comed vosotros solos, mientras el pueblo ayuna y se hiere el pecho en saco y ceniza. Con lo que quiso dar a entender que había de padecer mu- cho de parte de ellos” (VII, 4-5) 85.
Símbolo también o figura de la pasión es la vaca roja que en Núm, 19 se manda inmolar fuera del campamen- to (el autor de la Epistola ad Hebraeos 13, 12, ve en di- cha circunstancia una figura o razón por qué Jesús su- frió fuera de las puertas de la ciudad para santificar por su sangre al pueblo), aplicando con sorprendente segu- ridad cada pormenor del sacrificio a personas o hechos de la nueva Ley, y aun a Abraham, Isaac y Jacob:
“Entended cómo en sencillez nos lo dice a nosotros. El novillo es Jesús; los hombres pecadores que le inmo- lan, los que le llevaron a Él a la muerte. Después ya no son hombres, ya no es la gloria de los pecadores. Los siervos que rocían son los que nos evangelizaron la re- misión de los pecados y la purificación del corazón, aque- llos a quienes dió el poder de predicar el Evangelio, los cuales eran doce, pues doce son las tribus de Israel, ¿Y por qué son tres los siervos que rociían? Para testimonio de Abraham, Isaac y Jacob, pues éstos fueron grandes delante de Dios. ¿Por qué se pone la lana sobre el ma- dero? Porque el reino de Jesucristo está sobre un made- ro, y porque los que esperen en Él, vivirán para siem- pre...” (VIII, 2-5). Y así sucesivamente.
La cruz, y juntamente el agua del bautismo, está pre- figurada en el árbol de que nos habla el salmo primero, y que parece proyectar su sombra sobre el salterio en- tero. Después de transcrito, comenta el predicador:
“Dáos cuenta cómo definió en uno el agua y la cruz. Porque lo que quiere decir es esto: Bienaventurados los que, confiando en la cruz, han bajado al agua...” (XI, 8). Por donde nos enteramos que el rito del bautismo es el de inmersión.
A la verdad, para los ojos alegorizantes del pseudo-
- Barnabas, todo árbol, todo madero se convertía automá-
ticamente en figura de la cruz y de quien había de su- "frir en ella. ¡Maravillosa vista, si no para la exégesis, sí para la vida del alma! Nada extraño, pues, que la viera
Sobre este pasaje (VII, 4), nota Th. IXLAUSER, Ritus aliguatenaus si- midis seriptori traditione iudaica inmotesoere potuit (cf. Mischna Mena- coth, 11, 7); sententia vero ex verbis S. Secripturae ipse composuisse vi- detur (cf. Ex, 12, 8; 29, 32; Lev, 1, 9)
764 : PADRES APOSTÓLICOS
A Ἐ, ἙΕΙΕΡΕΝ
clara y patente en Moisés, que alza sus brazos mientras el pueblo combate contra los amalecitas (X, 17, 8), y en -la serpiente que el propio Moisés manda levantar “para mostrar una figura de Jesús” (XII, 6). Aquí, en verdad, había sido Jesús mismo quien se había aplicado la figu- ra de la serpiente levantada en desierto: Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es preciso que sea levantado el Hijo del hombre, a fin de que todo el que crea en Él no perezca, sino que tenga la vida eterna (lo. 3, 14). El juntar en uno los símbolos y profesión del agua y de la cruz nos indica claramente que para el autor la eficacia del bautismo procede de la pasión, pues no es lavatorio común, como tantos de que gustan los ju- dios, sino sacramento de regeneración para el perdón de los pecados:
“Mas inquiramos si tuvo el Señor interés en manifes- tarnos de antemano algo sobre el agua y la cruz. Pues sí; acerca del agua está escrito contra Israel cómo no aceptarían el bautismo que trae la remisión de los pe- cados, sino que se construirían para sí otros lavatorios. Dice, en efecto, el profeta: Pásmate, oh cielo, y sobre esto erícese más la tierra. Dos ¡males ha cometido este ¡pue- bto: a mí han abandonado, fuente de vida, y para sí mis- ἽΝ han cavado pozo de muerte (XII, 1-2; cf. ler.
Un pasaje de Ezequiel o, mejor, una adaptación de la visión de Ezequiel (47, 1-12), del río y los árboles que brotan en sus orillas, le sirve al pseudo-Barnabas para describir el rito y los efectos del bautismo:
“¿Qué dice luego? Y corría un río por la derecha y subían de él árboles hermosos, y el que comiere de ellos, vivirá para stempre. Esto quiere decir que nosotros ba- jamos al agua rebosando pecados y suciedad y subimos llenos de frutos en nuestro corazón, pues llevamos en nuestro espíritu el temor de Dios y la esperanza en Je sús” (XI, 9-11).
Aunque el autor de la Epístola no lo diga expresa- mente, al bautismo, sin duda, y a nuestra incorporación
. por él a Cristo, hay que atribuir que el cristiano se con-'
vierta en nueva criatura, hecho templo verdadero de Dios:
“Inquiramos, pues, si existe un templo de Dios. Exis- - te, ciertamente, allí donde Él dice que lo hace y lo per- fecciona. Escrito está, en efecto: Y sucederá, cumplida la semana, que se edificará templo de Dios gloriosamen- te en el nombre del Señor. Hallo, pues, que existe un templo. ¿De qué modo, pues, se edificará en el nombre del Señor? Aprendedlo, Antes de creer nosotros en Dios,
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 765
la morada de nuestro corazón era corruptible y flaca, como templo verdaderamente edificado a mano, pues es- taba lleno de idolatría y era casa de demonio, por hacer nosotros lo que es contrario a Dios. Mas se edificará en el nombre del Señor. Atended a que el templo se edifique sloriosamente. ¿De qué modo? Aprendedlo. Después de recibir el perdón de nuestros pecados y puesta nuestra esperanza en el nombre de Jesús, fuimos hechos nuevos, creados otra vez desde el principio. Por eso Dios habita verdaderamente en nuestra morada. ¿Cómo? La palabra de su fe, el llamamiento de su promesa, la sabiduría de sus justificaciones; profetizando Él mismo en nosotros; habitando Él mismo en nosotros, a los que estábamos esclavizados por la muerte, abriéndonos la puerta del templo, que es la boca, dándonos penitencia, nos intro- duce en el templo incorruptible...” (XVI, 6-9). ¡Cuánto agradeceríamos al autor un tantico más de claridad y precisión! Pero, en fin, el pensamiento general no deja de entenderse. Por estos rasgos, que pudieran fácilmen- te multiplicarse, presentimos que el pseudo-Barnabas ha- bía ahondado profundamente en el misterio de nuestra vida en Cristo, y hemos de reconocer en él, aunque no cite su nombre, a un discípulo de San Pablo. Por lo me- nos, se sitúa en la línea de la tradición e intimidad pau- lina y joánica, que tan brillantemente ilustrada hemos ' de ver en Ignacio de Antioquía.
EXIGENCIA MORAL.
Y, sin embargo, no parece que el autor de la Epístola fuera un místico; o si él lo era y cómo da gracias a Dios de que le fueron revelados “sus secretos” (VI, 10), vivía de verdad en ellos, la comunidad a que escribe no le hu- biera seguido en su vuelo del espíritu, como se teme mu- chas veces no había de seguirle en sus especulaciones ale- góricas, por lo que protesta escribirles con sencillez para que le entiendan (VI, 5).
En efecto, las exhortaciones prácticas, de que está llena la Epistola, no se levantan de la moral más ge- neral:
“Huyamos, pues, de modo absoluto de todas las obras de iniquidad, no sea que se apoderen de nosotros las obras de la iniquidad; y aborrezcamos el extravío de este mundo, a fin de ser amados en el venidero. No demos suelta a nuestra alma de suerte que tenga poder con los pecadores y corra juntamente con ellos, no sea que nos
766 PADRES APOSTÓLICOS
hagamos sus semejantes... Huyamos de toda vanidad, aborrezcamos absolutamente la obra del mal camino...” (IV, 1-2 y 10).
' Este mal camino, el que se llama en la Didaché ca- mino de la muerte, es en el pseudo-Barnabas el camino de las tinieblas que no ha de pisar ningún cristiano.
“Y así dice la Escritura: No se tienden injustamente redes a las aves (Prov. 1, 17). Lo cual quiere decir que justamente perecerá el hombre que, teniendo conocimien- to del camino de la justicia, se arroja a sí mismo al ca- mino de las tinieblas” (V, 4). Los últimos capítulos, adaptación algo revuelta, a lo que parece, de la Didaché, son el desarrollo de las ideas aquí anticipadas, recuento de los mandamientos de la más gruesa moral.
Esta insistencia en la exhortación moral y sobre pun- tos tan graves como los que enumera la Didaché y re- capitula la Epístola, no debe en manera alguna sorpren- dernos. Los primeros cristianos, que se llamaban corrien- temente “santos”, que. son también para el pseudo-Bar- nabas “el pueblo santo” que Jesús se prepara a sí mis- mo, y al que por mandato de su Padre redime de las ti- nieblas, estaban muy lejos — tan lejos, ¡ay!, como sus hermanos de veinte siglos más tarde—de serlo automá- tica y mágicamente por el mero hecho de entrar en la Ecclesia Sanctorum ὅδ, Venidos de un mundo en putre- facción, el bautismo los lavaba y purificaba; pero ¡cuán- to camino por andar hasta llegar a aquella plenitud de Dios, por Cristo, objeto de la ferviente súplica de San Pablo por los efesios! (3, 19). Escribiendo el mismo San Pablo a sus amados tesalonicenses, les dice esta sublime . palabra: Esta es la voluntad de Dios, vuestra santifica-
ción. Y cuando esperábamos que iba a levantar el vuelo -
y arrebatarnos el tercer cielo, prosigue diciendo: Que os apartéis de la fornicación, que sepa cada uno de vos- otros usar de su propio vaso (su propia mujer, según la mejor interpretación) en santidad y honor, no en pasión de deseo, como hacen los gentiles, que no tienen conoci- miento de Dios... (Thess. 4, 4). El autor de la' Epistola Barnabae se coloca también aquí en la línea de la tradi- ción paulina. Esta rigidez e intransigencia moral de la Iglesia frente al paganismo, este “huir absolutamente de toda obra de iniquidad”, es uno de los secretos de su de- finitiva victoria, pues es patentemente uno de los signos inconfundibles de su divinidad, de aquella fuerza divina
% Cf. Ps, 21, 23 y 107, 4, pasajes citados por Barn, VI, 16.
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ “767
que, aun siendo ella humana, la eleva por encima de la humana miseria de cada día, de cada hombre y de cada época.
EscATOLOGÍA.
La razón de este rigor moral parece ser la inminen- cia del fin de las cosas: “Siendo los días malos (cf. Eph. 5, 6), y teniendo el Activo mismo el poder, debemos, atendiendo a nosotros mismos, buscar o inquirir las jus- tificaciones del Señor” (11, 1).
ΕἸ mundo, pues, no de otro modo que en los días de Juan, está puesto en el maligno (1 lo. 5, 19), a quien el autor de la Epístola llama el Activo, el Enérgico. Está cerca el escándalo consumado de que habla Henoch, aun- que ni por el libro de Henoch (LXXXIX, 61-64, y XC, 17) ni por la carta misma nos enteramos bien en qué con- siste. Se estaba también cumpliendo la profecía de Da-
* niel sobre los diez reinos que habían de sucederse, o so-
bre los diez cuernos .de la bestia grande (IV, 4-5). El mundo no podía durar, según el exégeta alejandrino, sino seis mil años, fundándose para su cálculo en que Dios lo terminó de fabricar en seis días, y un día, como ates- tigua 6] salmista (Ps. 89, 4) y repite la II Petri (3, 8), son mil años para el Señor.
“Atended, hijos, qué quiere decir: Lo completó en seis días. Esto quiere decir que en seis mil años consu- mará el Señor todas las cosas, pues un día ante Él son mil años. Y esto Él mismo me lo atestigua diciendo: He aquí que el día de hoy será como mil años. Luego en seis días, hijos, esto es, en los seis mil años se consumarán todas las cosas. Y descansó en el día séptimo. Esto sig- nifica: Cuando venga el Hijo de Dios y destruya el siglo del Inicuo y juzgue a-los impíos y cambie el sol y la luna y las estrellas, entonces descansará bien en el día sépti- mo...” (XV, 4-6).
En conclusión: el autor cree que, por aquellos días malos que están viviendo, el mundo se halla en sus pos- trimerías, y que el sexto milenio, tras el cual empezará otro mundo nuevo, está para expirar:
“El Dueño ha abreviado los tiempos y los días, a fin de que su Amado se apresure y llegue a su heredad” (Ν, 8). : ᾿
Y en la exhortación final, justamente para mover a los ricos a la beneficencia, se les dice categóricamente:
“Cerca está el día en que todo perecerá juntamente
“
768 PADRES APOSTÓLICOS
A
con el malvado. Cerca está el Señor con su recompensa. Una y otra vez os lo ruego: sed buenos legisladores de vosotros mismos, permaneced consejeros fieles de vos- otros mismos, quitad de vosotros toda hipocresía” (XXI, 3-4). Así, pues, la preocupación escatológica seguía tan viva como en los días de la Didaché y aun como en los días mismos de aquellos tesalonicenses que, llevados de sus sueños apocalípticos, se entregan a la holganza, y a quienes el buen sentido de San Pablo llama enérgicamen- te al orden y a la realidad con su tajante imperativo: El que no quiera trabajar, que tampoca: coma (2 Thess. 3, 10) ὅτ,
Sería largo entrar en el difícil problema que plantean éstos e incontables textos más, que delatan, sin lugar a dudas, aquella “saludable ilusión” de que en más o me- nos grado participó toda la primera generación cristia- na: el mundo se acaba y el Señor está para volver. No- temos solamente que el error, si lo hubo, fué meramente
de cálculo. El pseudo-Barnabas decía que el mundo no.
podía pasar de los seis mil años, en lo que, afortunada- mente, se equivocó. Ahora bien, eso no es dato de fe; el dato de fe es que el mundo—dure lo que durare—ha de acabar con la glorificación final de Jesucristo, juez de vivos y de muertos, quien dará a cada uno según sus obras. Y esta verdad la afirma el autor de la Epistola con harta más precisión que el día y la hora de su cumpli- miento, secreto que el Padre se ha reservado de modo tan absoluto, como nos lo dice el Evangelio: Acerca del día y de la hora, nadie sabe nada, ni los ángeles en el cielo ni el Hijo, sino el Padre (Mc. 13, 32). Por su parte, el pseudo-Barnabas dice, atenido al esencial dato de fe:
“Bueno es, pues, que, aprendiendo cuantas justifica- ciones del Señor están escritas, caminemos en ellas. Por- que quien esto hiciere será glorificado en el reino de Dios; mas el que escogiere lo otro—las obras del camino de las tinieblas—perecerá juntamente con sus obras. De ahi la resurrección, de ahí la recompensa” (XXI, 1).
Además, si el motivo escatológico se da innegablemen- te en el obrar del cristiano primitivo (y ello no es tacha alguna) no puede decirse que sea el único ni siquiera el
τ Pudiera pensarse que Born. conoce la II Epístola a los Thesalonicen-
ses comparando Barn., XV, 5, con II Thess, 2, 8. En ambos pasajes es Mamado el anticristo con el nombre de anomos, “Inicuo”, y se emplea el mismo verbo καταργήσει para indicar su aniguilamiento por Jesús, Pu- diera, sin embargo, tratarse de mera coincidencia de asunto, ;
INTRODUCCIÓN A LA CARTA DE BERNABÉ 769
principal. Desde la primera línea de su Epístola, el autor saluda a sus fieles, hijos del amor, “en el Señor que nos ha amado”, y si al final de ella suplica a Dios les otorgue “Sabiduría, inteligencia, ciencia, conocimiento de sus Jus- tificaciones”, claro está que es porque desea que ode más y más—como él lo ha intentado én su carta—en e misterio de nuestra vida en Cristo Jesús: “Haceos discípulos de Dios, inquiriendo qué quiere el Señor de vosotros, y ponedlo por obra, a fin de que seáis hallados justos en el día del juicio” (XXI, 5-6).
* * *
Tal es la carta que el cristiano lector va a leer en su texto original o en la versión española que aquí le ofrez- co. Por su estilo informe, por su falta de claridad e ila- ción lógica, por su alegorismo extremado, se la puede comparar a la zarza de que en ella se nos habla (VII, 8); mas si logramos—con un tantico de abnegación litera- ria—defendernos de esas espinas, que al fin son sólo de la envoltura externa, allí daremos con un fruto dul- ce y sustancial que supieron gustar varias generaciones de la cristiandad primera y cuyo sabor podemos también percibir nosotros. :
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CARTA DE BERNABE
SALUDO.
I. Salud en la paz, hijos e hijas, en el nombre del Señor que nos ha amado.
MOTIVO Y OBJETO DE LA CARTA.
2. Como sean tan grandes y ricas las justificaciones de Dios para con vosotros, yo me regocijo, sobre toda otra cosa y por todo extremo, en vuestros bienaventura- dos y gloriosos espíritus, pues de É£l habéis recibido la semilla plantada en vuestras almas, el don de la gracia espiritual,
3. Por lo cual, aún me congratulo más a mí mismo con la esperanza de salvarme, pues verdaderamente con- templo entre vosotros cómo el Señor, que es rico en Ca- ridad, ha derramado su Espíritu sobre vosotros. Hasta tal punto me conmovió, estando entre vosotros, vuestra vista tan anhelada.
4. Como quiera, pues, que estoy convencido y sien-
BAPNABA EMIZETOAH.
1. Χαίρετε, υἱοὶ καὶ θυγατέρες, ἐν ὀνόματι κυρίου τοῦ ἀγαπήσαντος ἡμᾶς, ἐν εἰρήνῃ.
2. Μεγάλων μὲν ὄντων καὶ πλουσίων τῶν τοῦ θεοῦ δικαιωμάτων εἰς ὑμᾶς, ὑπέρ τι καὶ καθ’ ὑπερβολὴν ὑπερευφραίνομαι ἐπὶ τοῖς μακαρίοις καὶ ἐνδόξοις ὑμῶν πνεύμασιν οὕτως ἔμφυτον τῆς δωρεᾶς πνευματικῆς χάριν εἰλήφατε. 8. διὸ καὶ μᾶλλον συγχαίρω ἐμαυτῷ ἐλπίζων σωθῆναι, ὅτι ἀληθῶς βλέπω ἐν ὑμῖν ἐκκεχυμένον ἀπὸ τοῦ πλουσίου τῆς πηγῆς κυρίου πνεῦμα ἐφ᾽ ὑμᾶς. οὕτω με ἐξέπληξεν ἐπὶ ὑμῶν ἡ ἐμοὶ ¿modo Tn
ὄψις ὑμῶν. 4. πεπεισμένος οὖν τοῦτο χαὶ συνειδὼς ἐμαυτῷ, ὅτι ἐν ὑμῖν 10
λαλήσας πολλὰ ἐπίσταμαι, ὅτι ἐμοὶ συνώδευσεν ἐν ὁδῷ δικαιοσύνης κύ-
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772 ᾿ PADRES APOSTÓLICOS
to. íntimamente que, habiéndoos muchas veces dirigido mi palabra, sé que anduvo conmigo el Señor en él cami- no de la justicia, y me veo también yo de todo punto forzado a amaros más que a mi propia vida, pues gran: de es la fe y la caridad que habita en vosotros por la es- peranza de su vida; 5. considerando, digo, que de tomar- me yo algún cuidado sobre vosotros para comunicaros alguna parte de lo mismo que yo he recibido, no ha de faltarme la recompensa por el servicio prestado a espí- ritus como los vuestros, me he apresurado a escribiros brevemente, a fin de que, juntamente con vuestra fe, ten- gáis perfecto conocimiento.
SÍNTESIS DE LA VIDA CRISTIANA.
6. Ahora bien, tres son los decretos del Señor: la esperanza de la vida, que es principio y fin de nuestra fe, y la Justicia, que es principio y fin del juicio; el amor de la alegría y regocijo, que son el testimonio de las obras de la justicia. 7. En efecto, el Dueño, por medio de sus profetas, nos dió a conocer lo pasado y lo presente y nos anticipó las primicias del goce de lo por venir. Y pues vemos que una tras otra se cumplen las cosas como Él las dijo, deber nuestro es adelantar, con más generoso levantado espíritu, en su temor. 8. Por lo que a mí oca no como un maestro, sino como uno de entre vosotros, quiero poner a vuestra consideración unos pocos puntos, por los que os alegraréis en' la presente situación.
ριος, καὶ πάντως ἀναγκάζομαι κἀγὼ εἰς τοῦτο; ἀγαπᾶν ὑμᾶς ὑπὲρ τὶ
ψυχήν βου, ὅτι μεγάλη πίστις καὶ ἀγάπη ἐὈάδβονανι, ἐν ὑμῖν der” ἐλπίδι ζωῆς» αὐτοῦ. ὅ. λογισάμενος οὖν τοῦτο, ὅτι ἐὰν μελήσῃ μοι περὶ ὑμῶν τοῦ μέρος τι μεταδοῦναι ἀφ᾽ οὗ ἔλαβον, ὅτι ἔσται μοι τοιούτοις πνεύ BE ὑπηρετήσαντι. εἰς μισθόν, ἐσπούδασα κατὰ μικρὸν ὑμῖν πέμπειν, ἵνα ὩΣ τῆς πίστεως ὑμῶν τελείαν ἔχητε τὴν γνῶσιν. 6. τρία οὖν δόγματά ἐστιν κυρίου" ζωῆς ἐλπὶς ἀρχὴ καὶ τέλος πίστεως ἡμῶν, καὶ δικαιοσύνη κρί- σεως ἀρχὴ καὶ τέλος, ἀγάπη εὐφροσύνης καὶ ἀγαλλιάσεως ἔργων δικαιο- σύνης μαρτυρία. 7. ἐγνώρισεν γὰρ ἡμῖν ὁ δεσπότης διὰ τῶν προφητῶν τὰ παρεληλυθότα καὶ τὰ ἐνεστῶτα, καὶ τῶν μελλόντων δοὺς ἀπαρχὰς ἡμῖν γεύσεως. ὧν τὰ καθ’ ἕκαστα βλέποντες ἐνεργούμενα καθὼς ἐλάλ el
ὀφείλομεν πλουσιώτερον καὶ ὑψη λότερον προσάγειν τῷ φόβῳ αὐτοῦ 8. ἐγὼ δὲ οὐχ ὡς διδάσκαλος, ἀλλ᾽ ὡς εἷς ἐξ ὑμῶν ὑποδείξω ὀλίγα δι᾽ ὧν ἐν τοῖς παροῦσιν εὐφρανθήσεσθε. ἐπ
2 Tit 1, 2; 8, 7.
CARTA DE BERNABÉ NR
TIEMPOS DIFÍCILES. CONTRA LOS SACRIFICIOS JUDÍOS.
IL. Como quiera, pues, que los días son malos y el poder está en manos del Activo mismo, deber nuestro 68, atendiendo a nosotros mismos, inquirir las justificacio- nes del Señor.
2. Ahora bien, auxiliares de nuestra fe son el temor y la paciencia, y aliados nuestros la largueza de alma y la continencia. 3. Como estas virtudes estén firmes en todo lo altañedero al Señor santamente, regocíjanse con ellas la sabiduría, la inteligencia, la ciencia y el cono- cimiento.
4. En efecto, el Señor, por medio de todos sus pro- fetas, nos ha manifestado que no tiene necesidad ni de sacrificios ni de holocaustos ni de ofrendas, diciendo en una ocasión:
5. ¿Qué se me da a mi de la inuchedumbre de vues- tros sacrificios?—dice el Señor—. Harto estoy de vuestros holocaustos y no quiero el sebo de vuestros corderos ni la sangre de los toros y machos cabrios, ni aun cuando
- vengáis a ser vistos de mi. Porque ¿quién requirió todo
eso de vuestras. manos? No quiero que volváis a pisar mi atrio. Si me trajereis la flor de la harina, es cosa vana; vuestro incienso es para mí abominación; vuestros novi- lunios y vuestros sábados no los soporto.
La OFRENDA CRISTIANA NO HECHA POR MANO DE HOMBRE.
6. Ahora bien, todo eso lo invalidó el Señor, a fin de que la nueva ley de nuestro Señor Jesucristo, que no
1, Ἡμερῶν οὖν οὐσῶν πονηρῶν καὶ αὐτοῦ τοῦ ἐνεργοῦντος ἔχοντος τὴν ἐξουδίαν, ὀφείλομεν ἑαυτοῖς προσέχοντες ἐκζητεῖν τὰ δικαιώματα κυρίου. 2. τῆς οὖν πίστεως ἡμῶν εἰσὶν βοηθοὶ φόβος καὶ ὑπομονή, τὰ δὲ συμμαχοῦντα ἡμῖν μακροθυμία καὶ ἐγκράτεια: 8. τούτων οὖν μενόν- τῶν τὰ πρὸς κύριον ἁγνῶς, συνευφραίνονται αὐτοῖς σοφία, σύνεσις, ἐπιστή- μη, γνῶσις. 4. πεφανέρωκεν γὰρ ἡμῖν διὰ πάντων τῶν προφητῶν, ὅτι οὔτε θυσιῶν οὔτε ὁλοκαυτωμάτων οὔτε προσφορῶν χρήζει, λέγων ὁτὲ μέν: 5. «Tí μοι πλῆθος τῶν θυσιῶν ὑμῶν; λέγει κύριος, πλήρης εἰμὶ ὁλοκαυτωμάτων, καὶ στέαρ ἀρνῶν καὶ αἷμα ταύρων καὶ τράγων οὐ βούλο- μαι, οὐδ᾽ ὃν ἔρχησθε ὀφθῆναί μοι, τίς γὰρ ἐξεζήτησεν ταῦτα ἐκ τῶν χειρῶν ὑμῶν ; πατεῖν μου τὴν αὐλὴν οὐ προσθήσεσθε. ἐὰν φέρητε σεμί- δαλιν, μάταιον: θυμίαμα βδέλυγμά μοί ἐστιν’ τὰς νεομηνίας ὑμῶν καὶ τὰ σάββατα οὐκ ἀνέχομαι.» 6. ταῦτα οὖν κατήργησεν, ἵνα ὁ καινὸς νόμος τοῦ
$ Is, 1, 11, 18.
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está sometida al yugo de la necesidad, tenga una ofren- da no hecha por mano de hombre. 7. Y así dice de nue- vo a ellos: ¿Acaso fuí yo quien mandé a vuestros padres cuando salían de la tierra de Egipto, que me ofrecieran holocaustos y sacrificius? 8. ¿O no fué más bien esto lo que les mandé, a saber: que ninguno de vosotros guarde en su corazón rencor contra su hermano y que no ama- rats el falso juramento?
9. Debemos, por tanto, comprender, no cayendo en la insensatez, la sentencia de la bondad de nuestro Pa- dre, porque con nosotros habla, no queriendo que nos- otros, andando extraviados al modo de aquéllos, busque- mos todavía cómo acercarnos a Él, 10. Ahora bien, a nos otros nos dice de esta manera: Sacrificio para Dios es un corazón contrito; olor de suavidad al Señor, un cora- zón que glorifica al que le ha plasmado. :
Debemos, por ende, hermanos, andar con toda dili- gencia en lo que atañe a nuestra salvación, no sea que el maligno, logrando infiltrársenos por el error, nos arro- je, como la piedra de una honda, lejos de nuestra vida.
EL AYUNO ACEPTO A Dios.
III. Díceles, pues, otra vez acerca de estas cosas: ¿Para qué me ayundis, de modo que hoy sólo se oyen los gritos de vuestra voz? No es éste el ayuno que yo me es- cogí—dice el Señor—no al hombre que humilla su alma
χυρίου ἡμῶν Ἰησοῦ Χριστοῦ, ἄνευ ζυγοῦ ἀνάγκης dy μὴ ἀνθρωποποί ἔχῃ τὴν προσφοράν. 7. λέγει δὲ πάλιν πρὸς αὐτούς" «Μὴ ἐγὼ éve ud μὴν τοῖς πατράσιν ὑμῶν ἐκπορευομένοις ἐκ γῆς ΧΑ τοὺ ἢ Pitt al μοι ὁλοκαυτώματα χαὶ θυσίας; 8. ἀλλ᾽ ἣ τοῦτο eS αὐτοῖς: ἔχαστος ὑμῶν κατὰ τοῦ πλησίον ἐν τῇ καρδίᾳ ἑαυτοῦ κακίαν μὴ nas χείτω, καὶ ὅρκον ψευδῆ μὴ ἀγαπᾶτε.» 9. αἰσθάνεσθαι οὖν ὀφείλομεν, μὲ εἶδες ἀσύνετοι, τὴν γνώμην τῆς ἀγαθωσύνης τοῦ’ πατρὸς ἡμῶν ὅτι + ἣν έγει, θέλων ἡμᾶς μὴ ὁμοίως πλανωμένους ἐκείνοις ζητεῖν πῶς π τ γῶμεν αὐτῷ. 10. ἡμῖν οὖν οὕτως λέγει" «Θυσία τῷ κυρίῳ κα SpA Palo oda a τῷ κυρίῳ καρδία δοξάζουσα τὸν NR τὴν.» ἄκριβεύεσθαι οὖν ὀφείλομεν, ἀδελφοί, περὶ τῇ las ἡμῶ ἵνα μὴ ὃ πονηρὸς παρείσδυσιν λον, πο τς ἐν HO εξ μα ua ἀπὸ τῆς ζωῆς ἡμῶν. ον Λέγει οὖν πάλιν περὶ τούτων πρὸς αὐτούς: «Ἱνατί y λέγει χύριος, ὡς σήμερον ἀκουσθῆναι ρος τι δὴν % Eo ταύ τὴν τὴν νηστείαν ἐγὼ ἐξελεξάμην, λέγει κύριος, οὐκ ἩΡ πξως ἐπ ταις
2 ler, 7, 22, 23; Zach. 8, 17; 7, 10.
os A $ y E
CARTA DE BERNABÉ 775
2. Ni aun cuando dobléis como un aro vuestro cuello y vistáis de saco y 05 acostéis sobre ceniza, ni aun asi lo llaméis ayuno aceptable.
3. A nosotros, empero, nos dice: He aquí el ayuno
"que me elegií—dice el Señor—: No al hombre que humi-
lla su alma, sino: Desata toda atadura de iniquidad, rom- pe las cuerdas de los contratos violentos, despacha a los oprimidos en libertad y rasga toda escritura inicua. Rom- pe tu pan con los hambrientos y, si vieres a un desnudo, vistelo; recoge en tu casa a los sin techo; si vieres a un humilde, no le desprecies, ni te apartes de los de tu pro- pia sangre. 4. Entonces tu luz romperá matinal, y tus vestidos resplandecerán rápidamente, y la justicia cami- nará delante de ti, y la gloria de Dios te cubrirá. 5. ¡En- tonces -gritarás y Dios te escuchará; cuando aun estés hablando, dirá: Heme aquí presente, a condición que qui- tes de ti la atadura y la mano levantada y la palabra de murmuración y des de corazón tu pan al hambriento y hayas lástima del 'alma humillada,
6. En conclusión, hermanos, mirando anticipada- mente el Señor longánime que el pueblo que preparó en su Amado había de creer con sencillez, anticipadamente nos lo manifestó todo, a fin de que no vayamos como prosélitos a estrellarnos en la ley de aquéllos.
νοῦντα τὴν ψυχὴν αὐτοῦ, 2. οὐδ᾽ ἂν κάμψητε ὡς xplxoy τὸν τράχηλον ὑμῶν καὶ σάκκον ἐνδύσησθε καὶ σποδὸν ὑποστρώσητε, οὐδ᾽ οὕτως καλέ- σετε νηστείαν δεκτήν.» 3. πρὸς ἡμᾶς δὲ λέγει" Ἰδοὺ αὕτη ἣ νηστεία, ἣν ἐγὼ ἐξελεξάμην, λέγει κύριος: λύε πάντα σύνδεσμον ἀδικίας, διάλυε στραγγαλιὰς βιαίων συναλλαγμάτων, ἀπόστελλε τεθραυσμένους ἐν ἀφέσει καὶ πᾶσαν ἄδικον συγγραφὴν διάσπα. διάθρυπτε πεινῶσιν τὸν ἄρτον σου, καὶ γυμνὸν ἐὰν ἴδῃς περίβαλε' ἀστέγους εἴσαγε tig τὸν οἶκόν σου, καὶ ἐὰν ἴδῃς ταπεινόν, οὐχ ὑπερόψῃ αὐτόν, οὐδὲ ἀπὸ τῶν οἰκείων τοῦ σπέρ- ματός σου. 4. τότε ῥαγήσεται πρώϊμον τὸ φῶς σου, καὶ τὰ ἱμάτιά σου ταχέως ἀνατελεῖ, καὶ προπορεύσεται ἔμπροσθέν σου % δικαιοσύνη, καὶ ἡ δόξα τοῦ θεοῦ περιστελεῖ σε. 5. τότε βοήσεις, καὶ ὁ θεὸς ἐπακούσεταί σου, ἔτι λαλοῦντός σου ¿pei ᾿Ιδοὺ πάρειμι: ἐὰν ἀφέλῃς ἀπὸ σοῦ σύνδε- σμον καὶ χειροτονίαν καὶ ῥῆμα γογγυσμοῦ, καὶ δῷς πεινῶντι τὸν ἄρτον σου ἐκ ψυχῆς σου καὶ ψυχὴν τεταπεινωμένην ἐλεήσῃς.» 6. εἰς τοῦτο οὖν, ἀδελφοί, ὁ μακρόθυμος προβλέψας, ὡς ἐν ἀκεραιοσύνῃ πιστεύσει ὁ λαός, ὃν ἡτοίμασεν ἐν τῷ ἠγαπημένῳ αὐτοῦ, προεφανέρωσεν ἡμῖν περὶ πάντων, ἵνα μὴ προσρησσώμεθα ὡς ἐπήλυτοι τῷ ἐκείνων νόμῳ, ᾿
3 Is. 58, 6-10,
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HUYAMOS DE TODA MALDAD, PORQUE SE ACERCA EL FIN DE LOS TIEMPOS.
IV. Así, pues, es preciso que, escudriñando muy
despacio lo presente, inquiramos las cosas que pueden salvarnos, Huyamos, por ende, de modo absoluto de to- das las obras de la iniquidad, a fin de que jamás las obras de la iniquidad se apoderen de nosotros y aborrez- camos el extravío del tiempo presente, a fin de ser ama- dos en el por venir. 2. No demos suelta a nuestra propia alma, de suerte que tenga poder para correr juntamen- te con los pecadores y los malvados, no sea que nos ase- mejemos a ellos. 3. El escándalo consumado está cerca aquel del que está escrito, como dice Henoch; pues el Dueño abrevió los tiempos y los días, a fin de que se apresure su Amado y venga a su heredad. 4. Además el profeta dice así: Diez reinos reinarán sobre la tierra y tras ellos se levantará un rey pequeño que humillará de un golpe a tres reyes. 5. Igualmente, Daniel dice sobre lo mismo: Y vi la cuarta bestia, mala y fuerte y más fiera que todas las otras bestias de la tierra, y cómo de ella brotaban diez cuernos y de ellos un cuerno pequeño, como un retoño, y cómo éste humilló de un golpe a tres “de los
cuernos mayores. 6, Ahora bien, obligación nuestra es comprender.
IV. Δεῖ οὖν ἡμᾶς περὶ τῶν ἐνεστώτων ἐπιπολὺ ἐρευνῶντας ἐκζητεῖν τὰ δυνάμενα ἡμᾶς σώζειν. φύγωμεν odv τελείως ἀπὸ πάντων τῶν ἔργων τῆς ἀνομίας μήποτε καταλάβῃ ἡμᾶς τὰ ἔργα τῆς ἀνομίας: καὶ μισήσωμεν τὴν πλάνην τοῦ νῦν καιροῦ, ἵνα εἰς τὸν μέλλοντα ἀγαπηθῶμεν. 2. μὴ δῶμεν τῇ ἑαυτῶν ψυχῇ ἄνεσιν, ὥστε ἔχειν αὐτὴν ἐξουσίαν μετὰ ἁμαρτω- λῶν καὶ πονηρῶν συντρέχειν, μήποτε ὁμοιωθῶμεν αὐτοῖς. 3. τὸ τέλειον
σκάνδαλον ἤγγικεν, περὶ οὗ γέγραπται, ὡς ᾿Ενὼχ λέγει. εἰς τοῦτο γὰρ
ὁ δεσπότης συντέτμηκεν τοὺς καιροὺς καὶ τὰς ἡμέρας, ἵνα ταχύνῃ ὁ ἠγα- πημένος αὐτοῦ καὶ ἐπὶ τὴν κληρονομίαν ἥξῃ. 4. λέγει δὲ οὕτως καὶ ὁ προφήτης" «Βασι λεῖαι δέκα ἐπὶ τῆς γῆς βασιλεύσουσιν, καὶ ἐξαναστήσεται ὄπισθεν μικρὸς βασιλεύς, ὃς ταπευνώσει τρεῖς ὑφ᾽ ἕν τῶν βασιλέων.» 5. ὁμοίως περὶ τοῦ αὐτοῦ λέγει Δανιήλ’ «Καὶ εἶδον τὸ τέταρτον θηρίον τὸ πονηρὸν καὶ ἰσχυρὸν καὶ χαλεπώτερον παρὰ πάντα τὰ θηρία τῆς θα- λάσσης, καὶ ὡς ἐξ αὐτοῦ ἀνέτειλεν δέκα κέρατα, καὶ ἐξ αὐτῶν μικρὸν χέρας παραφυάδιον, καὶ ὡς ἐταπείνωσεν ὑφ᾽ ἕν τρία τῶν μεγάλων κερά- τῶν.» 6. συνιέναι οὖν ὀφείλετε. ἔτι δὲ καὶ τοῦτο ἐρωτῶ ὑμᾶς ὡς εἴς ἐξ
7 ; . > »᾿ CAES 61, 64; cf, Dan, 9, 24, 27; Mt. 24, 6, 22, 18 Dn, 7, 7, 8,
CARTA DE BERNABÉ o 07
LA ALIANZA ES NUESTRA.
Además, os ruego una cosa, como uno de vosotros que soy y que particularmente os amo a todos más que a mi propia alma, y es que atendáis ahora a vosotros mismos y no os asemejéis a ciertas gentes, amontonando peca- dos a pecados, gentes que andan diciendo que la Alianza es de aquéllos y nuestra. Nuestra, ciertamente; pero aquéllos la perdieron en absoluto del modo que diré, des- pués de haberla ya recibido Moisés. 7. Dice, en efecto, la Escritura: Y estaba Moisés en el monte, ayunando por espacio de cuarenta días y de cuarenta noches, y recibió la Alianza de parte del Señor, las tablas de piedra, escritas por el dedo de la mano del Señor. 8. Mas, como ellos se volvieron a los ídolos, la destruyeron. Dice, en efecto, el Señor de esta manera: Moisés, Moisés, baja a toda prisa, pues ha prevaricado tu pueblo, los que sacaste de la tie- rra de Egipto. Y Moisés lo entendió y arrojó de sus ma- nos las dos tablas e hízose pedazos la Alianza de ellos, a fin de que la de su Amado, Jesús, quedara sellada en nuestro corazón en la esperanza de su fe.
No BASTA POSEER LA ALIANZA : LA REPROBACIÓN DE ISRAEL, AVISO PARA EL PUEBLO CRISTIANO.
9. Muchas cosas quería escribiros, no como maes- tro, sino como dice con quien gusta no faltar en lo que tenemos; de ahí que me apresuré a escribiros, aun siendo escoria vuestra. Por lo tanto,. atendamos a los
ὑμῶν ὦν, ἰδίως δὲ καὶ πάντας ἀγαπῶν ὑπὲρ τὴν ψυχὴν μου, προσέχειν νῦν ἑαυτοῖς καὶ μὴ ὁμοιοῦσθαί τισιν ἐπισωρεύοντας ταῖς ἁμαρτίαις ὑμῶν λέ- γοντας, ὅτι Y διαθήκη ἐκείνων καὶ ἡμῶν. 7. ἡμῶν μέν: ἀλλ᾽ ἐκεῖνοι οὕτως εἰς τέλος ἀπώλεσαν αὐτὴν λαβόντος ἤδη τοῦ Μωύσέως. λέγει γὰρ ἣ γραφή" «Καὶ ἦν Μωῦσῆς ἐν τῷ ὄρει νηστεύων ἡμέρας τεσσεράκοντα καὶ νύκτας τεσσεράκοντα καὶ ἔλαβεν τὴν διαθήκην ἀπὸ τοῦ κυρίου, πλά- χας λιθίνας γεγραμμένας τῷ δακτύλῳ τῆς χειρὸς τοῦ κυρίου.» 8. ἀλλὰ ἐπιστραφέντες ἐπὶ τὰ εἴδωλα ἀπώλεσαν αὐτήν. λέγει γὰρ οὕτως κύριος" «Μωυσῆ Μωὺῦσῇ, κατάβηθι τὸ τάχος, ὅτι ἠνόμησεν ὁ λαός σου, οὺς ἐξήγα- γες ἐκ γῆς Αἰγύπτου.» καὶ συνῆκεν Μωῦσῆς καὶ ἔριψεν τὰς δύο πλάκας ἐκ τῶν χειρῶν αὐτοῦ καὶ συνετρίβη αὐτῶν Y διαθήκη, ἵνα ἡ τοῦ ἠγαπη- μένου ᾿Τησοῦ ἐγκατασφραγισθῇ εἰς τὴν καρδίαν ἡμῶν ἐν ἐλπίδι τῆς πίστεως αὐτοῦ. 9. πολλὰ δὲ θέλων γράφειν, οὐχ ὡς διδάσκαλος, ἀλλ᾽ ὡς πρέπει ἀγαπῶντι ἀφ’ ὧν ἔχομεν μὴ ἐλλείπειν, γράφειν ἐσπούδασα, περίψημα ὑμῶν.
5 Ex, 31, 18; 34, 28. * Ex, 32, 7; 3, 4; Dt. 9, 12,
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778 PADRES APOSTÓLICOS
últimos días, pues de nada nos servirá todo el tiempo de nuestra fe, si ahora, en el tiempo inicuo y en los escán- dalos que están por venir, no resistimos como conviene a hijos de Dios, a fin de que el Negro no se nos infiltre
10. Huyamos de toda vanidad; odiemos absoluta- mente las obras del mal camino. No viváis solitarios, re- plegados en vosotros mismos, como si ya estuvierais jus- tificados, sino, reuniéndoos en un mismo lugar, inquirid juntos lo que a todos en común conviene.:
11. Porque dice la Escritura: ¡Ay de los prudentes para sí mismos y de los sabios ante sí mismos. Hagámo- nos espirituales, hagámonos templo perfecto para Dios En cuanto esté en nuestra mano, meditemos el temor de Dios y luchemos por guardar sus mandamientos, a fin de regocijarnos en sus justificaciones,
12. El Señor juzgará al mundo. sin acepción de per- sonas: Cada uno recibirá conforme obró. Si el hombre fué bueno, su justicia marchará delante de él: si fuere malvado, la paga de su maldad irá también delante de él. 13, Recordémoslo, no sea que, echándonos a descan- sar como llamados, nos durmamos en nuestros pecados y el principe malo, tomando poder sobre nosotros nos empuje lejos del reino del Señor.
14. Además, hermanos míos, considerad este punto: cuando estáis viendo que, después de tantos signos y prodigios sucedidos en medio de Israel y que, sin em-
διὸ προσέχωμεν ἐν ταῖς ἐσχάταις ἡμέραις“ οὐδὲν γὰρ ὠφελήσει ἡμᾶς ὃ πᾶς χρόνος τῆς ζωῆς καὶ τῆς πίστεως ἡμῶν, ἐὰν μὴ νῦν ἐν τῷ ἀνόμῳ καιρῷ καὶ τοῖς μέλλουσιν σχανδάλοις, ὡς πρέπει υἱοῖς θεοῦ, ἀντιστῶμεν 10. ἵνα οὖν μὴ σχῇ παρείσδυσιν ὁ μέλας, φύγωμεν ἀπὸ πάσης ματαιότητος, μισήσωμεν πελείως τὰ ἔργα τῆς πονηρᾶς ὁδοῦ. μὴ καθ᾽ ἑαυτοὺς ἐνδύ- νοντες μονάζετε ὡς ἤδη δεδικαιωμένοι, ἀλλ᾽ ἐπὶ τὸ ἀὐτὸ συνερχόμενοι συνζητεῖτε περὶ τοῦ χοινῇ συμφέροντος. 1]. λέγει γὰρ $ γραφή" «Οὐαὶ οἱ συνετοὶ ἑαυτοῖς καὶ ἐνώπιον ἑαυτῶν ἐπιστήμονες.» γενώμεθα πνευμα- τικοί, γενώμεθα ναὸς τέλειος τῷ θεῷ. ἐφ’ ὅσον ἐστὶν ἐν ἡμῖν, ψμελετῶ-
10 μεν τὸν φόβον» τοῦ θεοῦ καὶ φυλάσσειν ἀγωνιζώμεθα τὰς ἐντολὰς αὐτοῦ y
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ἵνα ἐν τοῖς “δικαιώμασιν αὐτοῦ εὐφρανθῶμεν. 12.6 κύριος ἀπροσωπο- λήμπτως Χχρινεῖ τὸν κόσμον. ἕκαστος καθὼς ἐποίησεν κομιεῖται. ἐὰν Y ἀγαθός, ἡ δικαιοσύνη αὐτοῦ προηγήσετάι αὐτοῦ’ ἐὰν ἧ πονηρός, ὁ μισθὸς τῆς πονηρίας ἔμπροσθεν αὐτοῦ: 18. ἵνα μήποτε ἐπαναπαυόμενοι ὡς κλης- τοὶ ἐπικαθυπνώσωμεν ταῖς ἁμαρτίαις ἡμῶν, καὶ ὁ πονηρὸς ἄρχων λαβὼν τὴν καθ ἡμῶν ἐξουσίαν ἀπώσηται ἡμᾶς ἀπὸ τῆς βασιλείας τοῦ κυρίου 14. ἔτι δὲ κἀκεῖνο, ἀδελφοί μου, νοεῖτε’ ὅταν βλέπετε μετὰ τηλικαῦτα σημεῖα καὶ τέρατα γεγονότα ἐν τῷ ᾿Ισραήλ, καὶ οὕτως ἐγκαταλελεῖφθαι
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ΤΙΝ δ; 93. 5. Is. 33, 18,
CARTA DE BERNABÉ 779
bargo, han sido de este modo abandonados, andemos alerta, no sea que, como está escrito, nos encontremos muchos llamados y pocos escogidos.
LA GRACIA DE LA REDENCIÓN.
V. Porque el Señor soportó entregar su carne a la destrucción, a fin de que fuéramos nosotros purifica- dos por la remisión de nuestros pecados, lo que se nos concede por la aspersión de su sangre. 2. Acerca de esto, efectivamente, está escrito, parte que se refiere a Israel, parte a nosotros, y dice así: Fué herido por nuestras ini- quidades y debilitado por nuestros pecados: Con su llaga fuimos nosotros sanados. Fué conducido como oveja al matadero y como cordero estuvo mudo delante del que le trasquila.
3. Por tanto, tenemos deber de dar sobremanera gracias al Señor, porque nos dió a conocer lo pasado, nos instruyó acerca de lo presente y no estamos sin in- teligencia para lo por venir. 4. Y así dice la Escritura: No se tienden injustamente las redes a los volátiles, Lo cual quiere decir que con razón se perderá el hombre que, teniendo conocimiento del camino de la justicia, se precipita a sí mismo por el camino de las tinieblas.
POR QUÉ SUFRE EL SEÑOR EN SU CARNE.
5. Consideremos, otrosi, este punto, hermanos mios: Si es cierto que el Señor se dignó padecer por nuestra' alma, siendo como es Señor de todo el universo, a quien
αὐτούς: προσέχωμεν, μήποτε, ὡς γέγραπται, «πολλοὶ κλητοί, ὀλίγοι δὲ ἐκλεκτοὶν εὑρεθῶμεν. ᾿
Etc τοῦτο γὰρ ὑπέμεινεν ὁ κύριος παραδοῦναι τὴν σάρχα εἰς κα- ταφθοράν, ἵνα τῇ ἀφέσει τῶν ἁμαρτιῶν ἁγνισθῶμεν, ὅ ἐστιν ἐν τῷ. ῥαντί- σματι αὐτοῦ τοῦ αἵματος. 2. γέγραπται γὰρ περὶ αὐτοῦ ἃ μὲν πρὸς τὸν ᾿Ισραήλ, ἃ δὲ πρὸς ἡμᾶς. λέγει δὲ οὕτως" «᾿Ετραυματίσθη διὰ τὰς dvó- μίας “ἡμῶν καὶ μεμαλάκισται διὰ τὰς ἁμαρτίας ἡμῶν" τῷ μώλωπι αὐτοῦ ἡμεῖς ldBmuev ὡς πρόβατον ἐπὶ σφαγὴν ἤχθη καὶ ὡς ἀμνὸς ἄφωνος ἐναν- τίον τοῦ κείραντος αὐτόν.» 8. οὐκοῦν ὑπερευχαριστεῖν ὀφείλομεν τῷ κυρίῳ, ὅτι καὶ τὰ παρεληλυθότα ἡμῖν ἐγνώρισεν καὶ ἐν τοῖς ἐνεστῶσιν ἡμᾶς ἐσόφισεν, καὶ εἰς τὰ μέλλοντα οὐκ ἐσμὲν ἀσύνετοι. 4. λέγει δὲ ἣ γραφή" «Οὐχ ἀδίκως ἐκτείνεται δίκτυα πτερωτοῖς.» τοῦτο λέγει, ὅτι δυ- χαίως ἀπολεῖται ἄνθρωπος, ὃς ἔχων ὁδοῦ δικαιοσύνης γνῶσιν ἑαυτὸν εἰς ὁδὸν σκότους ἀποσυνέχει. δ. ἔτι δὲ καὶ τοῦτο, ἀδελφοί μου" εἰ ὁ κύριος ὑπέμεινεν παθεῖν περὶ τῆς ψυχῆς ἡμῶν, ὧν παντὸς τοῦ κόσμου κύριος, ᾧ
1 Mt, 25, 14. Tis. 83, δ᾽ 7 Ὁ Prov. 1, 17. ἃ
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«
780 PADRES APOSTÓLICOS
dijo Dios desde la constitución del mundo:
hombre a imagen y semejanza nuestra, od Ἢ dignó padecer bajo la mano de los hombres? Aprendedlo 6. Los profetas, teniendo como tenían de Él la gracia, con miras a Él profetizaron. Ahora bien, Él, para des- truir la muerte y mostrar la resurrección, toda vez que tenía que manifestarse en carne, 7, sufrió. primero para cumplir la promesa a los padres, y luego, a par que se preparaba Él mismo para sí un pueblo nuevo, para de-
mostrar, estando sobre la tierra, que después de hacer
Él mismo la resurrección, juzgará. 8. Por fin, predicó, enseñando a Israel y haciendo tan grandes prodigios y
señales, con lo que le mostró su excesivo amor. 9 a
cuando se escogió a sus propios Apóstoles, los que ha- bían de predicar su Evangelio, hombres ellos injustos respecto a la ley sobre todo pecado—a fin de mostrar que no vino a llamar a los justos, sino a los pecadores— entonces fué cuando puso de manifiesto que era Hijo de Dios. 10. Porque de no haber venido en carne δος hubieran los hombres podido salvarse mirándole a Él como quiera que mirando al sol, que al cabo está desti- nado a no ser, como obra que es de sus manos, no son capaces de fijar los ojos en sus rayos. 11. En conclusión el Hijo de Dios vino en carne a fin de que llegara a su colmo la consumación de los pecados de quienes persi- guleron de muerte a sus profetas. 12. Luego para ese fin sufrió. Dice Dios, en efecto, que la llaga de su carne pro-
t , “Ὁ paga e od κόσμου" «Ποιήσωμεν ἄνθρωπον κατ᾽ εἰκόνα > σιν ἡμετέραν» πῶς οὖν ὑπέμεινεν ὑπὸ ὃς ἀνθρώ παθεῖν ; μάθετε. 6. οἱ προφῇ ἀπ’ αὐτοῦ E O ε βθα : 6 ροφῆται, ἀπ’ αὐτοῦ ἔχον ἣν χά ὖ ἐπροφήτευσαν: αὐτὸ 4 ταργή o δι κε ρΣ νι αν E ς δέ, ἵνα καταργήσῃ τὸν θάν ὶ τὴν ἐ E ἀνάστασιν δείξῃ, ὅτι ἐν σαρκὶ E ὐ πων, ὑπ μον ἦς ά ρκὶ ἔδει αὐτὸν φανερωθῆναι, ὑπέμεινεν, 7. ἵ A y 2 ἈΝ. y E O E τὰ τὰ τῶν λίαν ἀποδῷ καὶ αὐτὸς ἑαυτῷ τὸν ἀν τὸν o y ἐπιδείξῃ ἐπὶ τῆς γῆς ὦν, ὅτι τὴν ἀνάστ ὐτὸ í κρινεῖ. 8. πέρας γέ τοι διδάσκων τὸν Ἴσραϑ PO Ἐν ξεως 1 $ : q σραὴλ καὶ τηλικαῦτα τέρατα καὶ pa eE καὶ ὑπερηγάπησεν αὐτόν. 9. ὅτε δὲ πρὶ ς llo UG τοὺς μέλλοντας κηρύσσειν τὸ εὐαγγέ ὑτοῦ ἐ ; ) τ , ντας ς Ὑγέλιον αὐτοῦ ἐξελέξατο es ὑπὲρ πᾶσαν ἁμαρτίαν ἄνομωτέρους, ἵνο. δείξῃ, ὅτι «οὐκ Ἐπ ed e πο ΤΣ ἁμαρτωλούς», τότε ἐφανέρωσεν ἑαυτὸν εἶναι υἱὸν θεοῦ εὐ e E E ΟΝ ἐν a ἂν ἐσώθησαν οἱ ἄνθρωποι βλέποντες y ἕλλοντα μὴ εἶναι ἥλιον, ἔργον τῶν χειρῶν αὐτοῦ ὑπά χοντα, ἐμβλέπ' ντες οὐκ ἰσχύουσιν εἰς τὰς ἀκτῖ VEO dto . ἐμβ λέπ'. ν ; ς τὰς ἀκτῖνας αὐτοῦ ἀντοφθα luca : A οὐκοῦν ὁ υἱὸς τοῦ θεοῦ εἰς τοῦτο ἦλθεν ἐν σαρχί, ἵνα τὸ ΔΑ ΒΑ e τ τ Ὁ ἀν oc αἴ δὴ τοῖς διώξασιν ἐν θανάτῳ τοὺς προφήτας αὐτοῦ οὐχοὺν εἰς τοῦτο ὑπέμεινεν. λέγει γὰρ ὁ θεὸς τὴν πληγὴν τῆς
1 Gn, 1, 26, 1 Mt, 9, 13,
CARTA DE BERNABÉ 781
cede de ellos: Cuando hirieren a su propio pastor, enton- ces perecerán las ovejas del rebaño.
13. Ahora bien, Él mismo fué quien quiso así pa- decer, pues era preciso que: sufriera sobre el madero. Dice, en efecto, el que profetiza acerca de Él: Perdona a mi alma de la espada. Y: Traspasa con un clavo mis car- nes, porque las juntas de malvados se levantaron con- tra mi.
14. Y otra vez dice: He aquí que puse mi espalda para los azotes y mis mejillas .para las bofetadas; pero mi rostro lo puse como una dura roca.
PRELUDIOS DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.
VI. Ahora bien, ¿qué dice cuando hubo cumplido el mandamiento? ¿Quién es el que me juzga? Pónga- se frente a mi. ¿Quién es el que se justifica en mi pre- sencia? Acérquese al siervo del Señor.
2. ¡Ay de vosotros, porque todos habéis de envejecer como un vestido y la polilla os consumird. Y otra vez dice el profeta, una vez que fué puesto Jesús como roca fuer- te para despedazamiento: Mira que voy a echar en los cimientos de Sión una piedra de mucho valor, escogida, angular, preciosa. 3. ¿Qué dice después? Y el que espe- rare en ella, vivirá para siempre. Luego ¿nuestra espe-
σαρκὸς αὐτοῦ ὅτι ἐξ αὐτῶν «Ὅταν πατάξωσιν τὸν ποιμένα ἑαυτῶν, τότε ἀπολεῖται τὰ πρόβατα τῆς ποίμνης.» 18. αὐτὸς δὲ ἠθέλησεν οὕτω παθεῖν᾽ ἔδει γὰρ, ἵνα ἐπὶ ξύλου πάθῃ. λέγει γὰρ ὁ προφητεύων ἐπ᾿ αὐτῷ «Φεῖσαί μου τῆς ψυχῆς ἀπὸ ῥομφαίας,» καὶ: «Καθήλωσόν μου τὰς σάρκας, ὅτι πονηρευομένων συναγωγαὶ ἐπανέστησάν μοι.» 14. καὶ πάλιν λέγει" «Ἰδού, τέθεικά μου τὸν νῶτον εἰς μάστιγας, τὰς δὲ σιαγόνας εἰς ῥαπίσματα" τὸ δὲ πρόσωπόν μου ἔθηκα ὡς στερεὰν πέτραν.»
ΟΊ. Ὅτε οὖν ἐποίησεν τὴν ἐντολήν, τί λέγει ; «Τίς ὁ κρινόμενός μοι ; ἀντιστήτω μοι’ ἣ τίς ὁ δικαιούμενός μοι ; ἐγγισάτω τῷ παιδὶ κυρίου. 2. οὐαὶ ὑμῖν, ὅτι ὑμεῖς πάντες ὡς ἱμάτιον παλαιωθήσεσθε, καὶ σὴς κατα- φάγεται ὑμᾶς.» καὶ πάλιν λέγει ὁ προφήτης, ἐπεὶ ὡς λίθος ἰσχυρὸς ἐτέθη εἰς συντριβήν: «᾿Ιδού, ἐμβαλῶ εἰς τὰ θεμέλια Σιὼν λίθον πολυτελῆ, ἐκλεκτόν, ἀκρογωνιαῖον, ἔντιμον.» 3. εἶτα τί Ayer; «Καὶ ὁ πιστεύων εἰς αὐτὸν ζήσεται εἰς τὸν αἰῶνα.» ἐπὶ λίθον οὖν ἡμῶν ἡ ἐλπίς ; μὴ γένοιτο᾽
1 Zach. 13, 6, 7; cf. Mt, 26, 31. s Ps, 21, 21.
« Ps, 118, 120; 21, 17; 26, 12.
5 Is, 50, 67.
s Is. 50, 8, 9.
12 Is 28, 6; ef. Rom, 9, 33; 1 Petr. 2, 6.
13 Is, 28, 16; Gn. 3, 22.
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UU ε KÚPLOG.» 5. ἁπλούστερον ὑμῖν γρά
'πάσχειν, προεφανερώθη τὸ πάθος. λέγει γὰρ ὁ προφήτης ἐπὶ τὸν
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782 PADRES APOSTÓLICOS
ranza estriba sobre una piedra? De ninguna manera. Lo de significa es que el Señor puso su carne en fortaleza. ues dice: Y púsome como una roca dura.
E 4. Pero dice de nuevo el profeta: La. piedra que des- ΑἹ 1ATONn δ constructores vino a ser cabeza de ángulo. Y otra vez dice: Este es el día gr ¡ '
Ice: ande y m hizo el Señor. : PA ES a escribo con demasiada sencillez, a fin de que
endais, yo, que soy sólo barredura de vuestra cari-
dad. 6. ¿Qué sigue, pues, diciendo el profeta? Me rodeó .
la junta de los malvados; cercárorme como abejas al nal. Y : Sobre mi vestidura echaron suerte. : mi E Como quiera, pues, que había el Señor de mani- arse y sufrir en la carne, fué de antemano mostrada E Ας εὐρὰκν Dice, en efecto, el profeta contra Israel: 14 e alma de ellos, pues han tramado designio malo cate tra sí mismos! Atemos al justo, porque nos es molesto
NUESTRA RENOVACIÓN ÍNTIMA, FRUTO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.
8. ¿Qué les dice el otro isé 1 τ ro profeta, Moisés? He aquí lo que dice el Señor Di e dice el os: Entrad en la ti buena, que el Señor juró dar a Abraham, Isaac IRON y poseedla en herencia, tierra que mana leche y miel.
ἀλλ᾽ ἐπεὶ ἐν ἰσχύϊ τέθεικεν τὴν σά ¿708 ἀ : Ἣν σάρκα αὐτοῦ ὁ κύριος. λέ Xp" ὶ cd ΘΠ ελεις ΤηΣ a 4. «λέγει δὲ πάλιν ᾿ a dol reo ὃν τ ἱ οἰκοδομοῦντες, οὗτος ἐγενήθη εἰ ᾽ ί E : £ 5 “ y OS € + S κεφαλ τ EA ὶ πάλιν λέγει" «Αὕτη ἐστὶν ἡ ἡμέρα ἡ βεγάλη καὶθ oo. ἦν ἐπείηδῶν 5 e e ho Pa , e pu, ἵνα συνιῆτε" ἐγὼ περί α τῇ ᾿ ᾿ Ἀν PO A οὖν λέγει πάλιν ὁ προφήτης ; «ἸΠεριέσχεν o poll Ν μ si κύκλωσάν με ὡσεὶ μέλισσαι κηρίον», καὶ" «᾿ Επὶ τὸν ἱματι Ἢ βου ἔβαλον κλῆρον.» 7. ἐν σαρκὶ οὖν αὐτοῦ μέλλοντος Parto: Καὶ μὰ τ Ἰ ν Τ ΓΕ πον τος βουλὴν πονηρὰν καθ᾽ pea εἶπι τὸν δίκαιον, ὅτι δύσχρηστος ἡμῖν ἐστί t ᾿ δ᾽ αλλοξνπδοοὴ δῆς Mabehe εἰ τς, lea ς ἡμῖν ἐστίν.» 8. τί λέγει ΐ ; ς αὐτοῖς ; «᾿Ιδού, τάδε λέ y ὁ o E EN , τάδε λέγει κύριος ὁ θεός: ς τὴν γῆν τὴν ἀγαθήν, ἣν ὥμοσεν κύ SN y : , ; y Y ptos τῷ ᾿Αβραι ὶ Ἰσαὰκ καὶ ᾿Ιακώβ, καὶ χατακληρονομήσατε αὐτήν, γῆν a e ss
1 Is. 50, 7.
2 Ps 117, 22, 24,
2 Τρία,
e. Ps. 21, 17%; 117, 12.
τ Ps. 21, 19; cf. 10, 19, 24.
19 Ts, 3, 9, 10; cf, San, 2, 12.
$ Ex, 33, 1, 3; Dt. 1, 25; Lv. 20, 24.
CARTA DE BERNABÉ 783
9. ¿Qué dice el conocimiento? Aprendedilo: “Esperad —dice—en Jesús, que ha de manifestárseos en Carne. El hombre, en efecto, no es sino un pedazo de tierra que sufre, pues de la haz de la tierra fué plasmado Adán. 10. Ahora bien, ¿qué quiere decir lo de tierra que mana leche y miel? Bendecido sea el Señor nuestro, hermanos, por haber puesto en nosotros sabiduría e inteligencia de sus secretos. El profeta, en efecto, nos pone una pará- bola del Señor. ¿Quién lo entenderá, sino el sabio e in- teligente y que ama a su Señor? 11. Ahora bien, ello sig- nifica que, habiéndonos renovado por el perdón de nues- tros pecados, hizo de nosotros una forma nueva, hasta el punto de tener un alma de niños, como que de veras nos ha plasmado Él de nuevo.
- 195. Y, en efecto, la Escritura dice de nosotros lo
mismo que Dios dijo a su Hijo: Hagamos al hombre a imagen y semejanza nuestra, y tenga imperio sobre las bestias de la tierra y sobre las aves del cielo y sobre los peces del mar. Y dijo después de contemplada la hermo- sa figura nuestra: Creced y multiplicaos y henchid la tierra. Todo eso a su Hijo. ]
13. Mas también te demostraré cómo nos lo dice a nosotros. La segunda creación la cumplió en los últimos tiempos, pues dice el Señor: He aquí que hago lo último como lo primero. Luego: en relación con esto predicó el profeta: Entrad en la tierra que mana leche y miel y en- señorearos de ella. ;
μέλι.» 9. τί δὲ λέγει ἡ γνῶσις, μάθετε. ἐλπίσατε, φησίν, ἐπὶ τὸν ἐν σαρκὶ μέλλοντα φανεροῦσθαι ὑμῖν ᾿Ιησοῦν. ἄνθρωπος γὰρ γῆ ἐστιν πάσχουσα: ἀπὸ προσώπου γὰρ τῆς γῆς ἡ πλάσις τοῦ ᾿Αδὰμ ἐγένετο. 10. τί οὖν λέγει’ Elo τὴν γῆν τὴν ἀγαθήν, γῆν ῥέουσαν γάλα καὶ μέλι; εὐλογητὸς ὁ κύριος ἡμῶν, ἀδελφοί, ὁ σοφίαν καὶ νοῦν θέμενος ἐν ἡμῖν
τῶν χρυφίων αὐτοῦ. λέγει γὰρ ὁ προφήτης παραβολὴν κυρίου τίς
yohoet, εἰ μὴ σοφὸς καὶ ἐπιστήμων καὶ ἀγαπῶν τὸν κύριοναὐτοῦ ; 11. ἐπεὶ οὖν ἀνακαινίσας ἡμᾶς ἐν τῇ ἀφέσει τῶν ἁμαρτιῶν ἐποίησεν ἡμᾶς ἄλλον τύπον, ὡς παιδίων ἔχειν τὴν ψυχήν, ὡς ἂν δὴ ἀναπ λάσσοντος αὐτοῦ ἡμᾶς. 12. λέγει γὰρ ἡ γραφὴ περὶ ἡμῶν, ὡς λέγει τῷ vid" «Ποιήσωμεν κατ᾽ εἰκόνα καὶ καθ’ ὁμοίωσιν ἡμῶν τὸν ἄνθρωπον, καὶ ἀρχέτωσαν τῶν θηρίων τῆς γῆς καὶ τῶν πετεινῶν τοῦ οὐρανοῦ χαὶ τῶν ἰχθύων τῆς θαλάσσης.» καὶ εἶπεν κύριος, ἰδὼν τὸ καλὸν πλάσμα ἡμῶν" «Αὐξάνεσθε καὶ πληθύνεσθε χαὶ πληρώσατε τὴν γῆν.» ταῦτα πρὸς τὸν υἱόν. 13. πάλιν σοι ἐπιδείξω, πῶς πρὸς ἡμᾶς λέγει. δευτέραν πλάσιν ἐπ᾽ ἐσχάτων ἐποίησεν. λέγει δὲ κύριος «᾿Ιδού, ποιῷ τὰ ἔσχατα ὡς τὰ πρῶτα.» εἰς τοῦτο οὖν ἐκήρυξεν ὁ προφήτης: Εἰσέλθατε εἰς γῆν ῥέουσαν γάλα χαὶ μέλι καὶ κατακυριεύ-
22 Gn. 1, 26. 13 Gn. 1, 28. 1% Unde?
10'
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| PADRES APOSTÓLICOS
Ϊ
14. Sí j Siguese, por tanto, que nosotros somos los plas-
mados de nuevo, al modo como
cate αὐτῆς. 14. ἴδε οὖν
προφήτῃ λέγει" «Ἰδού, λέγει κύριος, ἐξελ
βλεπεν τὸ πνεῦμα κυρίου
ὅτι αὐτὸς ἐν σαρκὶ ἔμελλεν φανεροῦσθαι y
quiere decir la leche y la
miel? Es
primero con miel y luego con leche: E ,
y els ἀναπεπλάσμεθα, καθὼς πάλιν ἐν ἑτέρῳ
, τὰς λιθίνας καρδίας καὶ ἐμβαλῶ σαρκίνας:
16. λέγει γὰρ κύριος πάλιν" «Καὶ ἐν τίνι ὀφθήσομαι τῷ κυρίῳ
καὶ δοξασθήσομαι»; λέγει: e Oya»; λέγει" «᾿᾿ξομολογήσομαί βου, καὶ ψαλῶ σοι ἀναμέσον ἐκκλησίας "ρα ao τ Ὁ,
Ἡμεῖς τῇ πίστει τῆς ἐπαγγελίας καὶ τῷ λόγῳ ζωοποιο
ἄρχειν θηρίων % ἰχθύων ἢ δ χῦψϑων ἢ πετεινῶν τοῦ 15 Lev, ὅτι τὸ ἄρχειν ἐξουσίας ἐστίν, ἵνα e.
al ἐν ἡμῖν χατοιχεῖν. 15. ναὸς Ὥτηριον ἡμῶν τῆς. καρδίας.
τῷ θεῷ μου
σίᾳ ἀδελφῶν ς ἐσμέν, οὺὃς
, ἀγαθήν. AT. τί οὖν τὸ γάλα καὶ τὸ μέλι: 8 , εἶτα γάλακτι Y A a Sad, ὡοποιεῖται᾽ οὕτως οὖν καὶ
18. προείρηκε δὲ ἐπάνω" Καὶ αὐ χέτωσαν τῶν ἰχθύων. τίς οὖν ὁ du
οὐ γίνεται τοῦτο νῦν, ἄρα AT Y οὔτο νῦν, ἄρα ἡμῖν εἴρηκεν, πότε: ὅταν καὶ αὐτοὶ
2 Ez, 11, 19; 36; 26. * Ps, 41, 3; Is. 49, δ. 1 Ps, 21, 23; 107, 4,
NS κυρίου γενέσθαι.
ὕμενοι ζήσομεν
ξανέσθωσαν ; Ν νάμενος νῦν
ρανοῦ ; αἰσθάνεσθαι γὰρ ὀφεῖλο- ἐπιτάξας κυριεύσῃ. ἴ9. E οὖν
τελειωθῶ-
, CARTÁ DE BERNABÉ 985
EL MACHO CABRÍO EMISARIO, SÍMBOLO DE LA PASIÓN DEL SEÑOR.
VI. Así, pues, considerad, hijos de la alegría, cómo el Señor bueno nos lo ha manifestado todo de an- temano, para que sepamos a quién debemos alabar con acciones de gracia por todo, 2. Ahora bien, si el Hijo de Dios, Señor que es y que ha de “juzgar a los vivos y a los muertos, padeció para que su herida nos vivificara a nosotros, creamos que el Hijo de Dios no podía sufrir sino por causa nuestra. 3. Es más, clavado ya en la cruz, fué abrevado con vinagre y hiel, Escuchad cómo de ante- mano mostraron este pormenor los sacerdotes del tem- plo. Como está escrito el precepto: El que no ayunare el ayuno, sea exterminado con muerte; la razón de man- darlo el Señor fué porque Él había de ofrecer en sacrifi- cio por nuestros pecados el vaso del Espíritu y cumplir a la parla figura de Isaac ofrecido sobre el altar. 4. Aho- ra bien, ¿qué dice en el profeta? Y coman del macho cabrio ofrecido durante el ayuno por todos los pecados.
Atended cuidadosamente: Y coman los sacerdotes so- los y todos el intestino sin lavar con vinagre. 5. ¿Con qué fin? “Pues vosotros sois los que me habéis de abrevar un día con hiel mezclado de vinagre, a mí, que he de ofrecer mi carne. por los pecados de mi pueblo nuevo; comed vosotros solos, mientras el pueblo ayuna y se gol-
VIL Οὐκοῦν νοεῖτε, τέκνα εὐφροσύνης, ὅτι πάντα ὁ καλὸς κύριος προεφανέρωσεν ἡμῖν, ἵνα γνῶμεν, ᾧ κατὰ πάντα εὐχαριστοῦντες ὀφείλο- μεν αἰνεῖν. 2. εἰ οὖν ὁ υἱὸς τοῦ θεοῦ, ὧν κύριος «καὶ μέλλων κρίνειν ζῶντας καὶ νεκρούς», ἔπαθεν, ἵνα ἡ πληγὴ αὐτοῦ ζωοποιήσῃ ἡμᾶς" πιστεύ- σωμεν, ὅτι ὁ υἱὸς τοῦ θεοῦ οὐκ ἠδύνατο παθεῖν εἰ μὴ δι’ ἡμᾶς. 8. ἀλλὰ καὶ σταυρωθεὶς «ἐποτίζετο ὄξει καὶ χολῇ». ἀκούσατε, πῶς περὶ τούτου πεφανέρωκαν οἱ ἱερεῖς τοῦ ναοῦ. γεγραμμένης ἐντολῆς «Ὅς ἂν μὴ νηστεύσῃ τὴν νηστείαν, ἐπεὶ καὶ αὐτὸς ὑπὲρ τῶν ἡμετέρων ἁμαρτιῶν: ἔμελλεν τὸ σκεῦος τοῦ πνεύματος προσφέρειν θυσίαν, ἵνα καὶ ὁ τύπος ὁ γενόμενος ἐπὶ ᾿Ισαὰκ τοῦ προσενεχθέντος ἐπὶ τὸ θυσιαστήριον τελεσθῇ. 4. τί οὖν λέγει ἐν τῷ προ- φήτῃ;; «Καὶ φαγέτωσαν. ἐκ τοῦ τράγου τοῦ προσφερομένου τῇ νηστείᾳ ὑπὲρ πασῶν τῶν ἁμαρτιῶν». προσέχετε ἀκριβῶς: «Καὶ φαγέτωσαν οἱ ἱερεῖς μόνοι πάντες τὸ ἔντερον ἄπλυτον μετὰ ὄξους». ὅ. πρὸς TÍ; ἐπειδὴ ἐμὲ ὑπὲρ ἁμαρτιῶν μέλλοντα τοῦ λαοῦ μου τοῦ καινοῦ προσφέρειν τὴν σάρκα μου μέλλετε ποτίζειν χολὴν μετὰ ὄξους, φάγετε ὑμεῖς μόνοι, τοῦ
í
3 2 Tim. 4, 1.
s Mt. 27, 34.
1 Lv. 23, 29,
2 Unde? cf. Num, 29, 11; Ex. 29, 32, 33.
θανάτῳ ἐξολεθρευθήσεται», ἐνετείλατο κύριος, ᾿
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᾽«
786 PADRES APOSTÓLICOS
pea el pecho en saco y ceniza.” Para demostrar que Él había de sufrir mucho de parte de ellos.
6. Atended a lo que mandó: Tomad dos machos cabríos, hermosos e iguales, y ofrecedlos en sacrificio, y tome al uno el sacerdote en holocausto. 7. ¿Y qué harán del otro? Maldito—dice la Escritura—es el otro. Atended cómo se manifiesta aquí la figura de Jesús: 8. Y escu- pidle todos y pinchadle y poned en torno a su cabeza la lana purpúrea y de este modo sea arrojado αἱ desierto. Y cumplido esto, el que lleva el macho cabrio lo condu- ce al desierto, le quita la lana y la coloca sobre un ar- busto llamado zarza, cuyos frutos sólemos comer cuan- do los hallamos en el campo. De ahí resulta que sólo los rutos de la zarza son dulces.
9. Ahora bien, ¿qué quiere decir todo esto? Atended: El uno puesto sobre el altar y el otro maldecido. Y jus- tamente el maldecido es el coronado; es que entonces, en aquel día, le verán llevando el manto de púrpura so- bre su carne y dirán: “¿No es éste a quien nosotros un día crucificamos, después que le hubimos menosprecia- do, atravesado y escupido? Verdaderamente, éste era el que entonces decía ser el Hijo de Dios. 10. Porque ¿cómo semejante a aquél? Para esto dijo ser los machos ca- bríos semejantes, hermosos, iguales, para que, cuando le vean venir entonces, se espanten de la semejanza del ma-
λαοῦ νηστεύοντος καὶ κοπτομένου ἐπὶ σάκκου χαὶ σποδοῦ, ἵνα δείξῃ, ὅτι δεῖ αὐτὸν παθεῖν ὑπ᾽ αὐτῶν. 6. ἅ ἐνετείλατο, προσέχετε; «Λάβετε δύο τράγους καλοὺς καὶ ὁμοίους καὶ προσενέγκατε, καὶ λαβέτωλ ὁ ἱερεὺς τὸν ἕνα εἰς ὁλοκαύτωμα ὑπὲρ ἁμαρτιῶν.» 7. τὸν δὲ ἕνα τί ποιήσέυσιν ; «Ἔπι- κατάρατος, φησίν, ὁ εἷς.) προσέχετε, πῶς ὁ τύπος τοῦ ᾿Τησοῦ φανεροῦται" 8. «Καὶ ἐμπτύσατε πάντες καὶ κατακεντήσατε καὶ περίθετε τὸ ἔριον τὸ κόχχινον περὶ τὴν κεφαλὴν αὐτοῦ, καὶ οὕτως εἰς ἔρημον βληθήτω.» καὶ τὰν γένηται οὕτως, ἄγει ὁ βαστάζων τὸν τράγον εἰς τὴν ἔρημον καὶ ᾿ ἀφαιρεῖ τὸ ἔριον καὶ ἐπιτίθησιν αὐτὸ ἐπὶ φρύγανον τὸ λεγόμενον pax, οὗ καὶ τοὺς βλαστοὺς εἰώθαμεν τρώγειν ἐν τῇ χώρᾳ εὑρίσκοντες: οὕτω μόνης τῆς ῥαχῆς οἱ καρποὶ γλυκεῖς εἰσίν. 9. τί οὖν τοῦτό ἐστιν ; πρὸ- σέχετε' «Τὸν μὲν ἕνα ἐπὶ τὸ θυσιαστήριον, τὸν δὲ ἕνα ἐπικατάρατον», καὶ ὅτι τὸν ἐπικατάρατον ἐστεφανωμένον ; ἐπειδὴ ὄψονται αὐτὸν τότε τῇ ἡμέρᾳ τὸν ποδήρη ἔχοντα τὸν κόκκινον περὶ τὴν σάρκα καὶ ἐροῦσιν Οὐχ οὗτός ἔστιν, ὅν ποτε ἡμεῖς ἐσταυρώσαμεν ἐξουθενήσαντες καὶ κατακεντήσαντες καὶ ἐμπτύσαντες ; ἀληθῶς οὗτος ἦν, ὁ τότε λέγων, ἑαυτὸν υἱὸν θεοῦ εἶναι. 10. πῶς γὰρ ὅμοιος ἐκείνῳ ; εἰς τοῦτο ὁμοίους τοὺς τράγους, καλούς, ἴσους, ἵνα, ὅταν ἴδωσιν αὐτὸν τότε ἐρχόμενον, ἐκπλαγῶσιν ἐπὶ τῇ ὁμοιότητι
2 Ly, 16, 7, 9.
* Ly. 16, 8, 10. :
e Unde? ef. Lv. 16, 21, 22.- * Lv. 16, 7-9, 18.
A κὐ....
CARTA DE BERNABÉ 787
cho cabrío. En conclusión, ahí tienes al macho cabrio, figura de Jesús, que tenía que sufrir.
11. ¿Y por qué motivo pone la lana en medio de las espinas? He ahí otra figura de Jesús puesta para la Igle- sia; porque el que quiere coger la lana purpúrea, no tiene otro remedio que sufrir mucho por lo terrible que son las espinas, y tras la tribulación apoderarse de ella. “Así -—dice el Señor—, los que quisieren verme y alcanzar mi reino, han de pasar por tribulaciones y sufrimientos
antes de apoderarse de mí.” -
LA NOVILLA ROJA Y SU SIMBOLISMO.
VHI ¿Y qué figura pensáis representa el que se mande a Israel ofrecer a los hombres que tienen peca- dos consumados una novilla y, después de sacrificada, quemarla completamente y tomar entonces los siervos la ceniza y depositarla en unos vasos, y poner sobre un madero la lana purpúrea y el hisopo (ahí tienes otra vez la figura de la cruz y la lana purpúrea), y de esta ma- nera rocían los siervos uno por uno a todo. el pueblo, a fin de purificarse de sus pecados? 2. Considerad cómo en sencillez nos lo dice a nosotros: El novillo es' Jesús; los hombres pecadores que lo ofrecen son los que le con- dujeron a la muerte; después ya no son hombres, ya no es la gloria de los pecadores. 3. Los siervos que rocian son los que nos trajeron la buena noticia del perdón de nuestros pecados y la purificación del corazón; aqué-
τοῦ τράγου. οὐκοῦν ἴδε τὸν τύπον τοῦ μέλλοντος πάσχειν 'Inood. 11. τί δέ, ὅτι τὸ ἔριον εἰς μέσον τῶν ἀκανθῶν τιθέασιν ; τύπος ἐστὶν τοῦ ᾿Ιησοῦ τῇ ἐκκλησίᾳ κείμενος, ὅτι ὃς ἐὰν θέλῃ τὸ ἔριον ἄραι τὸ κόκκινον, δεῖ αὐτὸν πολλὰ παθεῖν διὰ τὸ εἶναι φοβερὰν τὴν ἄκανθαν, καὶ θλιβέντα χκυ- ριεῦσαι αὐτοῦ. οὕτω, φησίν, οἱ θέλοντές με ἰδεῖν καὶ ἅψασθαί μου τῆς βασιλείας ὀφείλουσιν θλιβέντες καὶ παθόντες λαβεῖν με.
ΥΠΙ. Τίνα δὲ δοκεῖτε τύπον εἶναι, ὅτι ἐντέταλται τῷ ᾿Ισραὴλ προσ- φέρειν δάμαλιν τοὺς ἄνδρας, ἐν οἷς εἰσὶν ἁμαρτίαι τέλειαι, καὶ σφάξαντας κατακαίειν, καὶ αἴρειν τότε τὴν σποδὸν παιδία καὶ βάλλειν εἰς ἄγγη καὶ περιτιθέναι -τὸ ἔριον τὸ κόκκινον ἐπὶ ξύλον (ἴδε πάλιν ὁ τύπος ὁ τοῦ σταὺυ- ροῦ χαὶ τὸ ἔριον τὸ κόκκινον) καὶ τὸ ὕσσωπον, καὶ οὕτως ῥαντίζειν τὰ παιδία καθ᾽ ἕνα τὸν λαόν, ἵνα ἁγνίζωνται ἀπὸ τῶν ἁμαρτιῶν ; 2. νοεῖτε, πῶς ἐν ἁπλότητι λέγει ὑμῖν. ὁ μόσχος ὁ ᾽᾿Τησοῦς ἐστίν, οἱ προσφέροντες ἄνδρες ἁμαρτωλοὶ οἱ προσενέγκαντες αὐτὸν ἐπὶ τὴν σφαγήν. εἴτα οὐκέτι ἄνδρες, οὐκέτι ἁμαρτωλῶν ἡ δόξα. ὃ. οἱ ῥαντίζοντες παῖδες οἱ εὐαγ- γελισάμενοι ἡμῖν τὴν ἄφεσιν τῶν ἁμαρτιῶν καὶ τὸν ἁγνισμὸν τῆς καρδίας,
7 Num. 19,
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llos, digo, a quienes dió el Señor el poder del Evan- gelio, los cuales eran doce para testimonio de las tri- bus (pues doce son las tribus de Israel), para prego- narlo. 4. Mas ¿por qué motivo son tres los siervos que rocian? Para atestiguar que Abraham, Isaac y Jacob son grandes delante de Dios. 5. ¿Y qué significa que la lana se ponga sobre el madero? Que el reino de Jesús está sobre el madero y que los que esperen en Él vivirán para siempre. 6. Mas ¿por qué se ponen juntos la lana y el hi- sopo? Porque en su reino habrá días malos y sucios, en
que nosotros nos salvaremos, pues el que padece en su:
carne se cura por el jugo del hisopo. 7. Y por eso, las cosas asi practicadas resultan claras para nosotros; para aquéllos, en cambio, siguen oscuras por no haber oído la voz del Señor.
LA VERDADERA CIRCUNCISIÓN: LA DE LOS OÍDOS Y LA DEL CORAZÓN.
IX. En efecto, dice otra vez sobre los oídos, cómo circuncidó nuestro corazón. Dice el Señor en el profeta: En oido de oreja me obedecieron. Y otra vez dice: Con oído oirán los que están lejos, y conocerán lo que yo hice. Y: Circuncidad—dice el Señor—vuestros corazones. 2. Y otra vez dice: Escucha, Israel, porque esto dice el Señor Dios tuyo. Y de nuevo el Espíritu del Señor profetiza:
οἷς ἔδωκεν τοῦ εὐαγγελίου τὴν ἐξουσίαν, οὖσιν δεκαδύο εἰς μαρτύριον τῶν φυλῶν (ὅτι δεκαδύο φυλαὶ τοῦ ᾿Ισραὴλ), εἰς τὸ κηρύσσειν. 4. διὰ τί δὲ τρεῖς παῖδες οἱ ῥαντίζοντες ; εἰς μαρτύριον ᾿Αβραάμ, ᾿Ισαάκ, ᾿Ιακῴβ, ὅτι οὗτοι μεγάλοι τῷ θεῷ. 5. ὅτι δὲ τὸ ἔριον ἐπὶ τὸ ξύλον ; ὅτι ἡ βασι- λεία ᾿Ιησοῦ ἐπὶ ξύλῳ, καὶ ὅτι οἱ ἐλπίζοντες ἐπ’ αὐτὸν ζήσονται εἰς tóv: αἰῶνα. 6. διὰ τί δὲ ἅμα τὸ ἔριον καὶ τὸ ὕσσωπον ; ὅτι ἐν τῇ βασιλείᾳ αὐτοῦ ἡμέραι ἔσονται πονηραὶ καὶ ῥυπαραί, ἐν ale ἡμεῖς σωθησόμεθα: ὅτι καὶ ὁ . ἀλγῶν σάρκα διὰ τοῦ ῥύπου τοῦ ὑσσώπου ἰᾶται. 7, χκαὶ διὰ τοῦτο οὕτως
e, E 3 γενόμενα ἡμῖν μέν ἐστιν φανερά, ἐκείνοις δὲ σκοτεινά, ὅτι οὐκ ἤκουσαν ᾿ 10 φωνῆς κυρίου.
ΙΧ, Λέγει γὰρ πάλιν περὶ τῶν ὠτίων, πῶς περιέτεμεν ἡμῶν τὴν καρ- Stay. λέγει κύριος ἐν τῷ προφήτῃ" «Εἰς ἀκοὴν ὠτίου ὑπήκουσάν μου.» καὶ πάλιν λέγει’ «᾿Ακοῇ ἀκούσονται οἱ πόρρωθεν, ἃ ἐποίησα γνώσονται.» καί ΠΕεριτμήθητε, λέγει κύριος, τὰς καρδίας ὑμῶν. 2. καὶ πάλιν λέγει:
. 1 “"Axove ᾿Ισραήλ, ὅτι τάδε λέγει κύριος ὁ:θεός σου.» καὶ πάλιν τὸ πνεῦμα
κυρίου προφητεύει" «Τίς ἐστιν ὁ θέλων ζῆσαι εἰς τὸν αἰῶνα ; ἀκοῇ ἀκουσά
1 Ps, 17, 45, 18 Is, 33, 13. 15 Ter, 7, 2, 3. τὸ Ps, 33, 13; Ex. 15, 26.
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CARTA DE BERNABÉ 789
¿Quién es el que quiere vivir para siempre? Con oido oiga la voz de mi siervo. 3. Y otra vez dice: Escucha, cielo, Y' tú, tierra, presta oidos, porque el Señor ha hablado esto pora testimonio. Y dice de nuevo: Oíd la voz del Señor, principes de este pueblo. Y dice otra vez: Escuchad, hi- jos, la voz que grita en el desierto.
4. En conclusión, circuncidó nuestros oídos, a fin de que, oída la palabra, creamos nosotros. Por lo demás, la misma circuncisión, en que ponen su confianza, está anulada; porque el Señor habló de que se practicara una circuncisión, pero no de la carne. Mas ellos transgredie- ron su mandamiento, pues un ángel malo los engañó. 5. Díceles a ellos: Esto dice el Señor Dios nuestro (aquí hallo yo el mandamiento): No sembréis sobre las espl- nas; circuncidaos para vuestro Señor. ¿Y qué quiere de- cir: Circuncidad la dureza de vuestro corazón y no en- durezcáis vuestro cuello? Toma ahora, otrosí: He aquí ——dice el Señor—que todas las naciones son incircunci- sas de prepucio; mas este pueblo es incircunciso de co- razón.
6. Pero diréis: Es que el pueblo se circuncida para sello. Mas también—+te contestaré—se circuncidan los si- rios y los árabes y todos los sacerdotes de los ídolos; finalmente, también los egipcios usan la circuncisión.
7. Así, pues, hijos del amor, aprended copiosamen- te acerca de todo esto: Abraham, que fué el primero en
τὼ τῆς φωνῆς τοῦ παιδός μου.» 3. καὶ πάλιν Ayer «ἤΛκους οὐρανέ, καὶ ἐνωτίζου γῆ, ὅτι κύριος ἐλάλησεν ταῦτα εἰς μαρτύριον.» καὶ πάλιν λέγει" «᾿Ακούσατε λόγον κυρίου, ἄρχοντες τοῦ λαοῦ τούτου.» καὶ πάλιν λέγει" «᾿Ακούσατε, τέχνα, φωνῆς βοῶντος ἐν τῇ ἐρήμῳ.» οὐκοῦν περιέτεμεν ἡμῶν τὰς ἀκοάς, ἵνα ἀκούσαντες λόγον πιστεύσωμεν ἡμεῖς. 4. ἀλλὰ καὶ y περιτομή, ἐφ’ ἢ πεποίθασιν, κατήργηται. περιτομὴν γὰρ εἴρηκεν οὐ σαρκὸς γενηθῆναι: ἀλλὰ παρέβησαν, ὅτι ἄγγελος πονηρὸς ἐσόφιζεν αὖ- τούς. ὅ. λέγει πρὸς αὐτούς" (Τάδε λέγει κύριος ὁ θεὸς ὑμῶν (ὧδε εὑρίσκω ἐντολήν) Μὴ σπείρητε ἐπ᾽ ἀκάνθαις, περιτμήθητε τῷ κυρίῳ ὑμῶν.» καὶ τί λέγει ; «Περιτμήθητε τὴν σκληροκαρδίαν ὑμῶν, καὶ τὸν τράχηλον ὑμῶν οὐ σκληρυνεῖτε.» λάβε πάλιν «᾿Ιδού, λέγει κύριος, πάντα τὰ ἔθνη ἀπερίτ- μητὰ ἀκροβυστίᾳ, ὁ δὲ λαὸς οὗτος ἀπερίτμητος καρδίᾳ.» 6. ἀλλ’ ἐρεῖς" Καὶ μὴν περιτέτμηται ὁ λαὸς εἰς σφραγῖδα. ἀλλὰ καὶ πᾶς Σύρος καὶ "Apo καὶ πάντες οἱ ἱερεῖς τῶν εἰδώλων. ἄρα οὖν κἀκεῖνοι ἐκ τῆς δια- θήκης αὐτῶν εἰσίν. ἀλλὰ καὶ οἱ Αἰγύπτιοι ἐν περιτομῇ" εἰσίν. 7. μάθετε οὖν, τέκνα ἀγάπης, περὶ πάντων πλουσίως, ὅτι ᾿Αβραάμ, πρῶτος TEPLTO-
1 Is. 1, 2.
3 Is, 1, 10.
4 Is, 40, 3.
8 Ter. 4, 3, 4.
10 Dt. 10, 16.
1 ler. 9, 25, 26.
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»
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practicar la circuncisión, circuncidó a los de su casa mi- rando anticipadamente en espíritu hacia Jesús, toman- do los símbolos de tres letras: 8. Dice, én efecto la Es- critura: Y circuncidó Abraham de su casa a trescientos dieciocho hombres, Ahora bien, ¿cuál es el conocimiento que le fué dado? Atended que pone primero los dieciocho y, hecha una pausa, los trescientos. El dieciocho se com- pone de' la 1, que vale diez, y la H, que representa ocho Ahí tienes el nombre de IHSOUS. Mas como la cruz ha- bía de tener la gracia en la figura de la T, dice también los trescientos. Consiguientemente, en las dos primeras letras significa a Jesús, y en otra, la “cruz. 9. Sábelo Aquel que pone en nosotros la dádiva ingénita de su enseñanza: Nadie aprendió de mí más genuina palabra; pero yo sé que vosotros sois dignos de ello.
Los ANIMALES IMPUROS Y SU SIMBOLISMO.
X. Y lo que Moisés dijo: No comeréis cerdo ni águi- la, ni gavilán ni cuervo, ni pez alguno que no tenga es- camas, no es sino que tomó tres símbolos en inteligen- tía. 2. Por lo demás, díceles en el Deuteronomio: Y es- tableceré con este pueblo mío justificaciones Luego no está el mandamiento del Señor en no comer sino qu Moisés habló en espíritu. EN
3. Ahora bien, el cerdo lo dijo por lo siguiente: “No
A A 2 μὴν δούς, ἐν πνεύματι προβλέψας εἰς τὸν Ἰησοῦν περιέτεμεν, λαβὼν τριῶν γραμμάτων δόγματα. 8. λέγει γάρ’ «Καὶ περιέτεμεν ᾿Αβραὰμ ἐκ τοῦ οἴκου αὐτοῦ ἄνδρας δεκαοκτὼ καὶ τριακοσίους.» τίς οὖν ἡ δοθεῖσα αὐτῷ γνῶσις ; μάθετε, ὅτι τοὺς δεκαοκτὼ πρώτους, καὶ διάστημα ποιήσας λέγει τριακοσίους. τὸ δεκαοκτὼ ἰῶτα δέκα, Ata ὀκτῴ' ἔχεις Ἰηδοῦν. ὅτι δὲ ὁ σταυρὸς ἐν τῷ ταῦ ἤμελλεν ἔχειν τὴν χάριν, λέγει καὶ τοὺς τρια- χοσίους. δὴ λοῖ οὖν τὸν μὲν ᾿Ιησοῦν ἐν τοῖς δυσὶν γράμμασιν, καὶ ἐν τῷ ἑνὶ τὸν σταυρόν. 9. οἶδεν ὁ τὴν ἔμφυτον δωρέὰν τῆς διδαχῆς αὐτοῦ θέμενος ἐν ἡμῖν. οὐδεὶς γνησιώτερον ἔμαθεν ἀπ’ ἐμοῦ λόγον: ἀλλὰ οἶδα, ὅτι ἄξιοί ἐστε ὑμεῖς. ἡ Pe
, no
X. Ὅτι δὲ Movoño εἶπεν: «Οὐ φάγεσθε χοῖρον οὔτε ἀετὸν οὔτε ὀξύπτερον οὔτε κόρακα οὔτε πάντα ἰχθύν, ὃς οὐκ ἔχει λεπίδα ἐν ἑαυτῷ,» τρία ἔλαβεν ἐν τὰ συνέσει δόγματα. 2. πέρας γέ τοι λέγει αὐτοῖς ἐν τῷ Δευτερονομίῳ᾽ « Καὶ διαθήσομαι πρὸς τὸν λαὸν τοῦτον τὰ δικαιώματό μου » ἄρα οὖν οὐχ ἔστιν ἐντολὴ θεοῦ τὸ μὴ τρώγειν, Μωῦσῆς δὲ ἐν πνεύματι ἐλάλησεν. 3. τὸ οὖν χοιρίον πρὸς τοῦτο εἶπεν: οὐ κολληθήσῃ σίν ἀνθρώποις τοιούτοις, οἵτινές εἰσιν ὅμοιοι χοίροις᾽ τουτέστιν od ταὶ το:
τ Co TG 3
Abro IL DE ΤᾺ:
1 Dt. 4, 1, 5.
CARTA DE BERNABÉ ο΄ 70]
te juntarás—dice—con hombres tales que son semejan- tes a los cerdos; es decir, que cuando lo pasan próspe- ramente, se olvidan del Señor, y cuando se ven necesita- dos, reconocen al Señor, al modo que el cerdo, cuando «come, no sabe de su señor; mas cuando tiene hambre, gruñe y, una vez que toma su comida, vuelve a callar. 4. Tampoco comerás el águila, ni el gavilán, ni. el milano, ni el cuervo. No te juntarás—dice—ni te aseme- jarás a hombres tales, que no saben procurarse el ali- mento por medio del trabajo y del sudor, sino que arre- batan en su iniquidad lo ajeno, y acechan como si andu- vieran en sencillez, y miran por todas partes a quién des- pojar por medio de su avaricia, al modo que éstas aves son las únicas que no se procuran a sí mismas su ali-
. mento, sino que, posadas ociosamente, buscan la manera
de devorar las carnes ajenas, siendo perniciosas por su maldad.
5. Y no comerás—dice—la morena ni el pólipo ni la sepia. No te asemejarás—dice—, juntándote con ellos, a hombres tales, que son impíos hasta el cabo y están ya condenados a muerte, al modo que estos peces, que son los únicos maldecidos, se revuelcan en el fondo del mar y no nadan como los otros, sino que habitan en la tierra del fondo.
6. Mas tampoco comerás liebre. ¿Por qué? No serás corruptor ni te asemejarás a los tales. Porque la liebre multiplica cada año su ano, pues cuantos años vive, tan- tos agujeros tiene.
λῶσιν, ἐπιλανθάνονται τοῦ κυρίου, ὅταν δὲ ὑστεροῦνται, ἐπιγινώσκχουσιν τὸν κύριον, ὡς καὶ ὁ χοῖρος, ὅταν τρώγει, τὸν κύριον οὐκ οἶδεν, ὅταν δὲ πεινᾷ, κραυγάζει, καὶ λαβὼν πάλιν σιωπᾷ. 4. «Οὐδὲ φάγῃ τὸν ἀετὸν οὐδὲ τὸν ὀξύπτερον οὐδὲ τὸν ἰκτῖνα οὐδὲ τὸν κόρακα» οὐ μή, φησίν, κολληθήσῃ οὐδὲ ὁμοιωθήσῃ ἀνθρώποις τοιούτοις, οἵτινες οὐκ οἴδασιν διὰ κόπου καὶ ἱδρῶτος πορίζειν ἑαυτοῖς τὴν τροφήν, ἀλλὰ ἁρπάζουσιν τὰ ἀλλότρία ἐν ἀνομίᾳ ἀὐτῶν καὶ ἐπιτηροῦσιν ὡς ἐν ἀκεραιοσύνῃ περιπατοῦντες καὶ περι- βλέπονται, τίνα ἐκδύσωσιν διὰ τὴν πλεονεξίαν, ὡς καὶ τὰ ὄρνεα ταῦτα μόνα ἑαυτοῖς οὐ πορίζει τὴν τροφήν, ἀλλὰ ἀργὰ καθήμενα ἐκζητεῖ, πῶς ἀλλοτρίας σάρκας καταφάγῃ, ὄντα λοιμὰ τῇ πονηρίᾳ αὐτῶν. 5, «Καὶ οὐ φάγῃ, φησίν, σμύραιναν οὐδὲ πολύποδα οὐδὲ σηπίαν"» οὐ μή, φησίν, ὁμοιω- θήσῃ κολλώμενος ἀνθρώποις τοιούτοις, οἵτινες εἰς τέλος εἰσὶν ἀσεβεῖς καὶ κεκριμένοι ἤδη τῷ θανάτῳ, ὡς καὶ ταῦτα τὰ ἰχθύδια μόνα ἐπικατά- para ἐν τῷ βυθῷ νήχεται, μὴ κολυμβῶντα ὡς τὰ λοιπά, ἀλλ’ ἐν τῇ γῇ κάτω τοῦ βυθοῦ χατοικεῖ. 6. ἀλλὰ καὶ «τὸν δασύποδα οὐ φάγῃ.» πρὸς τί; οὐ μὴ γένῃ, φησίν, παιδοφθόρος οὐδὲ ὁμοιωθήσῃ τοῖς τοιούτοις, ὅτι ὁ λαγωὸς κατ᾽ ἐνιαυτὸν πλεονεκτεῖ τὴν ἀφόδευσιν᾽ ὅσα γὰρ ἔτη ζῇ, τοσαύ-
3 Lv. 11, 13-16. 19 Ly, 11, 10. W Ly, 41, 5,
5
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-
792 PADRES APOSTÓLICOS
τῇ Mas tampoco comerás la hiena, No serás—dice— a O n1 Corruptor, ni te asemejarás a los tales: ¿Por qué? Porque este animal cambia cada año de sexo y una vez se convierte en macho y otra en hembra. A
8. Mas también tuvo razón de abominar de la ar-'
dilla. No serás—dice—tal cuales oímos que son los que cometen, por la impureza, iniquidad en su boca Ay te Unirás con las mujeres impuras que cometen la ini ui- dad en su boca. Porque este animal concibe por la ΩΣ
9. En conclusión, tomando Moisés tres símbolos so- '
A ἐενφυ τ así τ en espíritu; mas ellos lo en n, conforme al deseo de la e ] : 1 arne, como si se tra- tara de la comid ' dla a. 10. De esos tres mí Í ᾿. ; es mismos símbolos e O no conocimiento, y dice igualmente: urado el varón que no andu í : Bien vo en consejo de e he esos peces nadan entre tinteblas en ades del mar; y en el cami dores no se det a a uvo, al modo de algunos E que aparentan IAE ΑΝ τὰ Ὁ μα el cerdo, y sobre silla de sentó, al modo de las av 20 , a es apostadas para la rapiña. Ahí tenéis A : erf ñ eo perfectamente lo que atañe 11. Dice otra vez Moisé Ι. ΟΙΒ65: Comerás todo í > S animal a Ec y que rumia. ¿Qué quiere decir? El e A τὰ Imento, conoce al que le alimenta y, refocila- O en él, parece alegrarse. Bellamento lo dijo con miras
τας ἔχει τρύπας. 7. ἀλλὰ «οὐδὲ τὴν ὕαιναν φά ὖ μὴ A 3 ἢ , εἶ e A φαγῇ" sd : rd οὐδὲ φθορεὺς οὐδὲ ὁμοιωθήσῃ τοῖς τοιούτοις. E τ ον Eje ἐν AO πὰρ πα ΟΝ ἀλλάσσει τὴν φύσιν καὶ ποτὲ μὲν ἄρρεν τὸς νεται. 8, ἀλλὰ «καὶ τὴν γαλῆν» ἐμίσ δ ὑμή,. A o > σεν καλῶς. οὐ ί o Mel τὸς ee ἀκούομεν ἀνομίαν ποιοῦντας ἐν τῷ AGE Y, οὐδὲ κολληθήσῃ ταῖς ἀκαθάρτοις ταῖς τὴν ἄνουν ἀχαθο ηθὴσ 4 ς τὴν ἀνομί y ᾿ τῷ eee y τὸ γὰρ ζῶον τοῦτο τῷ στόματι on 9. AS e esc higo A οὕτως ἐν πνεύματι ἐλάλησεν᾽ ᾿ τ᾽ ἐπ ρχὸς ὡς περὶ βρώσεως προσεδέξ βάνει δὲ τῶν αὐτῶν τριῶν δογμά $ ὴ ΣΕ ; τῶν τρις γμάτων γνῶσιν Δαυὶδ καὶ λέγει ὁμοίως" acid aye, ὃς οὐκ ἐπορεύθη ἐν βουλῇ ἀσεβῶν», καθὼς Sol ot ly0des mo a ν σκότει εἰς τὰ βάθη’ «καὶ ἐν ὁδῷ ἁμαρτωλῶν οὐκ ἔστη» OR si ἀκα Fo κύριον ἁμαρτάνουσιν ὡς ὁ χοῖρος ἠδ ; pay λοιμῶν οὐκ ἐκάθισεν», καθὼς τὰ πετεινὰ 00% ς παγῆν. ἔχετε τελείως καὶ περὶ τῇ [βρέ oda πὰ τὴς ; τ Σ ς βρώσεως. 11 πάλιν λέ ὑσῆς" «Φάγεσθε πᾶν διχηλοῦν καὶ : atole ? μαρυκώμενον.» τί λέγει : ὅτι τὴ NV “λαμ- ΣΝ οἶδεν τὸν τρέφοντα αὐτὸν καὶ ἐπ’ αὐτῷ ἐνίας μα al κεῖ. χαλῶς εἶπεν βλέπων τὴν ἐντολήν. τί οὖν λέγει ; κολλᾶσθε μετὰ
"Bs. LL; 16 Lv. 11) 3; Dt 14, 6,
CARTA DE BERNABÉ 793
al mandamiento. ¿Qué es, pues, lo que dice? Juntaos con los que temen dl Señor, con los que meditan en su cora- zón el precepto de la palabra que recibieron, con los que hablan y observan las justificaciones del Señor, con los que saben que la meditación es obra de alegría y ru- mian la palabra del Señor.
¿Y qué significa la pezuña partida? Que el justo ca- mina en este mundo y juntamente espera el siglo santo. Mirad cuán hermosamente legisló Moisés. 12. Mas ¿de dónde pudiera venirles a aquéllos entender y compren- der estas cosas? Mas nosotros, entendiendo, como es jus- to, los mandamientos, hablamos tal como quiso el Se- ñor; pues para que esto entendamos, circuncidó nues- tros oídos y corazones.
Los SÍMBOLOS DEL BAUTISMO Y DE LA CRUZ,
XI. Mas inquiramos si tuvo el Señor interés en manifestarnos anticipadamente algo acerca del agua y de la cruz. Ahora bien, acerca del agua se dice contra Israel cómo no habían de aceptar el bautismo, que trae la remisión de los pecados, sino que se construirían otros lavatorios para sí mismos. 2. Dice, en efecto, el profeta: Pásmate, oh cielo, y erícese aún más sobre esto la tierra: Dos males ha hecho mi pueblo: A mi me abandonaron, fuente de vida, y para sí se cavaron pozo de muerte. 3. ¿Acaso es una roca desierta mi monte santo de Sinai?
τῶν φοβουμένων τὸν κύριον, μετὰ τῶν μελετώντων ὃ ἔλαβον διάσταλμα ῥήματος ἐν τῇ καρδίᾳ, μετὰ τῶν λαλούντων τὰ δικαιώματα κυρίου χαὶ τηρούντων, μετὰ τῶν εἰδότων, ὅτι ἡ μελέτη ἐστὶν ἔργον εὐφροσύνης, καὶ ἀναμαρυκωμένων τὸν λόγον κυρίου. τί δὲ τὸ διχηλοῦν ; ὅτι ὁ δίκαιος χκαὶ ἐν τούτῳ τῷ κόσμῳ περιπατεῖ καὶ τὸν ἅγιον αἰῶνα ἐκδέχεται. βλέπετε, πῶς ἐνομοθέτησεν Μωυσῆς καλῶς. 12. ἀλλὰ πόθεν ἐκείνοις ταῦτα νοῆσαι Y συνιέναι ; ἡμεῖς δὲ δικαίως νοήσαντες τὰς ἐντολὰς λαλοῦμεν, ὡς ἠθέλησεν ὁ κύριος. διὰ τοῦτο περιέτεμεν τὰς ἀκοὰς ἡμῶν καὶ τὰς καρ- δίας, ἵνα συνιῶμεν ταῦτα. 7
ΧΙ. Ζητήσωμεν δέ, εἰ ἐμέλησεν τῷ κυρίῳ προφανερῶσαι περὶ τοῦ ὕδατος καὶ περὶ τοῦ σταυροῦ. περὶ μὲν τοῦ ὕδατος γέγραπται ἐπὶ τὸν Ἰσραήλ, πῶς τὸ βάπτισμα τὸ φέρον ἄφεσιν ἁμαρτιῶν οὐ μὴ προσδέξονται, ἀλλ᾽ ἑαυτοῖς οἰκοδομήσουσιν. 2. λέγει γὰρ ὁ προφήτης «[Ἔκστηθι οὐρανέ, καὶ ἐπὶ τούτῳ πλεῖον φριξάτω $ γῆ, ὅτι δύο καὶ πονηρὰ ἐποίησεν ὁ λαὸς οὗτος: ἐμὲ ἐγκατέλιπον, πηγὴν ζωῆς, καὶ ἑαυτοῖς ὥρυξαν βόθρον
θανάτου. 8. «Μὴ πέτρα ἔρημός ἐστιν τὸ ὄρος τὸ ἅγιόν μου Σινᾷ ; ἔσεσθε
15 Ter. 2, 12, 13. % Is. 16, 1, 2; Ps. 6%, 18. .
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Porque seréis como los polluelos de un ave, que se echan a volar cuando se les quita el nido.
4. Y otra vez dice el profeta: Yo mandaré delante de ti, y allanaré las montañas, y haré pedazos las puertas de bronce y añicos los cerrojos de hierro, y: te daré teso- ros sombríos, escondidos, invisibles, para que sepas que yo soy el Señor. Y: Habitará en la cueva elevada de la peña fuerte. 5. Y: El agua suya, fiel; veréis al rey con gloria y vuestra alma meditará el temor del Señor. 6. Y de nuevo dice en otro profeta: El que esto hiciere, será como árbol plantado a par de la corriente de las aguas, que dará su fruto a debido tiempo, y su hoja no caerá, y todo cuanto hiciere prosperará. 7. No así los impíos, no así, sino como el tamo, que esparce el viento de sobre la haz de la tierra. Por lo cual, no se levantarán los impíos en el juicio, ni los pecadores en el consejo de los justos; porque el Señor conoce el camino de los justos y perecerá el camino de los impíos. :
8. Daos cuenta cómo definió en uno el agua y la cruz. Pues lo que dice es esto: Bienaventurados quienes, habiendo puesto su confianza en la cruz, bajaron al agua; porque su recompensa dice que será en el tiempo debido. Entonces—dice—daré la paga. Lo que luego añade so- bre que las hojas no caerán significa que toda palabra que saliere de vuestra boca en fe y caridad, será para conversión y esperanza de muchos,
γὰρ ὡς πετεινοῦ νοσσοὶ ἀνιπτάμενοι νοσσιᾶς ἀφῃρημένοι.» 4. καὶ πάλιν λέγει ὁ προφήτης" « εγὼ πορεύσομαι ἔμπροσθέν σου καὶ ὄρη ὁμαλιῶ καὶ πύλας χαλκᾶς συντρίψω καὶ μοχλοὺς σιδηροῦς συνκλάσω, καὶ δώσω σοι θησαυροὺς σκοτεινούς, ἀποκρύφους, ἀοράτους, ἵνα γνῶσιν, ὅτι ἐγὼ κύριος ὁ θεός.» δ. καὶ’ «Κατοικήσεις ἐν ὕψη λῷ σπηλαίῳ πέτρας ἰσχυρᾶς, καὶ τὸ ὕδωρ αὐτοῦ πιστόν βασιλέα μετὰ δόξης ὄψεσθε, καὶ ἡ ψυχὴ ὑμῶν μελε- τήσει φόβον κυρίου.» 6. καὶ πάλιν ἐν ἄλλῳ προφήτῃ λέγει" «Καὶ ἔσται ὁ ταῦτα ποιῶν ὡς τὸ ξύλον τὸ πεφυτευμένον παρὰ τὰς διεξόδους τῶν ὑδά- τῶν, ὃ τὸν καρπὸν αὐτοῦ δώσει ἐν καιρῷ αὐτοῦ, καὶ τὸ φύλλον αὐτοῦ οὐκ ἀπορυήσεται, καὶ πάντα, ὅσα ἂν ποιῇ, κατευοδωθήσεται. 7. οὐχ οὕτως οἱ ἀσεβεῖς, οὐχ ρὕτως, ἀλλ᾽ ἢ ὡς ὁ χνοῦς, ὃν ἐκρίπτει ὁ ἄνεμος ἀπὸ προσώπου τῆς γῆς. διὰ τοῦτο οὐκ ἀναστήσονται ἀσεβεῖς ἐν κρίσει οὐδὲ ἁμαρτωλοὶ ἐν βουλῇ δικαίων, ὅτι γινώσκει κύριος ὁδὸν δικαίων, καὶ ὁδὸς ἀσεβῶν ἀπο- λεῖται.» 8. αἰσθάνεσθε, πῶς τὸ ὕδωρ καὶ τὸν σταυρὸν ἐπὶ τὸ αὐτὸ ὥρισεν: τοῦτο γὰρ Ayer μακάριοι, οἵ ἐπὶ τὸν σταυρὸν ἐλπίσαντες κατέβησαν εἰς τὸ ὕδωρ, ὅτι τὸν μὲν μισθὸν λέγει ἐν καιρῷ αὐτοῦ τότε, φησίν, ἀποδώσω. νῦν δὲ ὃ λέγει τὰ φύλλα οὐκ ἀπορυήσεται, τοῦτο Ayer: ὅτι πᾶν ῥῆμα, ὃ ἐὰν ἐξελεύσεται ἐξ ὑμῶν διὰ τοῦ στόματος ὑμῶν ἐν πίστει καὶ ἀγάπῃ,
2 Ts. 45, 2. 3; Ps. 106, 16. 5 Is. 33, 16-18. ¡Pas 1,58, 06
"ὃς ἂν φάγῃ ἐξ αὐτῶν, ζήσεται εἰς τὸν αἰῶνα.»
CARTA DE BERNABÉ 795
9. Además, otro profeta dice: Y era la tierra de Is- rael celebrada sobre toda. otra tierra. Lo que quiere de- cir: El Señor glorifica el vaso de su Espíritu. 10. ¿Qué dice seguidamente? Y el río fluia por la derecha y brota- ban de él henmosos árboles; y quien comiere de ellos vi- virá para siempre. 11. Esto quiere decir que nosotros ba- jamos al agua rebosando pecados y suciedad, y subimos
llevando fruto en nuestro corazón, es decir, con el temor ἡ
y la esperanza de Jesús en nuestro espíritu. Y el que co- miere de ellos, vivirá para siempre, quiere decir: quien escuchare, cuando se le hablan estas cosas, y las creyere, vivirá eternamente.
Los SÍMBOLOS O FIGURAS DE LA CRUZ.
XII. De nuevo igualmente define acerca de la cruz en otro profeta, que dice: ¿Y cuándo se cumplirán es- tas cosas? Dice el Señor: Cuando οἱ madero se incline y se levante y cuando del madero destilare sangre. Ahí tienes otra vez cómo se habla de la cruz y del que había de ser crucificado.
2. ¡Otra vez habla también en Moisés, en ocasión en que Israel era combatido por los extranjeros; y para re- cordarles que eran derrotados porque a causa de sus pe- cados habian sido entregados a la muerte, el Espíritu
ἔσται εἰς ἐπιστροφὴν καὶ ἐλπίδα πολλοῖς. 9. καὶ πάλιν ἕτερος προφήτης λέγει" «Καὶ ἣν ἡ γῆ τοῦ ᾿Ιακὼβ ἐπαινουμένη παρὰ πᾶσαν τὴν γῆν.» τοῦτο λέγει’ τὸ σκεῦος τοῦ πνεύματος αὐτοῦ δοξάζει. “10. εἶτα τί λέγει ; «Καὶ ἣν ποταμὸς ἕλκων ἐκ δεξιῶν, καὶ ἀνέβαινεν ἐξ αὐτοῦ δένδρα ὡραῖα" καὶ 11. τοῦτο λέγει, ὅτι ἡμεῖς μὲν καταβαίνομεν εἰς τὸ ὕδωρ γέμοντες ἁμαρτιῶν καὶ ῥύπου, καὶ ἀναβαίνο- μεν καρποφοροῦντες ἐν τῇ καρδίᾳ τὸν φόβον καὶ τὴν ἐλπίδα εἰς τὸν *Inoody ἐν τῷ πνεύματι ἔχοντες. Καὶ ὃς ἂν φάγῃ ἀπὸ τούτων, ζήσεται εἰς τὸν αἰῶνα, τοῦτο λέγει: ὃς ἄν, φησίν, ἀκούσῃ τούτων λαλουμένων καὶ πι- στεύσῃ, ζήσεται εἰς τὸν αἰῶνα.
XII. Ὁμοίως πάλιν περὶ τοῦ σταυροῦ ὁρίζει ἐν ἄλλῳ προφήτῃ λέ- γοντι «Καὶ πότε ταῦτα συντελεσθήσεται ; λέγει κύριος; “Ὅταν ξύλον κλιθῇ καὶ ἀναστῇ, καὶ ὅταν ἐκ ξύλου αἷμα στάξῃ.» ἔχεις πάλιν περὶ τοῦ σταυροῦ καὶ τοῦ σταυροῦσθαι μέλλοντος. 2. λέγει δὲ πάλιν τῷ Μωῦσῇ, πολεμουμένου τοῦ ᾿Ισραὴλ ὑπὸ τῶν ἀλλοφύλων, καὶ ἵνα ὑπομνήσῃ αὐτοὺς πολεμουμένους, ὅτι διὰ τὰς ἁμαρτίας αὐτῶν παρεδόθησαν εἰς θάνατον."
2 Mz. 20. 6; οὗ Soph. 3, 19. 3 Dz. 47, 1, 12,
12 IV Esdrae, 4. 33; 5, 5.
132 Ex, 17,85.
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inspira en el corazón de Moisés que fabricara una figu- ra de la cruz y del que había de sufrir en ella; pues si no confiaren—dice—en Él, serán derrotados para siem- pre. Coloca, pues, Moisés arma sobre arma en medio del campamento y, poniéndose más alto que todos los demás, extendía sus brazos. Y de esta manera vencía de nuevo Israel. Luego, cuando los bajaba, otra vez eran
: pasados a cuchillo. 3. ¿Para qué fin? Para que conocie-
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ran que no podían salvarse, si no confiaban en Él. 4. Y otra vez dice en otro profeta: Todo el día extendí mis manos a un pueblo incrédulo y que contradice mi cami- no justo,
5. Y otra vez, en ocasión que Israel también caía, fabrica Moisés una figura de Jesús, figura de cómo Él tenía que padecer, y Él, otrosi, vivificar, cuando ellos creían que había perecido en el signo. En efecto, el Se- ΠΟΙ hizo que les mordieran toda clase de serpientes, y morían de sus mordeduras; serpientes, justamente, pues la transgresión en Eva se debió a la serpiente, para con- vencerlos de que por su transgresión serían entregados a tribulación de muerte. 6. En resolución, Moisés, que había establecido por mandamiento: No tendréis imagen esculpida ni fundida para Dios vuestro, la fabrica él mismo para mostrar una figura de Jesús. Así, pues, man- da hacer Moisés una serpiente de bronce y la levanta gloriosamente y, a voz de pregón, convoca al pueblo. 7. Reunidos que estuvieron, suplicaban a Moisés que
λέγει εἰς τὴν καρδίαν Μωῦσέως τὸ πνεῦμα, ἵνα ποιήσῃ τύπον σταυροῦ καὶ τοῦ μέλλοντος πάσχειν, ὅτι, ἐὰν μή, φησίν, ἐλπίσωσιν ἐπ᾽ αὐτῷ, εἰς τὸν αἰῶνα πολεμηθήσονται. τίθησιν οὖν Μωῦσῆς Ev ἐφ᾽ ἕν ὅπλον ἐν μέσῳ τῆς πυγμῆς, καὶ σταθεὶς ὑψηλότερος πάντων ἐξέτεινεν τὰς χεῖρας, καὶ οὕτως
πάλιν ἐνίκα ὁ ᾿Ισραὴλ. εἶτα, ὁπόταν, καθεῖλεν, πάλιν ἐθανατοῦντο.᾽
8. πρὸς τί ; ἵνα γνῶσιν, ὅτι οὐ δύνανται σωθῆναι, ἐὰν μὴ ἐπ’ αὐτῷ ἐλπί- σωσιν. 4. καὶ πάλιν ἐν ἑτέρῳ προφήτῃ λέγει: «Ὅλην τὴν ἡμέραν ἐξεπέ- τασὰ τὰς χεῖράς μου πρὸς λαὸν ἀπειθοῦντα καὶ ἀντιλέγοντα ὁδῷ δικαίᾳ μου.» ὅ. πάλιν Μωῦσῆς ποιεῖ τύπον τοῦ ᾿Γησοῦ, ὅτι δεῖ, αὐτὸν παθεῖν, xal αὐτὸς ζωοποιήσει, ὃν δόξουσιν ἀπολωλεκέναι ἐν σημείῳ, πίπτοντος τοῦ ᾿Ισραῆλ. ἐποίησεν γὰρ κύριος πάντα ὄφιν δάκνειν αὐτούς, καὶ ἀπέ- Ovnoxov (ἐπειδὴ Y παράβασις διὰ τοῦ ὄφεως ἐν Edo ἐγένετο), ἵνα ἐλέγξῃ αὐτούς, ὅτι διὰ τὴν παράβασιν αὐτῶν εἰς θλῖψιν θανάτου παραδοθήσονται. 6. πέρας γέ τοι αὐτὸς Μωῦσῆς ἐντειλάμενος" «Οὐκ ἔσται οὔτε χωνευτὸν οὔτε γλυπτὸν εἰς θεὸν ὑμῖν», αὐτὸς ποιεῖ, ἵνα τύπον τοῦ ’Τησοῦ δείξῃ. ποιεῖ οὖν Μωυσῆς χαλκοῦν ὄφιν καὶ τίθησιν ἐνδόξως καὶ κηρύγματι καλεῖ τὸν λαόν. 7. ἐλθόντες οὖν ἐπὶ τὸ αὐτὸ ἐδέοντο Μωύσέως, ἵνα περὶ αὐτῶν
7 Is. 65, 2. 1 Num. 21, 6 85. 14 Dt, 27, 15.
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CARTA DE BERNABÉ 707
ofreciera oraciones por la curación de ellos. Y Moisés les respondió: Cuando alguno de vosotros—dice—fuere mor-
- dido, venga a la serpiente colocada sobre el madero y
confie con viva fe que ella, aun siendo muerta, puede darle la vida y al punto quedará sano.” Ahí tienes otra vez, en estos nuevos simbolos, la gloria de Jesús, pues todo está en Él y todo es para Él.
JOSUÉ, DAVID E ISAÍAs, TESTIGOS DE JESÚS.
8. ¿Qué dice, además, Moisés a Josué (o Jesús), hijo de Navé, profeta que era, después de ponerle este nom- bre, con el solo fin de que el pueblo oyera que el Padre lo pone todo patente acerca de su Hijo Jesús? 9. Diícele, pues, Moisés a Josué, hijo de Navé, después de ponerle este nombre, cuando lo mandó como explorador de la tierra: Toma un libro en tus manos y escribe lo que dice el Señor, a saber: que el Hijo de Dios arrancará de raíz, en los últimos días, a toda la casa de Amalec.
10. He aquí otra vez a Jesús, no como hijo del hom-
«bre, sino como hijo de Dios, si bien manifestado por
figura en la carne. Como quiera, pues, que habían de de- cir que Cristo es hijo de David, el mismo David, temién- dose y comprendiendo el extravío de los pecadores, pro- fetiza y dice: Dijo el Señor a mi Señor: Siéntate a mi de- recha, hasta que ponga a tus enemigos por escabel de
ἀνενέγκῃ δέησιν περὶ τῆς ἰάσεως αὐτῶν, εἶπεν δὲ πρὸς αὐτοὺς Μωῦσῆς «Ὅταν, φησίν, δηχθῇ τις ὑμῶν, ἐλθέτω ἐπὶ τὸν ὄφιν τὸν ἐπὶ τοῦ ξύλου ἐπικείμενον καὶ ἐλπισάτω πιστεύσας, ὅτι αὐτὸς ὧν νεχρὸς δύναται ζωο- ποιῆσαι, καὶ παραχρῆμα σωθήσεται.» καὶ οὕτως ἐποίουν. ἔχεις πάλιν καὶ ἐν τούτοις τὴν δόξαν τοῦ ᾿Τησοῦ, ὅτι ἐν αὐτῷ πάντα χαὶ εἰς αὐτόν. 8. τί λέγει πάλιν Movo%e ᾿Ιησοῦ, υἱῷ Ναυή, ἐπιθεὶς αὐτῷ . τοῦτο τὸ ὄνομα, ὄντι προφήτῃ, ἵνα μόνον ἀκούσῃ πᾶς ὁ λαός, ὅτι πάντα ὁ πατὴρ φανεροῖ περὶ τοῦ υἱοῦ ᾿Ιησοῦ ; 9. λέγει οὖν Μωύσῆς ᾿Ιησοῦ, υἱῷ Ναυή, ἐπιθεὶς τοῦτο τὸ ὄνομα, ὁπότε ἔπεμψεν αὐτὸν κατάσκοπον τῆς γῆς" «Λάβε βιβλίον εἰς τὰς χεῖράς σου καὶ γράψον, ἃ λέγει κύριος, ὅτι ἐκκόψει ἐκ ῥιζῶν τὸν olxov πάντα τοῦ ᾿Αμαλὴκ ὁ υἱὸς τοῦ θεοῦ ἐπ᾽’ ἐσχάτων τῶν ἡμερῶν.» 10. ἴδε πάλιν ᾿Τησοῦς, οὐχὶ υἱὸς ἀνθρώπου, ἀλλὰ υἱὸς τοῦ θεοῦ, τύπῳ δὲ ἐν σαρκὶ φανερωθείς, ἐπεὶ οὖν μέλλουσιν λέγειν, ὅτι ὁ Χριστὸς υἱός ἐστιν Δαυίδ, αὐτὸς προφητεύει Δαυίδ, φοβούμενος καὶ συνίων τὴν πλάνην τῶν ἁμαρτωλῶν’ «ὐἷπεν ὁ κύριος τῷ κυρίῳ μου᾽͵ Κάθου ἐκ δεξιῶν
2 Num, 21, 8, 9. 9 Ter, 43, 2; 14; Ex, 17, 14, 16. 1 Ps, 109, 1. ε
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tus pies. 11. Y a su vez, Isaías dice de esta manera: Dijo el Señor a mi Ungido Señor, a quien yo tomé de la dies-
tra, para que delante de Εἰ obedezcan las naciones, y rom- -
peré la fuerza de los reyes. Mira cómo David le llama Señor y no le llama hijo.
EL PUEBLO CRISTIANO, MENOR Y SEGUNDOGÉNITO, HEREDERO DEL TESTAMENTO.
XIII. Mas veamos si es este pueblo o es el prime- ro el que hereda, o si el Testamento nos pertenece a nosotros o a ellos. 2, Escuchad, pues, lo que sobre el pue- blo cuenta la Escritura: Rogaba Isaac por Rebeca, su mujer, pues era estéril, y concibió. Luego: Salió Rebeca a consultar al Señor, y dijole el Señor: Dos naciones hay en tu vientre y dos pueblos en tu seno, y un pueblo so- brepujará a otro pueblo y el mayor servirá al menor. 3. Debéis percataros de quién es Isaac y quién Rebeca y por quiénes da a entender la Escritura que este pue- blo es mayor que aquél.
Y más claramente todavía habla Jacob en otra profecía a José, diciéndole: He aquí que no me defraudó el Señor de tu vista; tráeme acá tus hijos para bende- cirlos. 5. Y llevó José a Efraín y Manasés, queriendo que
μου, ἕως ἂν θῶ τοὺς ἐχθρούς σου ὑποπόδιον τῶν ποδῶν σου.» 11. καὶ πάλιν λέγει οὕτως Ἡσαΐας: «Εἶπεν κύριος τῷ Χριστῷ μου κυρίῳ, οὗ ἐκράτησα τῆς δεξιᾶς αὐτοῦ, ἐπακοῦσαι ἔμπροσθεν αὐτοῦ ἔθνη, καὶ ἰσχὺν PR διαρρήξω.» ἴδε, πῶς Δαυὶδ λέγει αὐτὸν κύριον, καὶ υἱὸν οὐ ἐγει.
ΧΙΠῚ. Ἴδωμεν δέ, εἰ οὗτος ὁ λαὸς κληρονομεῖ ἢ ὁ πρῶτος, καὶ εἰ ἡ διαθήκη. εἰς. ἡμᾶς ἣ εἰς ἐκείνους. 2. ἀκούσατε οὖν περὶ τοῦ λαοῦ τί λέγει ἡ γραφή" «ἘΠ δεῖτο δὲ “Ἰσαὰκ περὶ Ῥεβεκκας τῆς γυναικὸς αὐτοῦ,
e
. ὅτι στεῖρα Tv" καὶ συνέλαβεν.» εἶτα᾽ «Καὶ ἐξῆλθεν Ρεβέκκα. πυθέσθαι
παρὰ κυρίου, καὶ εἶπεν κύριος πρὸς αὐτήν᾽ Δύο ἔθνη ἐν τῇ γαστρί σου καὶ δύο λαοὶ ἐν τῇ κοιλίᾳ σου, καὶ λαὸς λαοῦ ὑπερέξει καὶ ὁ μείζων δουλεύσει τῷ ἐλάσσονι.» 3. αἰσθάνεσθαι ὀφείλετε, τίς ὁ ᾿Ισαὰκ καὶ τίς y Ῥεβέκκα, xal ἐπὶ τίνων δέδειχεν, ὅτι μείζων ὁ λαὸς οὗτος ἢ ἐκεῖνος. 4. καὶ ἐν ἄλλῃ προφητείᾳ λέγει φανερώτερον ὁ ᾿Ιακὼβ πρὸς ᾿Ιωσὴφ τὸν υἱὸν αὐτοῦ, "λέγων᾽. ¿ISod, οὐκ ἐστέρησέν με κύριος τοῦ προσώπου σου; προσάγαγέ μοι τοὺς υἱούς σου, ἵνα εὐλογήσω αὐτούς.» 5. καὶ προσήγαγεν ᾿Εἰφραὶμ καὶ Μανασσῆ, τὸν Μανασσῆ θέλων ἵνα εὐλογηθῇ, ὅτι πρεσβύτερος ἦν ὁ
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ΣῚΡ, 4, Hi. 8 Gn. 25, 21. 2 Gn, 25, 22-23; cf, Rom. 9, 10-12. 12 Gn, 48, 11.
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fuera bendecido Manasés, pues era el mayor; y, en efec- to, José le puso a la derecha de su padre Jacob. Mas Ja- cob vió en espiritu la figura del pueblo por venir. ¿Y qué dice la Escritura? Y mudó Jacob de sitio sus ma- nos y puso su derecha sobre la cabeza de Efrain, el se- gundo y más joven, y le bendijo, y dijo José a Jacob: Cambia tu diestra sobre la cabeza de Manasés, pues es mi primogénito. Y respondió Jacob a José: Lo sé, hijo, lo sé; mas el mayor servirá al menor. Sin embargo, tam- bién estotro será bendecido. 6. Mirad por quién puso que este pueblo es el primero y el heredero de la Alian- za. 7. Ahora bien, si, sobre lo dicho, también nos lo re- cordó por medio de Abraham, no tenemos ya más que pedir en orden al acabamiento y perfección de nuestro conocimiento. ¿Qué le dice, pues, el Señor a Abraham cuando, habiendo sido el único en creer, le fué contado a justicia? Mira que te he puesto a ti, Abraham, por pa- dre de las naciones que han de creer en Dios por pre- pucio..
LA NUEVA ALIANZA POR LA REDENCIÓN DE JESÚS.
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XIV. ¡Muy bien! Mas inquiramos si les dió la Alianza que juró a sus padres daría al pueblo. Diósela, ciertamente; mas ellos, por sus pecados, no se hicieron dignos de recibirla. 2. Dice, efectivamente, el profeta: Y
γὰρ ᾿Ιωσὴφ προσήγαγεν εἰς τὴν δεξιὰν χεῖρα τοῦ πατρὸς ᾿Ιχκώβ. εἶδεν δὲ ᾿Ιακὼβ τύπον τῷ πνεύματι τοῦ λαοῦ τοῦ μεταξύ. καὶ τί λέγει ; «Καὶ ἐποίησεν ᾿Ιακὼβ ἐναλλὰξ τὰς χεῖρας αὐτοῦ καὶ ἐπέθηκεν τὴν δεξιὰν ἐπὶ τὴν κεφαλὴν ᾿ἰφραίμ, τοῦ δευτέρου καὶ νεωτέρου, καὶ εὐλόγησεν αὐτόν. καὶ εἶπεν ᾿Ιωσὴφ πρὸς ᾿Ιακώβ᾽ Μετάθες σοὺ τὴν δεξιὰν ἐπὶ τὴν κεφαλὴν Μανασσῆ, ὅτι πρωτότοκός μου υἱός ἐστιν. καὶ εἶπεν ᾿Ιακὼβ πρὸς ᾿Ιωσήφ᾽ Οἶδα, τέκνον, οἶδα’ ¿AN ὁ μείζων δουλεύσει τῷ ἐλάσσονι, καὶ οὗτος δὲ εὐλογηθήσεται.» 6. βλέπετε, ἐπὶ τίνων τέθεικεν, τὸν λαὸν τοῦτον εἶναι πρῶτον καὶ τῆς διαθήκης κληρονόμον. 7. εἰ οὖν ἔτι καὶ διὰ τοῦ ᾿Αβραὰμ, ἐμνήσθη, ἀπέχομεν τὸ τέλειον τῆς γνώσεως ἡμῶν. τί οὖν λέγει τῷ ᾿Αβραάμ, ὅτε μόνος πιστεύσας ἐτέθη εἰς δικαιοσύνην ; «Ἰδού, τέθεικά σε, ᾿Αβραάμ, πατέρα ἐθνῶν τῶν πιστευόντων δι᾽ ἀκροβυστίας τῷ θεῷ.»
XIV. Ναί. ἀλλὰ ἴδωμεν, εἰ Y διαθήρκη, ἣν ὥμοσεν τοῖς πατράσιν δοῦναι τῷ λαῷ, εἰ δέδωκεν, ζητῶμεν. δέδωκεν: αὐτοὶ δὲ οὐκ ἐγένοντο ἄξιοι λαβεῖν διὰ τὰς ἁμαρτίας αὐτῶν. 2. λέγει γὰρ ὁ προφήτης" «Καὶ ἦν Μωύσῆς νηστεύων ἐν ὄρει Σινᾶ, τοῦ λαβεῖν τὴν διαθήρκην κυρίου πρὸς
2 Gn. 48, 13-19. 1 Gn, 17, 4, 5; cf. Rom. 4, 10-12, 15 Ex. 24, 15: 31, 18,
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estuvo Moisés ayunando en el monte Sinaí durante cua- renta días y cuarenta noches para recibir la Alianza del Señor. Y recibió Moisés de parte del Señor las dos tablas escritas por el dedo de la mano del Señor en espíritu. Y tomándolas Moisés, estaba para bajárselas al pueblo. 3. Y dijo el Señor a Moisés: Moisés, Moisés, baja a toda prisa, pues ha prevaricado tu pueblo, que sacaste de la tierra de Egipto. Y entendió Moisés que se había otra vez fa- bricado imágenes de fundición y arrojó de sus manos las tablas, y se hicieron pedazos las tablas del Testamento del Señor.
4. Moisés, pues, recibió la Alianza; mas ellos no se hicieron dignos. Ahora bien ¿cómo la recibimos nosotros? Aprendedlo: Moisés la recibió como siervo que era; mas a nosotros nos la dió el Señor en persona para hacernos, habiendo sufrido por nosotros, pueblo de su herencia. 5. Manifestóse, por una parte, para que aquellos llega- sen al colmo de sus pecados, y nosotros, por otra, reci- biéramos la Alianza por medio del Señor Jesús, que la hereda; de Jesús, digo, que fué aparejado para que, apa- reciendo Él en persona y redimido que hubiera de las ti- nieblas nuestros corazones, consumidos que estaban por la muerte y entregados al extravío de la iniquidad, esta- bleciera una Alianza entre nosotros por su palabra.
6. En efecto, escrito está cómo el Padre le pone mandamiento de que, redimido que nos hubiere a nos- otros de las tinieblas, se prepare para sí un pueblo santo. 7. Dice, pues, el profeta: Yo, el Señor Dios tuyo, te llamé
τὸν λαόν, ἡμέρας τεσσεράκοντα καὶ νύκτας τεσσεράκοντα. καὶ ἔλαβεν
Μωυύυσῆς παρὰ κυρίου τὰς δύο πλάκας τὰς γεγραμμένας τῷ δακτύλῳ τῆς,
χειρὸς κυρίου ἐν πνεύματι.» καὶ λαβὼν Motos κατέφερεν πρὸς τὸν λαὸν δοῦναι. 3. καὶ εἶπεν κύριος πρὸς Μωυσῆν: «Μωυσῇ Μωῦσῆ, κατάβηθι τὸ τάχος, ὅτι ὁ λαός σου, ὃν ἐξήγαγες ἐκ γῆς Αἰγύπτου, ἠνόμησεν. καὶ συνῆκεν Moore, ὅτι ἐποίησαν ἑαυτοῖς πάλιν χωνεύματα, καὶ ἔρριψεν ἐκ τῶν χειρῶν τὰς πλάκας, καὶ συνετρίβησαν αἱ πλάκες τῆς διαθήκης κυρίου.» 4. Μωυσῆς μὲν ἔλαβεν, αὐτοὶ δὲ οὐκ ἐγένοντο ἄξιοι. πῶς δὲ ἡμεῖς ἐλά- βομεν, μάθετε. Μωῦσῆς θεράπων ὧν ἔλαβεν, αὐτὸς δὲ ὁ κύριος ἡμῖν ἔδωκεν εἰς λαὸν κληρονομίας, δι’ ἡμᾶς ὑπομείνας. ὅ. ἐφανερώθη δὲ, ἵνα κἀκεῖνοι τελειωθῶσιν τοῖς ἁμαρτήμασιν, καὶ ἡμεῖς διὰ τοῦ κληρονομοῦν- τος διαθήκην κυρίου ᾿Τησοῦ λάβωμεν, ὃς εἰς τοῦτο ἡτοιμάσθη, ἵνα αὐτὸς φανείς, τὰς ἤδη δεδαπανημένας ἡμῶν καρδίας τῷ θανάτῳ καὶ παραδεδο- μένας τῇ τῆς πλάνης ἀνομίᾳ λυτρωσάμενος ἐκ τοῦ σκότους, διάθηται ἐν ἡμῖν διαθήκην λόγῳ. 6. γέγραπται γάρ, πῶς αὐτῷ ὁ πατὴρ ἐντέλλεται, λυτρωσάμενον ἡμᾶς ἐκ τοῦ σκότους ἑτοιμάσαι ἑαυτῷ λαὸν ἅγιον. 7. λέγει
1 Ex. 82, 7-19; Dt. 9, 12-17.
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en justicia y te tomaré de tu mano y te fortaleceré; y te di para Alianza de un linaje y por luz de las naciones, para abrir los ojos de los ciegos y sacar de sus cadenas a los trabados y de la casa de la custodia a los 'que se sientan entre tinieblas. Conozcamos, pues, de dónde fui- mos rescatados.
8. Otra vez dice el profeta: Mira que te he puesto por luz de las naciones, para que tú seas salvación hasta los confines de la tierra. Así dice el Señor, el Dios que te ha rescatado.
9. Y de nuevo dice el profeta:
El Espíritu del Señor sobre mi, / ¡por lo cual me ha ungido, / para llevar a los humildes la buena noticia de la gracia; / me ha enviado a sanar a los triturados de co- razón, / a pregonar a los cautivos la libertad / y a los ciegos la recuperación de la vista, / a proclamar el año del Señor aceptable, / el día de la recompensa, / a con- solar a todos los que están tristes.
LA VERDADERA SANTIFICACIÓN DEL SÁBADO.
XV. Pasando a otro punto, también acerca del sá- bado, se escribe en el Decálogo, es decir, en las diez pa- labras que habló Dios en el monte Sinaí a Moisés cara a cara: Y santificad el sábado del Señor con manos lim- pias y corazón puro. 2. Y en otro lugar dice: Si mis hijos guardaren el sábado, entonces pondré sobre ellos mi mi-
οὖν ὁ προφήτης ¿Eyó κύριος, ὁ θεός σου, ἐκάλεσά σε ἐν δικαιοσύνῃ καὶ κρατήσω τῆς χειρός σοὺ καὶ ἐνισχύσω σε, καὶ ἔδωκά σε εἰς διαθήκην χένους, εἰς φῶς ἐθνῶν, ἀνοῖξαι ὀφθαλμοὺς τυφλῶν καὶ ἐξαγαγεῖν ἐκ δεσ- υῶν πεπεδημένους καὶ ἐξ οἴκου φυλακῆς καθημένους ἐν σκότει.» γινώ- σχομεν οὖν, πόθεν ἐλυτρώθημεν. 8. πάλιν ὁ προφήτης λέγει «1806, τέθεικά σε εἰς φῶς ἐθνῶν, τοῦ εἶναί σε εἰς σωτηρίαν ἕως ἐσχάτου τῆς γῆς, οὕτως λέγει κύριος ὁ λυτρωσάμενός σε θεός.» 9. καὶ πάλιν ὁ προφήτης χέγει’ «Ilvedua κυρίου ἐπ᾽ ἐμέ, οὗ εἵνεκεν ἔχρισέν με εὐαγγελίσασθαι ταπεινοῖς χάριν, ἀπέσταλκέν με ἰάσασθαι τοὺς συντετριμμένους τὴν καρ- δίαν, κηρῦξαι αἰχμαλώτοις ἄφεσιν καὶ τυφλοῖς ἀνάβ λεφιν, καλέσαι ἐνιαυτὸν κυρίου δεκτὸν καὶ ἡμέραν ἀνταποδόσεως, παρακαλέσαι πάντας τοὺς πεν- θοῦντας.»
XV. Ἔτι οὖν καὶ περὶ τοῦ σαββάτόυ γέγραπται ἐν τοῖς δέκα λόγοις, ἐν οἷς ἐλάλησεν ἐν τῷ ὄρει Σινὰ πρὸς Maio κατὰ πρόσωπον: «Καὶ
13 sí ” - ἁγιάσατε τὸ σάββατον κυρίου χερσὶν καθαραῖς καὶ καρδίᾳ καθαρᾷ.» 2. καὶ.
z £ ἐν ἑτέρῳ λέγει" ¿Exv φυλάξωσιν ol υἱοί μου τὸ σάββατον, τότε ἐπιθήσω
1 Is, 42, 6, 7. 5 Is, 49, 6, 7. 8 Is. 61, Y, 2; ef. Lc 4, 18, 19.
1 Ex. 20, 8; Dt. 5, 12. 16 ler, 17, 24, 25; cf, Ex. 31, 13-17; 15, 44, 3.
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sericordia. 3. Del sábado habla al principio de la crea- ción: E hizo Dios en seis días las obras de sus manos y acabólas en el día séptimo, y descansó en él y lo santificó.
4. Atended, hijos, qué quiere decir lo de: Acabólos en seís días. Esto significa que en seis mil años consu- mará todas las cosas el Señor, pues un día es para Él mil años. Lo cual, Él mismo lo atestigua, diciendo: He aquí que el día del Señor será como mil años. Por lo tan- to, hijos, en seis días, es decir, en los seis mil años, se consumarán todas las cosas.
5. Y descansó en el día séptimo, Esto quiere decir: Cuando venga su hijo y destruya el siglo del inicuo y juz- gue a los impíos y mudare el sol, la luna y las estre- llas, entonces descansará de verdad en el día séptimo.
6. Y por contera dice: Lo santificarás con manos limpias y corazón puro. Ahora, pues, si pensamos que pueda nadie santificar, sin ser puro de corazón, el día que santificó Dios mismo, nos equivocamos de todo en todo. 7. Consiguientemente, entonces por nuestro descan- so lo santificaremos de verdad, cuando, justificados nos- otros mismos y en posesión ya de la promesa, seremos capaces de santificarlo; es decir, cuando ya no exista la iniquidad, sino que nos hayamos vuelto todos nuevos por el Señor, entonces, sí, santificados primero nosotros, po- dremos santificar el día séptimo.
τὸ ἔλεός μου ἐπ’ αὐτούς.» 3. τὸ σάββατον λέγει ἐν ἀρχῇ τῆς κτίσεως" «Καὶ ἐποίησεν ὁ θεὸς ἐν ἕξ ἡμέραις τὰ ἔργα τῶν χειρῶν αὐτοῦ, καὶ συνετέ- λεσεν ἐν τῇ ἡμέρᾳ τῇ ἑβδόμῃ καὶ κατέπαυσεν ἐν αὐτῇ καὶ ἡγίασεν αὐτήν.» 4. προσέχετε, τέκνα, τί λέγει τὸ συνετέλεσεν ἐν ἕξ ἡμέραις. τοῦτο λέγει; ὅτι ἐν ἑξακισχιλίοις ἔτεσιν συντελέσει κύριος τὰ σύμπαντα᾽ Y γὰρ ἡμέρα παρ’ αὐτῷ σημαίνει χίλια ἔτη. αὐτὸς δέ μοι μαρτυρεῖ λέγων «Ἰδού,
᾿ ἡμέρα κυρίου ἔσται ὡς χίλια ἔτη.» οὐκοῦν, τέκνα, ἐν ἐξ ἡμέραις, ἐν τοῖς
ἑξακισχιλίοις ἔτεσιν συντελεσθήσεται τὰ σύμπαντα. ὅ. Καὶ κατέπαυσεν τῇ ἡμέρᾳ τῇ ἑβδόμῃ. τοῦτο Aye: ὅταν ἐλθὼν ὁ υἱὸς αὐτοῦ καταργήσει τὸν καιρὸν τοῦ ἀνόμου καὶ κρινεῖ τοὺς ἀσεβεῖς καὶ ἀλλάξει τὸν ἥλιον καὶ τὴν σελήνην καὶ τοὺς ἀστέρας, τότε καλῶς καταπαύσεται ἐν τῇ ἡμέρᾳ
᾿ τῇ ἑβδόμῃ. 6. πέρας γέ τοι λέγει" « Αγιάσεις αὐτὴν χερσὶν καθαραῖς καὶ
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χαρδίᾳ καθαρᾷ.» el οὖν ἣν ὁ θεὸς ἡμέραν ἡγίασεν νῦν τις δύναται ἁγιάσαι εἰ μὴ χαθαρὸς ὧν τῇ καρδίᾳ, ἐν πᾶσιν κεπλανήμεθα. 7. ἴδε, ὅτι ἄρα τότε κα- Me καταπαυόμενοι ἁγιάσομεν αὐτήν, ὅτε δυνησόμεθα αὐτοὶ δικαιωθέντες καὶ ἀπολαβόντες τὴν ἐπαγγελίαν, μηκέτι οὔσης τῆς ἀνομίας, καινῶν δὲ
᾿γεγονότων πάντων ὑπὸ κυρίου: τότε δυνησόμεθα αὐτὴν ἁγιάσαι, αὐτοὶ
2 Gn, 2, 2, 8. c Ps, 89, 4; 2 Petr. 3, 8. 12 Ex. 20, 8,
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8. Por último, les dice: Vuestros novilunios y vues- tros sábados no los aguanto. Mirad cómo dice: No me son aceptos vuestros sábados de ahora, sino el que yo he hecho, aquél en que, haciendo descansar todas las cosas,
haré el principio de un día octavo, es decir, el principio .
de otro mundo. 9. Por eso justamente nosotros celebra- mos también el día octavo con regocijo, por ser día en que Jesús resucitó de entre los muertos y, después de manifestado, subió a los cielos.
EL ALMA DEL CRISTIANO, VERDADERO TEMPLO DE DIOS.
XVI. Quiero también hablaros acerca del templo, cómo extraviados los miserables confiaron en el edi- ficio y no en su Dios que los creó, como si aquél fuera la casa de Dios. 2. Pues, poco más o menos como los gentiles, le consagraron en el templo. Mas ¿cómo habla el Señor destruyéndolo? Aprendedlo: ¿Quién midió el cielo con el palmo y la tierra con el pulgar? ¿No he sido yo?—dice el Señor—. El cielo es mi trono y la tierra es- cabel de mis pies: ¿Qué casa es ésa que me vais a edi- ficar o cuál es el lugar de mi descanso? Luego ya os dais cuenta de que su esperanza es vana.
3. Y por remate, otra vez les dice: He aquí que los que han destruido este templo, ellos mismos lo edifica- rán. 4. Así está sucediendo, pues por haberse ellos suble-
ἁγιασθέντες πρῶτον. 8. πέρας γέ τοι λέγει αὐτοῖς" «Τὰς νεομηνίας ὑμῶν καὶ τὰ σάββατα οὐκ ἀνέχομαι.» ὁρᾶτε, πῶς Aye" οὐ τὰ νῦν σάββατα ἐμοὶ δεκτά, ἀλλὰ ὃ πεποίηκα, ἐν ᾧ καταπαύσας τὰ πάντα ἀρχὴν ἡμέρας ὀγδόης ποιήσω, 8 ἐστιν ἄλλου κόσμου ἀρχήν. 9. διὸ καὶ ἄγομεν τὴν ἡμέραν. τὴν ὀγδόην εἰς εὐφροσύνην, ἐν Y καὶ ὁ ᾿Τησοῦς ἀνέστη ἐκ νεκρῶν καὶ φανερωθεὶς ἀνέβη εἰς οὐρανούς. ον
XVI Ἔτι δὲ καὶ περὶ τοῦ ναοῦ ἐρῶ ὑμῖν, ὡς πλανώμενοι οἱ τὰ- λαίπωροι εἰς τὴν οἰκοδομὴν ἤλπισαν, καὶ οὐκ ἐπὶ τὸν θεὸν αὐτῶν τὸν ποιήσαντα αὐτούς, ὡς ὄντα οἶκον θεοῦ. 2. σχεδὸν γὰρ ὡς τὰ ἔθνη ἀφιέ- ρῶσαν αὐτὸν ἐν τῷ ναῷ. ἀλλὰ πῶς λέγει κύριος καταργῶν αὐτόν, μάθετε" «Τίς ἐμέτρησεν τὸν οὐρανὸν σπιθαμ Y τὴν γῆν δρακί; οὐκ ἐγώ ; λέγει κύριος “O οὐρανός μοι θρόνος, ἣ δὲ γῇ ὑποπόδιον τῶν ποδῶν μου’ ποῖον οἶκον οἰκοδομήσετέ μοι, Y τίς τόπος τῆς καταπαύσεώς μου :» ἐγνώκατε, ὅτι ματαία ἣ ἐλπὶς αὐτῶν. 3. πέρας γέ τοι πάλιν λέγει᾽ (Ἰδού, οἱ καθε- λόντες τὸν ναὸν τοῦτον αὐτοὶ αὐτὸν οἰκοδομήσουσιν.» 4. γίνεται. διὰ γὰρ
. τὸ πολεμεῖν αὐτοὺς καθῃρέθη ὑπὸ τῶν ἐχθρῶν: νῦν καὶ αὐτοὶ οἱ τῶν
1 15. 1, 13. 1 Is, 40, 12; cf. Act. 7, 49; Is, 66, 1. 14 Is, 49, 17.
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vado, fué derribado el templo por sus enemigos, y ahora hasta los mismos siervos de sus enemigos lo van a recons- truir. 5, Además, ya estaba manifiesto cómo la ciudad, el templo y el pueblo de Israel había de ser entregado. Dice, en efecto, la Escritura: Y sucederá en los últimos días, Y entregará el Señor las ovejas del rebaño y su majada y su torre a la destrucción. Y conforme habló el Señor, así sucedió. ( τ
6. Pues inquiramos si existe un templo de Dios: Existe, ciertamente, allí donde Él mismo dice que lo ha de hacer y perfeccionar, Está, efectivamente, escrito: Y será, cumplida la semana, que se edificará el templo de Dios gloriosamente en el nombre del Señor.
7. Hallo, pues, que existe un templo. ¿Cómo se edi- ficará en el nombre del Señor? Aprendedlo. Antes de creer nosotros en Dios, la morada de nuestro corazón era corruptible y flaca, como templo verdaderamente edi- ficado a mano, pues estaba llena de idolatría y era casa de demonios, porque no haciamos sino cuanto era con- trario a Dios. 8. Mas se edificará en el nombre del Señor. Atended a que el templo del Señor se edifique gloriosa- mente. ¿De qué manera? Aprendedlo. Después de recibi- do el perdón de los pecados, y por nuestra esperanza en el Nombre, fuimos hechos nuevos, creados otra vez des- de el principio. Por lo cual, Dios habita verdaderamente en nosotros, en la morada de nuestro corazón. 9. ¿De
ἐχθρῶν ὑπηρέται ἀνοικοδομήσουσιν αὐτόν. 5. πάλιν ὡς ἔμελλεν % πόλις καὶ ὁ ναὸς καὶ ὁ λαὸς ᾿Ισραὴλ παραδίδοσθαι, ἐφανερώθη. λέγει γὰρ $ γραφή; «Καὶ ἔσται ἐπ’ ἐσχάτων τῶν ἡμερῶν, καὶ παραδώσει κύριος τὰ πρόβατα τῆς νομῆς καὶ τὴν μάνδραν καὶ πύργον αὐτῶν εἰς καταφθοράν». καὶ ἐγένετο καθ’ ἃ ἐλάλησεν κύριος. 6. ζητήσωμεν δέ, εἰ ἔστιν ναὸς θεοῦ. ἔστιν, ὅπου αὐτὸς λέγει ποιεῖν καὶ καταρτίζειν. γέγραπται γάρ᾽ «Καὶ ἔσται, τῆς ἑβδομάδος συντελουμένης οἰκοδομηθήσεται ναὸς θεοῦ ἐνδόξως ἐπὶ τῷ ὀνόματι κυρίου.» 7. εὑρίσκω οὖν, ὅτι ἔστιν ναός. πῶς οὖν οἰκοδομηθήσεται ἐπὶ τῷ ὀνόματι κυρίου, μάθετε. πρὸ τοῦ ἡμᾶς πιστεῦσαι τῷ θεῷ ἣν ἡμῶν τὸ κατοικητήριον τῆς καρδίας φθαρτὸν καὶ ἀσθενές, ὡς ἀληθῶς οἰκοδομητὸς ναὸς διὰ χειρός, ὅτι ἣν πλήρης μὲν εἰδω- λολατρείας καὶ ἣν οἶκος δαιμονίων διὰ τὸ ποιεῖν, ὅσα ἦν ἐναντία τῷ θεῷ. 8. Οἰκοδομηθήσεται δὲ ἐπὶ τῷ ὀνόματι κυρίου. προσέχετε δέ, ἵνα ὁ ναὸς τοῦ κυρίου ἐνδόξως οἰκοδομηθῇ. πῶς, μάθετε. λαβόντες τὴν ἄφεσιν τῶν ἁμαρτιῶν καὶ ἐλπίσαντες ἐπὶ τὸ ὄνομα ἐγενόμεθα καινοί, πάλιν ἐξ ἀρχῆς κτιζόμενοι: διὸ ἐν τῷ κατοικητηρίῳ ἡμῶν ἀληθῶς ὁ θεὸς κατοικεῖ
ἐν ἡμῖν. 9. πῶς ; ὁ λόγος αὐτοῦ τῆς πίστως, ἡ κλῆσις αὐτοῦ τῆς ἐπαγ- ᾿
3 Henoch, 89, 56; 66, 67. ᾿ ᾿ 1 Dn. 9, 24-27 (3); cf. Henoch, 91, 13; Tob. 14, 5; 1 Rey. 7, 19,
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qué manera? Porque en nosotros mora la palabra de su fe, el llamamiento de su promesa, la sabiduría de- sus justificaciones, los mandamientos de su doctrina; pro- fetizando Él mismo en nosotros, morando Él en persona dentro de nosotros, abriéndonos la puerta del templo, es decir, nuestra boca; dándonos penitencia, nos introduce a nosotros, que estábamos esclavizados por la muerte, en el templo incorruptible. 10. Y es así que quien desea sal- varse no mira a un hombre, sino al que mora y habla dentro de sí, maravillado de no haber oído jamás antes las palabras de la boca de quien hablaba y no tener él siquiera deseo de escucharle. Este es templo espiritual que se edifica para el Señor.
RECAPITULACIÓN.
XVII. En cuanto cabía en lo posible y sencillo ma- nifestároslo, mi alma confía que por mi deseo nada he omitido de cuanto atañe a vuestra salvación. 2. En efecto, si os escribo acerca de lo presente o de lo por venir, me temo no me entendáis, por ser cosas envuel- tas en parábolas. Y de esto basta.
Los DOS CAMINOS,
XVIM. Pues pasemos también ἃ otro género de co- nocimiento y doctrina. Dos caminos hay de doctrina y de potestad, el camino de la luz y el camino de las ti- nieblas. Ahora bien, grande es la diferencia que hay en- tre los dos caminos. Porque sobre el uno están aposta- dos los ángeles de Dios, portadores de luz; sobre el otro,
γελίας, ἣ σοφία τῶν δικαιωμάτων, ad ἐντολαὶ τῆς διδαχῆς, αὐτὸς ἐν ἡμῖν προφητεύων, αὐτὸς ἐν ἡμῖν κατοικῶν, τοὺς τῷ θανάτῳ. δεδουλωμένους ἀνοίγων ἡμῖν τὴν θύραν τοῦ ναοῦ, 8 ἐστιν στόμα, μετάνοιαν. διδοὺς ἡμῖν, εἰσάγει εἰς τὸν ἄφθαρτον ναόν. 10. ὁ γὰρ ποθῶν σωθῆναι βλέπει odx εἰς τὸν ἄνθρωπον, ἀλλ᾽ εἰς τὸν ἐν αὐτῷ κατοικοῦντα καὶ λαλοῦντα, ἐπ᾽ αὐτῷ ἐχπλησσόμενος, ἐπὶ τῷ μηδέποτε μήτε τοῦ λέγοντος τὰ ῥήματα ἀκηκοέναι ἐκ τοῦ στόματος μήτε αὐτός ποτε ἐπιτεθυμηκέναι ἀκούειν. τοῦτό ἐστιν πνευματικὸς ναὸς οἰκοδομούμενος τῷ κυρίῳ. :
XVIL "Eg' ὅσον ἣν ἐν δυνατῷ καὶ ἁπλότητι δηλῶσαι ὑμῖν, ἐλπίζει μου % ψυχὴ, τῇ ἐπιθυμίᾳ μου μὴ παραλελοιπέναι τι τῶν ἀνηκόντων εἰς σωτηρίαν. 2. ἐὰν γὰρ περὶ τῶν ἐνεστώτων ἢ μελλόντων γράφω ὑμῖν, οὐ μὴ νοήσητε διὰ τὸ ἐν παραβολαῖς κεῖσθαι. ταῦτα μὲν οὕτως.
XVII. Μεταβῶμεν δὲ καὶ ἐπὶ ἑτέραν γνῶσιν καὶ διδαχήν. ᾿Οδοὶ
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δύο εἰσὶν διδαχῆς καὶ ἐξουσίας, ἥ. τε τοῦ φωτὸς καὶ ἣ τοῦ σκότους. δια-
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φορὰ δὲ πολλὴ τῶν δύο ὁδῶν. ἐφ᾽ ἧς μὲν γάρ εἰσιν τεταγμένοι φωταγω- 15
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los ángeles de Satanás. 2. Y el uno es Señor desde los si- glos y hasta los siglos; el otro es el principe del presente siglo de la iniquidad.
DESCRIPCIÓN DEL CAMINO DE LA LUZ.
XIX. Ahora bien, el camino de la luz es como si- gue: Si alguno quiere andar su camino hacia el lugar determinado, apresúrese por medio de sus obras. Ahora bien, el conocimiento que nos ha sido dado para cami- nar en él es el siguiente: 2, Amarás a Aquel que te creó, temerás al que te formó, glorificarás al que te redimió de la muerte. Serás sencillo de corazón y rico de espí- ritu. No te juntarás con los que andan por el camino de la muerte, aborrecerás todo lo que no es agradable a Dios, odiarás toda hipocresía, no abandonarás los man- damientos del Señor.
3. No te exaltarás a ti mismo, sino que serás hu- .
milde en todo. No te arrogarás a ti mismo la gloria. No
tomarás mal consejo contra tu prójimo. No consentirás a tu alma la temeridad.
4. No fornicarás, no cometerás adulterio, no co- rromperás a los jóvenes. Cuando hables la palabra de Dios, que no salga de tu boca con la impureza de algu- nos. No mirarás la persona para reprender a cualquiera de su pecado, Serás manso, serás tranquilo, serás teme-
roso de las palabras que has oído. No le guardarás ren- cor a tu hermano.
γοὶ ἄγγελοι τοῦ θεοῦ, ἐφ᾽ ἧς δὲ ἄγγελοι τοῦ σατανᾷ. 2. καὶ ὁ μέν ἐστιν χύριος ἀπὸ αἰώνων καὶ εἰς τοὺς αἰῶνας, ὁ δὲ ἄρχων καιροῦ τοῦ νῦν τῆς ἀνομίας.
XIX. “H οὖν ὁδὸς τοῦ φωτός ἐστιν αὕτη" ἐάν τις θέλων ὁδὸν ὁδεύειν ἐπὶ τὸν ὡρισμένον τόπον, σπεύσῃ τοῖς ἔργοις αὐτοῦ. ἔστιν οὖν ἡ δοθεῖσα ἡμῖν γνῶσις τοῦ περιπατεῖν ἐν αὐτῇ τοιαύτη: 2. ἀγαπήσεις τὸν ποιήσαντά σε, φοβηθήσῃ τόν σε πλάσαντα, δοξάσεις τόν σε λυτρωσάμενον ἐκ θανά- του ἔσῃ ἁπλοῦς τῇ καρδίᾳ καὶ πλούσιος τῷ πνεύματι οὐ κολληθήσῃ μετὰ τῶν πορευομένων ἐν ὁδῷ θανάτου, μισήσεις πᾶν, ὃ οὐκ ἔστιν ἀρεστὸν τῷ θεῷ, μισήσεις πᾶσαν ὑπόχρισιν' οὐ μὴ ἐγκαταλίπῃς ἐντολὰς κυρίου. 3. οὐχ ὑψώσεις σεαυτόν, ἔσῃ δὲ ταπεινόφρων κατὰ πάντα’ οὐκ ἀρεῖς ἐπὶ σεαυτὸν δόξαν. οὐ λήμψῃ βουλὴν πονηρὰν κατὰ τοῦ πλησίον σου, οὐ δώσεις τῇ ψυχῇ σου θράσος. 4. οὐ πορνεύσεις, οὐ μοιχεύσεις, οὐ παι- δοφθορήσεις. οὐ μή σοὺ ὁ λόγος τοῦ θεοῦ ἐξέλθῃ ἐν ἀκαθαρσίᾳ τινῶν. οὐ λήμψῃ πρόσωπον ἐλέγξαι τινὰ ἐπὶ παραπτώματι. ἔσῃ πραύς, ἔσῃ ἡσύχιος, ἔσῃ τρέμων τοὺς λόγους, ode ἤκουσας, οὐ νησικακήσεις τῷ
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5. No vacilarás sobre si será o no será. No tomes en vano el nombre de Dios. Amarás a tu prójimo más que a tu propia vida. No matarás a tu hijo en el seno de la madre ni, una vez nacido, le quitarás la vida. No levantes tu mano de tu hijo o de tu hija, sino que, des- de su juventud, les enseñarás el temor del Señor.
6. No serás codicioso de los bienes de tu prójimo, no serás avaro. Tampoco te juntarás de buena gana con los altivos, sino que tu trato será con los humildes y justos. Los aeontecimientos que te sucedieren los aceptarás como bienes, sabiendo que sin la disposición de Dios nada su- cede.
7. No serás doble ni de intención ni de lengua. Te someterás a tus amos, como a imagen de Dios, con re- verencia y temor. No mandes con acritud a tu esclavo o a tu esclava, que esperan en el mismo Dios que tú, no sea que dejen de temer al que es Dios de unos y otros; porque no vino Él a llamar conforme a la persona, sino aquellos para quienes preparó su espíritu.
Comunicarás en todas las cosas con tu prójimo, y no dirás que las cosas son tuyas propias, pues si en lo imperecedero sois partícipes en común, ¡cuánto más en lo perecedero! No serás precipitado en el hablar, pues red de muerte es la boca. En cuanto puedas, guardarás la castidad de tu alma.
9. No seas de los que extienden la mano para reci- bir y la encogen para dar. Amarás como a la niña de tus ojos a todo el que te habla del Señor.
ἀδελφῷ σου. 5. οὐ μὴ διψυχήσῃς, πότερον ἔσται Y οὔ. «οὐ μὴ λάβῃς ἐπὶ ματαίῳ τὸ ὄνομα κυρίουν. ἀγαπήσεις τὸν πλησίον σου ὑπὲρ τὴν ψυχήν σου. οὐ φονεύσεις τέκνον ἐν φθορᾷ, οὐδὲ πάλιν γεννηθὲν ἀποκτενεῖς. οὐ μὴ ἄρῃς τὴν χεῖρά σου ἀπὸ τοῦ υἱοῦ σου ἣ ἀπὸ τῆς θυγατρός σου, ἀλλὰ ἀπὸ νεότητος διδάξεις φόβον θεοῦ. 6. οὐ μὴ γένῃ ἐπιθυμῶν τὰ τοῦ. πλησίον σου, οὐ μὴ γένῃ πλεονέκτης. οὐδὲ κολληθήσῃ ἐκ ψυχῆς σου μετὰ ὑψηλῶν, ἀλλὰ μετὰ ταπεινῶν καὶ δικαίων ἀναστραφήσῃ. τὰ συμ- βαίνοντά σοι ἐνεργήματα ὡς ἀγαθὰ προσδέξῃ, εἰδώς, ὅτι ἄνευ θεοῦ οὐδὲν γίνεται. 7. οὐκ ἔσῃ διγνώμων οὐδὲ δίγλωσσος: παγίς γὰρ θανάτου ἐστὶν
7 διγλωσσία. ὑποταγήσῃ κυρίοις ὡς τύπῳ θεοῦ ἐν αἰσχύνῃ καὶ φόβῳ᾽ 10
οὐ μὴ ἐπιτάξῃς δούλῳ σοὺ ἢ παιδίσκῃ ἐν πικρίᾳ, τοῖς ἐπὶ τὸν αὐτὸν θεὸν ἐλ- πίζουσιν, μή ποτε οὐ μὴ φοβηθήσονται τὸν ἐπ’ ἀμφοτέροις θεόν' ὅτι οὐκ ἦλθεν κατὰ πρόσωπον καλέσαι, ἀλλ’ ἐφ’ οὗς τὸ πνεῦμα ἡτοίμασεν. 8, χοινωνήσεις ἐν πᾶσ y τῷ πλησίον σου καὶ οὐκ ἐρεῖς ἴδια εἶναι: εἰ γὰρ ἐν τῷ ἀφθάρτῳ κοινωνοί ἐστε, πόσῳ μᾶλλον ἐν τοῖς φθαρτοῖς ; οὐκ ἔσῃ πρόγλωσσος: παγὶς γὰρ τὸ στόμα θανάτου. ὅσον δύνασαι, ὑπὲρ τῆς ψυχῆς σου ἁγνεύσεις. 9. μὴ γίνου πρὸς μὲν τὸ λαβεῖν ἐκτείνων τὰς χεῖρας, πρὸς δὲ τὸ δοῦναι συσπῶν. ἀγαπήσεις «ὡς κόρην τοῦ ὀφθαλμοῦ,
1 Ex, 20, 7; Dt. 5, 11. 18 Dt, 32, 10; Ps. 16, 8.
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10. Te acordarás, de noche y día, del día del juicio, y buscarás cada día las personas de los santos. Ya en el ministerio de la palabra, y caminando para consolar y meditando para salvar un alma por la palabra, ya ocu- pado en oficio manual, trabajarás para rescate de tus pe- cados.
11. No vacilarás en dar, ni cuando des murmura- rás, sino que conocerás quién es el buen pagador de tu galardón. Guardarás lo que recibiste, sín añadir ni qui- tar cosa. Aborrecerás hasta el cabo al malvado. Juzga- rás con justicia.
12. No formarás bandos, sino que guardarás la paz, tratando de reconciliar a los que luchan. Confesarás tus pecados. No te acercarás a la oración con: conciencia mala.
Este es el camino de la luz.
EL CAMINO DEL “NEGRO”.
XX. Mas el camino del “Negro” es torcido y lleno de maldición, pues es camino de muerte eterna con cas- tigo, en que están las cosas que pierden el alma de quienes lo siguen: idolatría, temeridad, altivez de po- der, hipocresía, doblez de corazón, adulterio, asesinato, robo, soberbia, transgresión, engaño, maldad, arrogan- cia, hechicería, magia, avaricia, falta de temor de Dios.
2. Perseguidores de los buenos, aborrecedores de la.
verdad, amadores de la mentira, desconocedores de la
σοὺ πάντα τὸν λαλοῦντά σοι τὸν λόγον κυρίου. 10. μνησθήσῃ ἡμέραν κρίσεως νυκτὸς καὶ ἡμέρας, καὶ ἐκζητήσεις καθ᾽’ ἑκάστην ἡμέραν τὰ πρόσωπα τῶν ἁγίων, ἢ διὰ λόγου κοπιῶν καὶ πορευόμενος εἰς τὸ παραχκα- λέσαι καὶ μελετῶν εἰς τὸ σῶσαι ψυχὴν τῷ λόγῳ, Y διὰ τῶν χειρῶν σου ἐργάσῃ εἰς λύτρωσιν ἁμαρτιῶν σου. 1]. οὐ διστάσεις δοῦναι οὐδὲ διδοὺς γογγύσεις: γνώσῃ δὲ, τίς ὁ τοῦ μισθοῦ καλὸς ἀνταποδότης. «φυλάξεις, ἃ παρέλαβες, μήτε προστιθεὶς μήτε ἀφαιρῶν.» εἰς τέλος μισήσεις τὸ πο- νηρόν. «κρινεῖς δικαίως.» 12. οὐ ποιήσεις σχίσμα, εἰρηνεύσεις δὲ μαχο-
. μένους συναγαγών. ἐξομολογήσῃ ἐπὶ ἁμαρτίαις σου. οὐ προσήξεις ἐπὶ
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προσευχὴν ἐν συνειδήσει πονηρᾷ. αὕτη ἐστὶν Y ὁδὸς τοῦ φωτός.
XX. Ἡ δὲ τοῦ μέλανος ὁδός ἐστιν σκολιὰ καὶ κατάρας μεστή. ὁδὸς γάρ ἐστιν θανάτου αἰωνίου μετὰ τιμωρίας, ἐν Y ἐστὶν τὰ ἀπολλύντα τὴν ψυχὴν αὐτῶν: εἰδωλολατρείά, θρασύτης, ὕψος δυνάμεως, ὑπόκρισις, δι-
- πλοκαρδία, μοιχεία, φόνος, ἁρπαγή, ὑπερηφανία, παράβασις, δόλος, κακία,
αὐθάδεια, φαρμακεία, μαγεία, πλεονεξία, ἀφοβία θεοῦ: 2. διῶκται τῶν ἀγαθῶν, μισοῦντες ἀλήθειαν, ἀγαπῶντες ψεῦδος, οὐ γινώσκοντες μισθὸν
y
$ Dt, 12, 32; ef. 1 Cor. ΠῚ, 23; 15, 3. 8. Dt. 1, 16; Prov, 31, 9.
CARTA DE BERNABÉ 809 A A a θα
recompensa de la justicia, que no se adhieren al bien ni al juicio justo, que no atienden a la viuda y al huérfa- no, que valen no para el temor de Dios, sino para el mal, de quienes está lejos y remota la mansedumbre y la pa- ciencia, que aman la vanidad, que persiguen la recom- pensa, que no se compadecen del menesteroso, que no sufren con el atribulado, prontos a la maledicencia, des- conocedores de Aquel que los creó, matadores de sus hi- jos por el aborto, destructores de la obra de Dios, que echan de sí al necesitado, que sobreatribulan al atribu: lado, abogados de los ricos, jueces inicuos de los pobres, pecadores en todo.
ExHORTACIÓN FINAL: PROXIMIDAD DEL FIN DE LAS COSAS.
XXI. Bueno es, por ende, que, aprendido que ha- yamos cuantas justificaciones del Señor quedan escri- tas, caminemos en ellas. Porque quien éstas cumpliere será glorificado en el reino de Dios; mas quien escogie- re lo otro, perecerá con sus obras. De ahí la resurrec- ción, de ahí la recompensa. 2. Si tomáis de mí algún con- sejo de buena sentencia, yo suplico a los preeminentes: Tened entre vosotros a quienes hagáis el bien. No lo omi- táis. 3. Cerca está el día en que todo perecerá juntamen- te con el maligno. Cerca está el Señor y su galardón.
δικαιοσύνης, «οὐ κολλώμενοι ἀγαθῷ», οὐ κρίσει δικαίᾳ, χήρᾳ καὶ ὀρφανῷ οὐ προσέχοντες, ἀγρυπνοῦντες οὐκ εἰς φόβον θεοῦ, ἀλλ᾽ ἐπὶ τὸ πονηρόν, ὧν μακρὰν καὶ πόρρω πραύτης καὶ ὑπομονή, «ἀγαπῶντες μάταιαν, «διώκον- τες ἀνταπόδομαν, 00% ἐλεοῦντες πτωχόν, οὐ πονοῦντες ἐπὶ καταπονου- μένῳ, εὐχερεῖς ἐν καταλαλιᾷ, οὐ γινώσκοντες τὸν ποιήσαντα αὐτούς, φονεῖς τέκνων, φθορεῖς πλάσματος θεοῦ, ἀποστρεφόμενοι τὸν ἐνδεόμενον, καταπονοῦντες τὸν θλιβόμενον, πλουσίων παράκλητοι, πενήτων ἄνομοι κριταί, πανθαμάρτητοι. .
XXI Καλὸν οὖν ἐστίν, μαθόντα τὰ δικαιώματα τοῦ κυρίου, ὅσα γέγραπται, ἐν τούτοις περιπατεῖν. ὁ γὰρ ταῦτα ποιῶν ἐν τῇ βασιλείᾳ τοῦ θεοῦ δοξασθήσεται: ὁ ἐκεῖνα ἐκλεγόμενος μετὰ τῶν ἔργων αὐτοῦ συνα- πολεῖται. διὰ τοῦτο ἀνάστασις, διὰ τοῦτο ἀνταπόδομα. 2. ἐρωτῶ τοὺς ὑπερέχοντας, εἴ τινά μου γνώμης ἀγαθῆς λαμβάνετε συμβουλίαν: ἔχετε μεθ᾽ ἑαυτῶν εἰς οὺς ἐργάσεσθε τὸ καλόν’ μὴ ἐλλείπητε 8. ἐγγὺς ἣ ἡμέρα, ἐν % συναπολεῖται πάντα τῷ πονηρῷ" «ἐγγὺς ὁ κύριος καὶ ὁ μισθὸς
1 Rom. 12, 9. 3 Ps, 4, 3.
4 Is. 1, 23. 15 Is, 40, 10.
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4. Una y otra vez os lo ruego: Sed buenos legisla- 10 dores de vosotros mismos, sed ls de otros ἐδηξ ἡ ς D ISCURSO A D IOGNE fieles, arrancad de entre vosotros toda hipocresía. 5. Y -Dios, que señorea todo el universo, os conceda sabiduría, inteligencia, ciencia, conocimiento de sus justificaciones y paciencia.
6. Haceos discípulos de Dios, inquiriendo qué bus- ca el Señor de vosotros, y obrad de manera que seáis ha- llados en 6] día del juicio. 7. Y si hay algún recuerdo del bien, mientras todo esto meditáis, acordaos de mí, a fin de que también mi deseo y vigilia termine en algún bien. Os lo ruego, pidiéndoos gracia.
8. Mientras está todavía en vosotros el hermoso vaso, no desfallezcáis para ninguno de entre vosotros, si- no inquirid continuamente estás cosas y cumplid todo mandamiento. Porque dignos son de cumplirse.
9. Por eso principalmente me apresuré a escribiros sobre lo que yo alcanzaba, a fin de alegraros. '
Salud, hijos de amor y paz.
El Señor de la gloria y de toda gracia sea con vues- tros espiritus. Amén. :
αὐτοῦ.) 4. ἔτι καὶ ἔτι ἐρωτῶ ὑμᾶς" ἑαυτῶν γίνεσθε νομοθέται ἀγαθοί, ἑαυτῶν μένετε σύμβουλοι πιστοί, ἄρατε ἐξ ὑμῶν πᾶσαν ὑπόκρισιν. 5, ὁ δὲ θεός, ὁ τοῦ παντὸς κόσμου κυριεύων, δώῃ ὑμῖν σοφίαν, σύνεσιν, ἐπιστή- μὴν, γνῶσιν τῶν δικαιωμάτων αὐτοῦ, ὑπομονήν. 6. γίνεσθε δὲ θεοδί- 5 δακτοι, ἐκζητοῦντες, τί ζητεῖ κύριος ἀφ’ ὑμῶν, καὶ ποιεῖτε, ἵνα εὑρεθῆτε ἐν ἡμέρᾳ κρίσεως. 7. εἰ δέ τίς ἐστιν ἀγαθοῦ μνεία, μνημονεύετέ μου μελετῶντες ταῦτα, ἵνα καὶ Y ἐπιθυμία καὶ ἡ ἀγρυπνία. εἴς τι ἀγαθὸν χω- ρήσῃ. ἐρωτῶ ὑμᾶς, χάριν αἰτούμενος. 8, ἕως ἔτι τὸ καλὸν σκεῦός ἐστιν μεθ’ ὑμῶν, μὴ ἐλλείπητε μηδενὶ ἑαυτῶν, ἀλλὰ συνεχῶς ἐκζητεῖτε 10 ταῦτα καὶ ἀνῳπληροῦτε πᾶσαν ἐντολήν ἔστιν γὰρ ἄξια. 9. διὸ μᾶλλον ἐσπούδασα γράψαι ἀφ᾽ ὧν ἠδυνήθην εἰς τὸ εὐφρᾶναι ὑμᾶς. σώζεσθε, ἀγάπης τέχνα καὶ εἰρήνης. ὁ κύριος τῆς δόξης καὶ πάσης χάριτος μετὰ - τοῦ πνεύματος ὑμῶν.